¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
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Birdy White-Ellis

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Birdy White-Ellis

Mensaje por California Lifeguard el Miér Ene 04, 2012 11:38 am


"untouchable like a distant diamond sky"

Domingo. Otro domingo más en la ciudad de Los Angeles. Otro domingo más para Birdy. Aunque éste, se había levantado con energía, antes que sus padres, y al ver el cielo despejado y sentir el bochorno matutino, decidió salir de casa, montada en la vieja bicicleta rosa de su madre, sí, aquélla que tenía una cesta con flores y que despertaba cursileria por todos lados. No sabía a donde ir, así que dejó ser guiada por la furgoneta roja con la que se había topado al salir de casa. Así, sin pensarlo dos veces, simplemente pedaleando, hacía donde quiera que fuera el dueño de la furgoneta. Birdy habría sabido que iba a la playa de haber visto las tablas de surf en la baca del coche, pero ese día, su mente estaba en otro sitio.

Y allí estaba ella, media hora después, entre cala y cala, observando con detención el reflejo del Sol en el mar, haciendo brillar a éste. Todo lo que veía era de una belleza obsoleta, y Birdy no podía creer que aún hubieran personas que no sabían apreciar éste tipo de belleza, ni siquiera se paraban a mirarla, en realidad, y aunque ella no lo pensara, era como la gente la trataba a ella. Sin pararse a mirarla, sin fijarse en sus enormes ojos. Ella era silencio, y sonrisas tímidas en las que nadie clavaba la vista.

Se sentó en la arena, de cualquier forma, sin despegar los ojos del mar, absorbida por aquello. Tan absorbida que no notó el roce de una pelota de balonmano en su espalda, ni las pisadas de un chico, que aunque le gritaba que le devolviera la pelota, ella no lo escuchaba.

Éste se acercó por detrás y agarró la pelota, miró a Birdy por detrás y levantó una ceja.
Gracias, maja. — Comentó con sorna, no le molestaba lo arisca que le pareciese esa chica a sus colegas, por no haberles devuelto el balón, le daba igual. Entonces Birdy dio un salto al escucharle y se giró rápidamente, mirándole, preguntándose interiormente de donde había salido aquél tipejo. Birdy se sonrojó violentamente, y éste la miró — ¿Te ha comido la lengua el gato? — Preguntó el chico, clavando sus orbes azules en los de Birdy. No obtuvo respuesta, y se marchó, ella se quedó ahí, inquieta, mirándolo, como si el reflejo del Sol en el mar, ahora estuviera en el chico.


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Re: Birdy White-Ellis

Mensaje por Birdy A. White - Ellis el Miér Ene 18, 2012 10:08 am


" am i the princess or the frog?"

Y probablemente lo estaba. O si no, no tenía nada sentido. ¿Cómo podía ser tan hipnotizante? Parecía contener la belleza del Sol, el mar, las montañas y las flores… todas en uno. Había algo en él que no podía descifrar; algo raro, algo tan inexplicable en palabras que perdía todo sentido antes de empezar si quiera. Era un chico raro, al menos con el significado de raro que tenían en su casa. Casi todos los de la ciudad “centro” eran raros para ella, llamativos; pero éste sobrepasaba a todos. No sabía si eran sus muchos tatuajes, o su tono de voz entre desagradable, divertido, borde y simpático. O tal vez esa voz grave y sgura; esa confianza en sí mismo, esa chulería y esa forma de ser tan “echá pa’ lante” que le había demostrado. O si en realidad no se estaba imaginando ella misma esas cualidades como simple excusa para seguir mirándolo. Porque aun no había levantado la vista de él. Algo que “los de pueblo” o "los de campo" conseguían hacer era quedarse mirando algo durante horas sin perder el interés; ellos eran capaz de ver más allá de la simple apariencia. Y Birdy les ganaba a todos ellos. Desde pequeña se había quedado todas las mañanas mirando el cielo hasta aprenderse cada matiz de azul; pero en ese instante, deseaba que el rostro del chico estuviera en el cielo para poderlo ver cada minuto del día. ¿Qué le estaba pasando? ¿Desde cuándo ella era una “acosadora” como las que salían en la televisión gritando nombres de famosos que jamás conocerían en persona? Intentó negar con la cabeza para sacárselo de la cabeza o al menos aparatar la mirada, pero era incapaz de mover un solo músculo del cuerpo.

Se asustó un segundo, pensando en si aun podría respirar, pero sí, lo estaba haciendo. También notaba su corazón a mil por hora. Lo que más le asustaba era la intensidad de esos sentimientos. Finalmente, algo en ese pánico le hizo estremecerse y salió corriendo por la playa notando sus ojos anegados en lágrimas. Agarró su bicicleta y salió de allí como alma que lleva el demonio. No sabía por qué lloraba, no tenía ni idea. Algo en su pecho le hacía querer gritar y llorar, pero no sabía por qué. No llegó hasta su casa, se paró en un parque y se metió entre los árboles hasta estar sola. La naturaleza siempre había tenido la mágica habilidad de tranquilizarla. Se hizo un ovillo y terminó de llorar hasta que estuvo seca. Finalmente, el pecho y la respiración se le tranquilizaron. Una vaga idea se formaba en su mente sobre la razón que aquellas ganas de llorar. Las sensaciones, emociones, que había sentido por aquel chico habían sido tan fuertes que solo las había sabido sacar de dentro de ella a base del llanto. Era algo que le había pasado pocas veces. Una de ellas estando realmente enfadada y otra asustada. Llorar era una manera de enfrentarse a cosas que no le entraban en la cabeza, que eran demasiado grandes o confusas. Había estado enfadada cuando su tío Peter había muerto sin decirle adiós; solo tendría unos cinco años cuando eso pasó y por eso su inocente mente no le había dejado ir más allá. Y asustada, esa vez había llorado durante toda la noche; había sido por la muerte de su perrito “Jimmy”, cuando éste había muerto. Estaba asustada porque sabía que ella misma podría morir, y aun peor, sus padres podían hacerlo y dejarla a ella sola, en ese gran mundo. Llorar era su manera de poder hacer frente a lo nuevo; pero a lo nuevo que la abrumaba. Allí sola también empezó a rememorar a aquel chico; todo él. Desde sus tatuajes a sus ojos, su pelo, sus manos… su voz. << ¿Te ha comido la lengua el gato? >> No era la mejor frase que había oído en su vida, pero tenía un yo-qué-sé que le podía. Era tan mono.

Una sonrisa de niña enamorada se posó en sus labios y agarró su bici para ponerse en marcha de nuevo. Se hizo una promesa: cada domingo iría allí por si él se presentaba. Mientras volvía a casa, la imagen del chico volvía a reproducirse en su cabeza. El mirar tanto tiempo una misma cosa era una gran manera de ejercitar su ya de por sí buena memoria fotográfica. Ya se conocía hasta el último rincón del cuerpo del chico; obviamente cada rincón a la vista. Le parecía fantástico. Nada podía prepararla para lo que vendría, como aquel príncipe azul se convertiría en un idiota ante sus ojos; pero un idiota diferente. Un idiota hermoso al que se moría por conocer. Por el que rezaba cada noche; por el que daría tanto solo porque le mirara… Pero aun no sabía nada de eso; para ella entonces era “el chico de la playa” o “el chico de la pelota”… ¿Por qué no había dicho nada? Sí, ese era el momento de las replicas. Si al menos hubiera escuchado su nombre… Pero, claro, solía ser invisible; aquella pregunta le había tomado por sorpresa. ÉL se había dado cuenta de que ella estaba allí; y no solo por la pelota, hasta había intentado alguna especie de conversación; de forzar una presentación. Otra tonta sonrisa apareció, pero la disimuló al ver finalmente la silueta de su casa. << ¿Qué has hecho hoy, cariño? >> le preguntó su madre al llegar. << Nada interesante... >> contestó simplemente, tragándose una sonrisa de oreja a oreja. Dejó un par de flores, que había recogido en el parque, en el florero de la mesa del salón. Su padre las olió al instante.—Veo que vienes de buen humor.—comentó saliendo de la cocina con un vaso de agua en la mano. Birdy no pudo evitar sonreír entonces. Se moría de ganas por contárselo todo a su padre, pero quería que aquello fuera un secreto… algo entre aquel chico y ella.—Ya sabes lo bien que me sientan los paseos en bici.—contestó simplemente antes de coger un par de terrones de azúcar y salir de la casa. Tenía que contárselo a Caballo, él le guardaría el secreto.

La parte de la finca que “pertenecía” a Caballo estaba muy carca de la casa, y apenas estaba marcada por unos palitos de madera que él podría saltar con facilidad, pero no hacía falta más. Era un buen caballo: leal, dulce y fuerte. Además de sensible, como ella siempre decía. Amaba los ojos de los caballos, y especialmente los de Caballo. Siempre el miraban con entendimiento, como si de verdad la comprendiera; y ella pensaba que así era. Lo llamó con un silbido y en un segundo estaba frente a ella, contento y dando saltos para demostrárselo. Ella le dio el azúcar mientras lo acariciaba con su habitual dulzura. —¿Sabes Caballo, hoy he conocido a un chico increíble?—comentó distraídamente mientras se sentaba en la baranda de madera, sin dejar de acariciarle.—En realidad no sé si se puede llamar realmente “conocer”… pero tiene unos ojos preciosos.—continuó. El caballo como contestación relinchó, y ella soltó una risita. Sí, tenía razón, había una gran distancia entre “conocer” y conocer. —Bueno, ya verás el próximo domingo, pienso ir a la playa a verle y le diré yo misma “hola”.—añadió fingiendo estar ofendida. El caballo dio otro relincho a la vez que movió la cabeza. Birdy no puedo evitar volver a reír. Sí, ya, como que de verdad iba a hacerlo. Caballo le conocía mejor que nadie; mejor incluso que ella misma o su padre. Caballo tenía razón, nunca se iba a acercar y a simplemente decirle “hola”. Es más, si se le acercaba él de nuevo, lo más probable es que ella huyera o volviera a quedarse en silencio.—Bueno, te tengo a ti. Con eso me sobra.—concluyó, poniendo su cara en el cuello del animal, sintiendo su calor, sus latidos. Caballo era más que un caballo para ella; era su mejor amigo. Ya que vivía lejos de casi todo el mundo y por la zona solo habían personas mayores [con las que igualmente se llevaba muy bien], Caballo era su único compañero y confidente. Lo que los de la ciudad llamaban “BFF”. ¿Cómo explicar eso a los de ciudad? No lo entendían; igualmente, tampoco nunca le habían preguntado. Solo una vez, en primaria, había tenido que hacer una redacción de su mejor amigo y lo había hecho de Caballo. Se habían reído de ella, pero se olvidaron cuando Tom Robins, antiguo compañero, había confesado que su mejor amigo se llamaban Siluz y era imaginario. Caballo era mejor que un amigo imaginario; y como ella nunca había tenido tampoco buenos amigos “humanos”, no se lo ocurría nada mejor que él.





Última edición por Birdy White - Ellis el Jue Ene 19, 2012 6:29 am, editado 10 veces

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Re: Birdy White-Ellis

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Jue Ene 19, 2012 5:13 am


"I don’t know what I want, so don’t ask me"


Y allí seguía yo, con los ojos muy abiertos, mirando al muchacho que se alejaba dando grandes zancadas. Me tembló la barbilla cuando entreabrí la boca, queriendo decir algo, pero finalmente, tragándome mis propias palabras, como siempre. Me relamí los labios y me volví a preguntar de dónde había salido aquel muchacho de tan mala educación. Pasó un buen rato hasta que decidí apartar la mirada de él y volver a clavarla en el mar. Me encogí sobre mí misma y apoyé mis codos en mis rodillas y mis mejillas sobre mis puños, apretando la mandíbula con fuerza. Me preguntaba quién se creía aquel tipo para hablarme de esa forma… aunque, en realidad, todos me hablaban así. ¿Qué tenía de malo mi mundo? ¿Le hacía daño a alguien por ignorar una pelota que pasaba por mi lado? Además, de haberla intentado devolver –chutándola, golpeándola-, hubiera ido a parar al mar. Me conocía lo suficiente como para saber que los deportes con pelota no se me daban bien.

Ceñuda, intenté dejar de pensar en tonterías. ¿Desde cuando me preocupaba por lo que pensara la gente de mí? Yo estaba bien en mi granja, con caballo. Nadie podía saber ni entender lo feliz que era allí con mi familia y mis animales. Me masajeé las sienes y, sin querer, ladeé la cabeza hacia el muchacho, que seguía jugando tranquilamente. Sacudí la cabeza y clavé la vista en el mar, pero lo único que veía eran sus hermosos ojos azules… cogí una bocanada de aire y lo retuve en los pulmones, sin parpadear. Creo que en ese momento pensé que la contaminación del centro de la ciudad me estaba afectando demasiado, porque, ¿qué podía ver yo de hermoso en un chico que se creía que era el mundo? Pero el caso es que esa era la verdad: yo solo pensaba en cosas bonitas, y en ese momento, no podía dejar de pensar en él.

Miré la hora y me mordí el labio inferior. Las once. Me giré de nuevo y allí seguía él… quería quedarme un rato más. No sabía el porqué, pero mi cuerpo me pedía a gritos que me quedara a observarle. Pero no podía esconderme tras una piedra y esperar a que se fuera, así que me levanté con cuidado y caminé torpemente hacia las escaleras de piedra de mi izquierda. A veces llegaba a caminar tan mal, que no comprendía como la gente podía pasar por mi lado sin siquiera mirarme. En mi opinión, llamaba demasiado la atención, pero la gente no solía fijarse en mí, cosa que agradecía.

Me llevé las manos al rostro, tocándome las mejillas a la vez que pasaba por delante del chico de ojos azules. ¡Estaba ardiendo! No podía imaginarme lo roja que podría estar en ese momento… la pelota volvió a caer a mi lado, pero esta vez él no me hizo caso. Sonreí con dulzura y anhelo mientras subía por las escaleras, volviendo a mi mundo de fantasía, lo que provocó que me tropezara con mis propios pies y casi cayera al suelo. Me agarré a la baranda para que esto no sucediera, pero cerré los ojos con fuerza para después salir corriendo hacia mi bicicleta, teniendo la pequeña impresión de que el joven me había visto. ¿Por qué tenía tan mala suerte?

Me subí a la bicicleta y pedaleé hasta llegar a mi granja, a mi protección. El único lugar al que siempre llamaría hogar. Entré en casa y me di de bruces con papá, que me agarró de los hombros para que no cayera al suelo. Yo le miré sonriente, y aún roja.

- Cuidado, cariño. No quiero que mi princesa se lastime – susurró, mirándome con amor. Yo reí en voz baja y me abracé a él.
- Ay, papá… calla o me harás sentir como un tomate de huerto – le reproché con desgana, separándome por fin de él y dirigiéndome a las escaleras. Pero de golpe me giré. - ¡Ah, papá! – exclamé, nerviosa, frotándome las manos. – Mañana… mañana por la mañana debo ir a comprar unos libros. Saldré temprano. No me esperéis para comer. – dije.

Realmente no sabía porqué había dicho eso. Supongo que fue un impulso… un impulso de querer ver de nuevo esos ojos azules, de volver a sentir que se habían fijado, aunque fuera para mal, en mí. Tragué saliva con nerviosismo y ante la cara de estupefacción de papá, subí corriendo a mi habitación, encerrándome ahí durante todo el día y sonriendo como una estúpida al mirar por la ventana.




P.D: Yo también quiero el personaje, aunque si está ya ocupado, solo avísenme :3

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Re: Birdy White-Ellis

Mensaje por California Lifeguard el Jue Ene 19, 2012 6:59 am

Muy buenos castings los dos, es una muy difícil elección, pero dado que Birdy subió el suyo antes. El personaje es para ella. Aún así, enhorabuena a las dos, chicas.

Birdy, si quieres añadir un segundo nombre a tu personaje, dínoslo. Nos gustaría verte pronto roleando (:

Annelyse, esperamos que el foro pueda contar con tu presencia, y si lo deseas puedes solicitar otro de los personajes cannon que quedan.


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Re: Birdy White-Ellis

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