¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
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oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

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oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Jue Feb 09, 2012 12:28 pm






oh but you're an explosion
Annelysse K. Monroe



6.27 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

La noche anterior había llegado bastante tarde, alrededor de las tres de la mañana, así que en cuanto crucé la puerta lo primero que hice fue lavarme los dientes, empezar a desnudarme hasta quedarme en ropa interior y dejarme caer literalmente en la cama, y así - cinco horas después - amanecí por la mañana. Joder, es que estaba muerto de cansancio... Lidiar con Anne y sus rarezas era más difícil de lo que podía parecer, aunque tenía que reconocer que las cosas habían ido bastante bien y guardaba un buen recuerdo de aquella noche. En fin, nada más levantarme me di una buena ducha, desayuné y me fui a la universidad: era el último año de carrera, así que tenía muy pocas asignaturas troncales, muy pocas optativas y bastante trabajo con el proyecto de fin de carrera, pero como normalmente me quedaba un par de horas más después de comer pues aprovechaba para ponerme con eso. No me gustaba mentirles a mis amigos, así que cuando me preguntaron qué tal me había ido el fin de semana y qué había hecho, les dije la verdad: que el domingo había cenado con Anne, que éramos amigos y que iba a darle clases de guitarra, con eso tenían más que suficiente ¿no? No iba a decirles de qué habíamos hablado ni iba a contarles nada de lo que Anne me había dicho porque no, pero aun así me retuvieron allí un buen rato, me acribillaron a preguntas y bueno, si es que hicieron hasta apuestas... Total, que entre una cosa y otra no volví a casa hasta pasadas las cuatro y media de la tarde.

Mi intención era no hacer absolutamente hasta que tuviera que ir a recoger a Anne, pero la verdad es que aún tenía que ordenar un poco la casa... No es que yo fuera muy desordenado, me gustaban las cosas limpias y ordenadas, pero como la noche anterior no había podido hacer nada y por la mañana tenía algo de prisa, pues me tocaba hacerlo en aquel momento y era un apartamento bastante grande. El salón era enorme, con una de las paredes totalmente de cristal y el resto pintadas de blanco, había un sofá de cuero negro bastante grande - y muy cómodo - y lo típico: cuadros, un equipo de música, televisión, una estantería con un montón de libros, discos y vinilos, y todo eso... Eso sí, todo lo que había en mi casa era de color rojo, negro, blanco o gris. Luego había un par de habitaciones más: la mía, con terraza y baño propio, y otra un poco más grande donde tenía mis guitarras - una White Falcon, la SG y un par de acústicas, una Martin (mi primera guitarra) y una Gibson que me regaló mi padre -, amplificadores y todo eso. Y eso, había otro baño más y la cocina. Al principio me pareció una exageración aquel apartamento, pero ahora que ya estaba lleno de cosas y tal y como a mí me gustaba me sentía como en casa.

No me llevó más de treinta o cuarenta minutos adecentar aquello, así que aproveché los cuarenta minutillos que me quedaban para dar de comer a Dorian, ver la TV un rato y mirar un par de cosas en internet. Me eché un vistazo antes de salir: pantalones negros de pitillo, las botas negras, una camisa a cuadros de tonos rojos y negros y la chupa negra, de todas formas sólo tenía que recoger a Anne y volver... Cogí dos cascos, uno para mí y otro para ella, y en quince minutos me planté en su casa; paré delante de su puerta sin apagar el motor siquiera, ella se subió y la traje a casa. – Aquí es. – Dije mientras me quitaba el casco y esperaba a que ella se bajara de la moto, así podía bajarme yo también. Saqué las llaves del contacto y me dirigí al portal con ellas en la mano, abrí la puerta y le indiqué a Anne que pasara: el hall era bastante chachi, todo muy clásico, completamente distinto a mi apartamento. – Bueeeno, ¿pudiste dormir anoche o estuviste de juerga con tu madre? – Inquirí con una sonrisilla divertida en la cara mientras entrábamos en el ascensor, dudaba que quisiera subir ocho pisos a pie; apreté el botón y me recosté en la pared del ascensor, justo recordé que la noche anterior no le había pedido su número. Se oyó un tintineo cuando llegamos a la octava planta y se abrieron las puertas del ascensor, mi casa era la de la puerta roja. – Las damas primero. – Bromeé, y esbocé una sonrisa socarrona. Abrí la puerta de par en par y le hice un gesto a Anne para que entrara sin miedo, si todo iba bien iba a pasar allí bastante tiempo.






Última edición por Sylvan A. Tarski el Mar Feb 14, 2012 7:50 am, editado 1 vez
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Vie Feb 10, 2012 1:41 am


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

Cuando desperté a la mañana siguiente, continuaba pensando en el beso que me había dado Sylvan en la mejilla. ¿Cómo podía alguien así dejar tan frustrado a alguien como yo? Por más que pensaba en ello, no conseguía encontrar la respuesta. Me acaricié la mejilla y entrecerré los ojos, recordando la noche anterior. Asimilando todo lo nuevo: me llevaba bien con Sylvan, ahora éramos amigos, nuestros gatos seguramente serían amigos, me iba a dar clases de guitarra y mamá estaba hecha una fiera. En el sentido bueno, claro. ¡Oh, se me olvidaba…! Y Sylvan me había dado un beso en la mejilla. Aunque, bien pensado, yo le había dado un beso en la mejilla cuando salimos del 25 degrees, ¿no? Pero era diferente, ¿verdad? Yo lo había hecho para agradecerle que me hubiera ayudado a que no me despidieran… sin embargo, la noche anterior, él no lo había hecho con ninguna clase de propósito. Ni siquiera mala intención… o si lo había hecho así, al menos sus ojos no lo delataban. Y recordad que había dicho que me gustaban sus ojos porque expresaban muy bien lo que él sentía a cada momento.

Así que, finalmente, decidí dejar el tema y darme una ducha. Cuando bajé a la cocina para desayunar, aún no había nadie en pie. Claro, mis padres eran ricos… se podían permitir dormir hasta tarde y no asistir a trabajar si no querían. Aunque mientras me hacía unos huevos fritos, de nuevo intentando engordar un poco, escuché los tacones de mi madre bajando por las escaleras… aunque aún iba en bata. Alcé una ceja y me reí de ella descaradamente, pero mi madre hizo oídos sordos.

- ¿Vas a ir a ver a ese chico? ¿Tu nuevo profesor de guitarra? – preguntó con algo de rintintín. Yo resoplé. – No, mamá… voy a la universidad. Estudio Traducción, ¿recuerdas? ¿Sabes? Creo que aún eres demasiado joven como para tener mala memoria… – suspiré, a la vez que ella ponía los ojos en blanco. ¿Qué cómo sabía mi madre que anoche había estado con un chico y que éste me iba a enseñar a tocar la guitarra? Bien, era muy fácil: las tazas sucias del fregadero. Pero, como en esos momentos no tenía ganas de que me interrogara más, le di un beso en la mejilla, dejándole con la palabra en la boca y salí corriendo de casa, cogiendo el autobús.

La mañana transcurrió como siempre. Vi a Sylvan un par de veces a lo lejos, riendose con su grupo de amigos, pero siempre agachaba la cabeza y me iba en dirección contraria. Estaba bien que yo a él le cayera bien, pero quizá a sus amigos no. Así que no interferiría en su vida diaria de esa forma. Acudí a clases en silencio, me fui igual que vine y cuando llegué a casa, estaba tan reventada que comí y me eché una siesta.

Cuando me desperté eran ya las cinco. Faltaba apenas una hora para que Sylvan me viniera a recoger en la moto, así que bajé corriendo las escaleras y casi grito cuando me vi en el espejo. Unas media lunas sombrías recorrían el bajo de mis ojos azules. Ojeras. Pero eran unas ojeras terribles… claro, señal de que mi madre me había mantenido despierta hasta las cinco de la mañana. Me puse anteojeras y me recogí el cabello rubio en una coleta, aunque no me duró mucho, pues en cuanto mi madre me vio se puso manos a la obra y por más que forcejeé, no me dejó irme. Me soltó el pelo y me pintó la raya de los ojos, me puso rímel y me añadió algo de brillo de labios.

- Mamá… voy a aprender a tocar la guitarra no a una discoteca. – me quejé, pero ella estaba sonriendo demasiado. Estaba claro… se pensaba que iba a presentarle a Sylvan. Pero yo no tenía esa idea en mente. Miré el reloj. Las seis en punto. En cuanto vi que mi madre estaba ocupada con su móvil, me colgué el bolso y salí corriendo de casa. Menos mal que Sylvan ya estaba allí… me coloqué el casco a toda prisa y me subí en la moto, tras él. - ¡Adiós, mamá, te quiero! – grité cuando ésta se asomó por la puerta al escuchar el rugido del motor. Dicho esto, Sylvan arrancó.

- Aquí es. – dijo Sylvan cuando llegamos. Bajé de la moto y le seguí en silencio, casi sin hablar. Cuando entramos, me quedé boquiabierta. Sin duda alguna, aquel muchacho tenía más sentido de la moda que mi madre… y eso ya era decir. Primero el hall, clásico pero bonito. - Bueeeno, ¿pudiste dormir anoche o estuviste de juerga con tu madre? – puse los ojos en blanco y le seguí hacia el ascensor. – Si quieres, me das un trapo para limpiarme la cara y te enseño mis ojeras. – alegué. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, Sylvan solo dijo una cosa más. - Las damas primero. – entré, asintiendo levemente y me quedé, de nuevo, boquiabierta. Aquello no era nada comparado con mi casa. Supuse que mamá no tenía tiempo para combinar colores, pero tendría que darle algún que otro consejo. – Esto… mola – susurré, intentando encontrar una palabra que dejase ver que realmente me gustaba. Carraspeé y me giré hacia él. - ¿Vives aquí? ¿De verdad? ¿Tú solo? Es muy bonito. – miré hacia arriba al techo, y después hacia la pared que era toda de cristal, acercándome a ella con cuidado.


Última edición por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 8:50 am, editado 1 vez
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Vie Feb 10, 2012 3:39 am






oh but you're an explosion
Annelysse K. Monroe



6.27 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Por si no me había quedado claro con la cara que puso cuando le pregunté si había conseguido evitar anoche a su madre o no, su comentario sobre las ojeras que escondía bajo el maquillaje respondió a mi pregunta. Pobrecilla, la verdad, aunque si yo hubiera estado en mi lugar la hubiera dejado ahí plantada y me hubiera ido a dormir. ¿Que al día siguiente me daría el coñazo? Sí, pero al menos habría podido dormir. Anne estaba bastante callada y no sabía si es que estaba de mal humor porque su madre le había quitado horas de sueño o tenía algo que ver con el beso - inocente ¿eh? - que le había dado la noche anterior en la mejilla. Yo suponía que era por lo primero, porque lo otro no tenía ninguna importancia ¿no? Bueno, yo saludaba y me despedía así de mis amigas. Claro que ellas no eran tan raras e impredecibles como Anne, pero aun así... ¿Éramos amigos,no? Así habíamos quedado anoche y así iba a tratarla, como a una amiga. En fin, quizás ni siquiera tenía que ver con nada de eso y simplemente seguía preocupada por estar en mi casa, conmigo... – Esto… mola – Dijo en voz baja cuando cruzó la puerta de mi apartamento, yo me encogí de hombros y entré tras ella.

Sí, era un sitio muy grande y yo había invertido tiempo y dinero en decorarlo porque cuando me mudé a aquel sitio no lo veía como un hogar sino más bien como un sitio donde vivir y yo quería convertirlo en mi casa, en un sitio donde yo estuviera a gusto. – ¿Vives aquí? ¿De verdad? ¿Tú solo? Es muy bonito. – Cerré la puerta tras de mí, dejé el casco junto a la puerta y colgué la chupa en el perchero, Anne estaba bastante entretenida mirando a su alrededor, aunque, como a todo el mundo que pisaba aquella casa por primera vez, creo que lo que más llamó su atención fue la pared de cristal que daba a Melrose Avenue. – Mmmm... Si no cuentas a Dorian, sí. – Esbocé una sonrisa divertida y le eché una mirada al gato, que estaba más a gusto que nadie en el sofá. – Puedes dejar el casco y el abrigo ahí. – Dije señalando la percha que había justo a la entrada. – Bueno, para que te ubiques... El baño está justo al final del pasillo, guitarras a la izquierda, mi habitación a la derecha y aquí la cocina. – Teóricamente, la cocina debía estar donde tenía las guitarras, pero me pareció que era mejor integrarla en el salón y así tenía otra habitación libre. – Te la enseñaría yo mismo, pero me da pereza... Así que tienes licencia para cotillear, siéntete como en tu casa. – Dije mientras me situaba detrás de la barra americana, apoyando los codos en ella y esbozando una sonrisa divertida. No tenía nada que esconder ni nada raro en ninguna habitación, ni siquiera en la mía, así que me daba bastante igual si alguien entraba. – ¿Quieres tomar algo?¿Agua, té, cerveza, un refresco...? – Yo iba a prepararme un té, así que encendí la kettle para que fuera calentándose el agua.

De todas formas, antes de que empezáramos con las clases iba a pedirle que intentara tocar algo: tenía que saber por dónde empezar ¿no? Realmente no sabía si es que no había cogido la guitarra en la vida, si sabía al menos los acordes mayores o si era la reencarnación de Jimmy Page, es que no tenía ni idea. Realmente lo único que tenía claro es que, si no había dejado la vergüenza en casa, me iba a costar una vida enseñarle a hacer un simple Re Mayor, así que esperaba que se lo tomara en serio y no pensara en mí como Sylvan, "mi nuevo amigo", sino más bien como Sylvan, "profesor que tiene más idea que yo de esto y al que tengo que hacer un poco de caso".




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Vie Feb 10, 2012 5:16 am


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

Me di cuenta de que la cristalera era parecida a la que tenía yo en casa, la que daba al jardín. Sin embargo, aquella era mucho más espectacular, pues si no recordaba mal nos encontrábamos en un octavo piso. Daba vértigo, lo sabía, pero de todas formas me acerqué y coloqué una mano encima del cristal, mirando hacía abajo. ¿En qué parte de California nos encontrábamos? Lo supe enseguida. Pasaba por allí mil veces para ir a trabajar al 25 degrees. Estábamos justo encima de la Melrose Avenue, una calle muy bonita y bastante transitada. Aunque, allí dentro, no se escuchaba ni una mosca. Solo el sonido amortiguado de tres respiraciones. Sylvan, yo y… - Mmmm... Si no cuentas a Dorian, sí. - …y Dorian. – ¿Dorian? – me giré de golpe, asustada. ¿Vivía con alguien y no me lo había dicho? Pero entonces recordé que me dijo que vivía con su gato… claro, él también tenía un gato. Seguí su mirada y observé a la enorme bola de pelo del sofá. No pude evitar suspirar y aliviada y acercarme al sofá. Me senté y le dediqué una enorme sonrisa al gato. - Puedes dejar el casco y el abrigo ahí. - ¡oh, cierto! El abrigo y el casco… casi me olvidaba. Asentí y me levanté de golpe, acercándome al perchero y dejando mis cosas allí. - Bueno, para que te ubiques... El baño está justo al final del pasillo, guitarras a la izquierda, mi habitación a la derecha y aquí la cocina. – A continuación giré sobre mis talones y seguí con la mirada las indicaciones de las manos de mi nuevo amigo. El apartamento era grande, pero en cambio solo tenía cuatro habitaciones. El salón con la cocina, el baño, una habitación que Sylvan había usado para guitarras y su propia habitación, que seguramente contaría con baño propio, como la mía. - Te la enseñaría yo mismo, pero me da pereza... Así que tienes licencia para cotillear, siéntete como en tu casa. – reí en voz bajita. Estaba segura de que jamás lograría sentirme como en mi casa allí, pero bueno, supuse que era lo que decía todo el mundo. Observé como Sylvan ponía a calentar agua y le sonreí casi imperceptiblemente. - ¿Quieres tomar algo?¿Agua, té, cerveza, un refresco...? – preguntó. Yo me encogí de hombros. – Lo que tú vayas a tomar estará bien para mí – confesé. Realmente me daba igual lo que me diera, mientras me diera algo para beber… porque me moría de sed.

Miré a mi alrededor y me asomé al pasillo. La puerta del baño estaba cerrada del todo, pero las demás estaban entreabiertas, así que podía ver al menos la tapicería de las paredes. De todas formas, me sentía como si estuviera espiando, así que reculé hacia atrás y me senté en el sofá negro, al lado del gato. En comparación con Elvis, Dorian era un caballo. Pero era precioso… bueno, es que a mí los gatos me encantaban. Lo agarré por debajo de las patas y lo alcé. Creo que estaba tan acostumbrado a vivir a sus anchas, que ni siquiera se molestó en pegarme un zarpazo, simplemente se acomodó entre mis brazos como pudo. Lo dejé sobre mi regazo y lo acaricié, mientras él me miraba a los ojos, muy quiero. Sonreí.

- ¿Qué, Dorian? Me llamo Anne, encantada. – me presenté, como si se tratara de una persona normal. Ladeé la cabeza y miré de reojo a Sylvan, que continuaba a lo suyo. Esperaba que no me estuviera escuchando. Después volqué toda mi atención en el peludo animal. - ¿Te trata bien Sylvan o te pega mucho? – pregunté, divertida. - ¿Se trae muchas tipas raras a casa, pequeño? – reí en voz baja y le acaricié la cabecita. Él puso cara de placer y yo me mordí el labio inferior. - ¿No te trae ninguna gatita a ti? Qué desconsiderado… Es un egoísta, ¿verdad? Ya te buscaré a alguien, precioso. – le guiñé el ojo y sin mirar a Sylvan, alcé un poco más la voz. – Hey, Syl, ¿cómo encontraste a Dorian? – pregunté. Claro, me refería a si lo había comprado, si se lo había encontrado en la calle, si se lo habían regalado…

Yo aún recordaba la historia de Elvis, pues no hacía mucho que lo tenía. Lo encontré recién nacido, al pie de un árbol, en invierno. Recuerdo que fui a cogerlo en brazos pero que mi madre me avisó de que podía tener cualquier enfermedad, así que lo envolví en una manta, ignorando los gritos de mamá, y me lo llevé al veterinario. Cuando me dijeron que estaba completamente sano, me enamoré de su pelaje negro y me lo llevé a casa. Mamá me dijo que solo nos lo podíamos quedar hasta que se hiciera mayor, pero yo no acepté. Desde entonces era mi mejor amigo. Le hablaba como a una persona normal, porque sino creo que me volvería loca. Aunque mi madre sigue odiando al animal. De ahí que si no me lo llevo a mi habitación a dormir, lo echen al jardín. Acaricié un poco más a Dorian, suspirando. ¿Cómo podía ser la gente tan cruel?



Última edición por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 8:49 am, editado 1 vez
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Vie Feb 10, 2012 8:00 am






oh but you're an explosion
Annelysse K. Monroe



6.27 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Por alguna razón pensaba que Anne ya sabía que Dorian era mi gato, pero cuando puso aquella cara de "¿Quién coño es Dorian?" caí en la cuenta de que no, pero bueno, en cuanto lo vio creo que se quedó un poco más tranquila. ¿Por qué? No lo sé, quizás le parecía raro que viviera alguien conmigo, pero tampoco se me ocurría por qué tenía que pensar eso... Vivir conmigo es fácil, lo facilísimo: tú a lo tuyo y yo a lo mío, y la única condición ineludible es que en tu habitación hagas lo que quieras pero fuera de ella seas limpio y ordenado. De todas formas, tal y como había reorganizado las habitaciones en aquel apartamento, era imposible que alguien viviera conmigo: cuando lo compré, la cocina estaba donde las guitarras y mi habitación eran, en realidad, dos habitaciones, una con baño propio y la otra sin baño pero con terraza, pero me pareció mejor que tiraran ese muro e hicieran el baño más grande.

Lo que tú vayas a tomar estará bien para mí. – O sea, un té de canela. A mí me encantaba el té, si no me tomaba tres o cuatro tazas al día no era persona, pero aquí en California la gente no tenía esa costumbre. Era una de las cosas que echaba de menos de Londres, aunque aquí ligaba más porque a las chicas les parecía que mi acento inglés era muy sexy. En fin, yo eso no se lo podía discutir a nadie porque para mí eran ellos los que tenían un acento distinto al mío. Anne se sentó en el sofá con Dorian, lo alzó y se lo colocó sobre las piernas; el gato estaba encantado, claro, yo también lo estaría si Anne me dejara apoyar la cabeza en su regazo y me acariciara el pelo, no te jode... Giré en redondo y me puse a preparar las tazas, aunque escuchaba a Anne de fondo: – ¿Qué, Dorian? Me llamo Anne, encantada. ¿Te trata bien Sylvan o te pega mucho? – Sonreí divertido y negué con la cabeza, ¿qué clase de pregunta era esa? Ese gato vivía mejor que yo. – ¿Se trae muchas tipas raras a casa, pequeño? – Bueno, lo de pequeño... Dorian pesaba casi trece quilos y era una bola de pelo naranja. Casi se me caen las tazas al escucharla, casi, pero por suerte andaba bien de reflejos. – Tipas raras... – Murmuré, cualquiera que la escuchara pensaría que me tiraba a una tía distinta cada día. – ¿No te trae ninguna gatita a ti? Qué desconsiderado… Es un egoísta, ¿verdad? Ya te buscaré a alguien, precioso. – Genial, mi casa iba a convertirse en un motel de carretera para gatos. – Hey, Syl, ¿cómo encontraste a Dorian? – Me volví para mirarla, aunque ella seguía ahí con el gato y no se molestó siquiera en alzar la vista.

Lo compré hace cinco años, no tenía más de quince días cuando lo traje aquí... Aunque parezca difícil de creer, era como la palma de mi mano. – Esbocé una sonrisilla tierna al recordarlo, la verdad es que no parecía que hubiera pasado tanto tiempo. Escuché un click y me volví, el agua ya estaba hirviendo. – Estaba en el escaparate de una tienda de animales que hay aquí al lado, lo vi de casualidad y tuve que comprarlo... Ahora es precioso, pero cuando era pequeño lo era aún más. – Dije mientras vertía agua caliente en cada una de las tazas y metía dentro las bolsitas de té. – Ya te enseñaré alguna foto, debe de haber unas cuantas por ahí... – Coloqué las tazas, el azucarero y una jarra pequeñita con leche en la bandeja, yo no le ponía nada más al té pero quizás ella sí. La llevé con cuidado hasta la mesilla de cristal que había frente al sofá y la dejé allí antes de sentarme con Anne en el sofá. – Y antes que a Dorian tuve a Ash, que ya vivía conmigo en Londres, pero ya era mayor y murió un año antes de que este boliche apareciera por aquí. – Le acaricié la cabeza a Dorian y cogí una de las tazas, aún estaba demasiado caliente pero me daba bastante igual, el té frío era una basura. – Bueno, vamos al lío... – Dije, tomando un sorbo de té y dejando la taza en su sitio de nuevo. – Y no me refiero a nada que tenga que ver con "tipas extrañas", ¿eh?¿Qué sabes hacer con la guitarra?¿Hay que empezar de cero o...? – Sonreí con una mezcla de diversión y malicia y me humedecí los labios, en el fondo me daba igual, pero es que me había hecho gracia.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Vie Feb 10, 2012 9:02 am


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

Admiré a Dorian un poco más mientras escuchaba el ruido de las tazas tras la barra americana. No sabía que estaba haciendo… aunque lo más probable era que fuera té, pues es lo único que se me venía a la cabeza cuando veía el agua caliente. Después de acariciar un rato más el suave pelo naranja de Dorian, alcé la mirada hacia Sylvan, que sonreía al recordar, supongo, el día en que conoció a su gato. - Lo compré hace cinco años, no tenía más de quince días cuando lo traje aquí... Aunque parezca difícil de creer, era como la palma de mi mano. – ahí sonreí yo también. ¿Aquel gatazo como la palma de su mano? Pues… Elvis tenía tres años y no crecía ni que lo doparan. Supongo que era su constitución o algo así. - Estaba en el escaparate de una tienda de animales que hay aquí al lado, lo vi de casualidad y tuve que comprarlo... Ahora es precioso, pero cuando era pequeño lo era aún más. – dijo Sylvan. Me quedé mirando fijamente al gato. Bueno, al gatazo. Me recordaba a alguien… pero, ¿a quién? ¿Y cómo era posible que un gato me recordara a alguien? - Ya te enseñaré alguna foto, debe de haber unas cuantas por ahí... – después de decir esto, apareció frente a mí con una bandeja. En ella había té, así que mis pensamientos eran acertados. – Debía ser un gato muy bonito, aunque realmente lo sigue siendo – susurré, besándole la coronilla al gato. Lo dejé en el sofá tranquilito, pues tampoco quería agobiarle mucho y me giré hacia Sylvan en el sofá. - Y antes que a Dorian tuve a Ash, que ya vivía conmigo en Londres, pero ya era mayor y murió un año antes de que este boliche apareciera por aquí. – no pude evitar reír un poco. – Qué bonito – bromeé. Entonces tuve un momento de lucidez y chasqueé los dedos. – ¡Ya sé a quien me recuerda Dorian! ¡A Garldfield! – exclamé. Enseguida me puse muy roja y negué con la cabeza. – Mejor olvídalo – susurré, tímidamente.

- Bueno, vamos al lío... – murmuró. Y sería lo mejor, sí. Había acudido a su casa para que me diera clases de guitarra, ¿no? Pues ya está. Cogí aire y lo aguanté en mis pulmones un rato. Pff… se iba a cagar cuando le dijera que no tenía ni idea de cómo coger una guitarra. Seguro que me miraba mal. Segurísimo… vamos, como que me llamaba Annelysse Kaley. - Y no me refiero a nada que tenga que ver con "tipas extrañas", ¿eh?¿Qué sabes hacer con la guitarra?¿Hay que empezar de cero o...? – dijo, sonriendo de forma rara. Y enseguida supe que me había escuchado hablar con su gato. Me puse roja violentamente y le di un puñetazo en el hombro. Sin embargo, la que se hizo daño fui yo, pues tenía una mierda fuerza. – Auch… – me quejé, mirándome los nudillos. En fin… Suspiré.

Me incliné sobre la mesilla y agarré mi taza de té. Le añadí un par de cucharadas de azúcar y con la cuchara lo moví, llevándome ésta última a la boca para probar el té. Mmmm… de canela. – Pues… ¿siendo sincera? – busqué sus ojos. – Siendo sincera… no sé nada de nada. Por no saber, no sé ni como se sujeta. Además… nunca he estudiado solfeo. “I don’t know anything about music. In my line you don’t have to”. – repetí las palabras de Elvis, llevándome un dedo a la boca. – Ya sabes… quizá cojo la guitarra y sin saber nada me vuelvo como Joan Jett. Aunque, ¿Realmente? No lo creo. – dije, sonriendo.



Última edición por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 8:49 am, editado 1 vez
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Vie Feb 10, 2012 3:09 pm






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6.27 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Anne se había enamorado de Dorian, y si no lo había hecho estaba a punto: lo acariciaba, casi no despegaba los ojos de él y le dio hasta un beso en la cabeza antes de volver a dejarlo en el sofá. ¿Cómo se puede competir con eso? Meh, si es que es imposible... Y no es envidia. Bueno, quizás un poco sí. Me eché a reír en cuanto escuché a Anne decir que Dorian le recordaba a Garfield porque desde que lo había comprado hasta hoy todo el mundo me decía exactamente lo mismo, quizás no en cuanto lo veían, pero tarde o temprano se les encendía la bombillita y lo soltaban; yo no le veía el parecido, quizás porque nunca me había gustado Garfield, pero seguía llamándome la atención que todo el mundo los comparara. – Mejor olvídalo – Se había puesto muy roja y había bajado mucho la voz, aunque no llegaba a comprender por qué... Bueno, nunca lo hacía, porque ésa no era la primera vez que de repente se sonrojaba y era todo susurros y timidez. – Todo el mundo me lo dice. – Esbocé una sonrisa torcida y me encogí de hombros, viendo como Dorian se largaba tranquilamente del sofá y se perdía por el pasillo: se iba a mi cama, si es que tonto no era.

Se puso un poco tensa cuando saqué Dorian del tema de conversación y sugerí que debíamos centrarnos en lo que habíamos venido a hacer, aunque cuando se dio cuenta de que había oído perfectamente lo que le había estado diciendo al gato mientras yo preparaba el té, volvió a sonrojarse y me dio un puñetazo en el hombro. – Auch… – Se miró los nudillos durante unos segundos y dejó escapar un suspiro, yo sonreí divertido y me mordí el labio inferior, observándola mientras cogía su taza, le añadía un par de cucharadas de azúcar y se llevaba un poco de té a la boca. – Pues… ¿siendo sincera? – Alzó la vista y clavó sus ojos en los míos, como se había maquillado el color azul de sus iris resaltaba un poco más que de costumbre. – Siendo sincera… no sé nada de nada. Por no saber, no sé ni como se sujeta. Además… nunca he estudiado solfeo. “I don’t know anything about music. In my line you don’t have to”. – Asentí lentamente y sonreí al escucharla citar a Elvis, en realidad no necesitaba estudiar solfeo para tocar la guitarra, aquí no íbamos a usar ni partituras ni nada por el estilo, como mucho un metrónomo y da gracias. – Ya sabes… quizá cojo la guitarra y sin saber nada me vuelvo como Joan Jett. Aunque, ¿realmente? No lo creo. – La miré fijamente durante un par de segundos y tomé un poco más de té, no eran tan imposible... Al principio iba a ser horrible, como todos, porque hay que coger agilidad y todo eso, pero si le ponía ganas seguro que en un mes era capaz de tocar al menos una o dos canciones enteras.

Hombre, de la noche a la mañana no vas a convertirte en Joan Jett... Pero en un par de meses, quizás. – Me encogí de hombros y me recosté en el sofá, torcí un poco los morros y tamborileé con mis dedos sobre mi abdomen, en realidad me alegraba de que Anne no tuviera ni idea de cómo tocar la guitarra porque eso significaba que íbamos a vernos muy a menudo y durante bastante tiempo si las cosas iban bien. – Y no es necesario saber solfeo, yo creo que es más importante tener ritmo y ser capaz de sentir la música. – Yo de solfeo sabía lo justo y lo necesario, y sin embargo podía tocar casi cualquier cosa que me pusieras delante; de hecho, bastaba con saber unas cuantas escalas y un poco de teoría de formación de acordes, que aunque dicho así suena como algo muy complicado en realidad es una gilipollez. – Hoy vas a coger la guitarra, verás como no es nada del otro mundo. – Me incorporé un poco y giré un poco mi cuerpo hasta tenerla prácticamente justo delante de mí. – Así que en cuanto nos acabemos esto nos ponemos en serio, aunque mientras puedo ir explicándote lo más básico. – Dije, como muy tarde en cinco minutos nos habríamos acabado el té, así que íbamos bien de tiempo... Además, las tablas, las guitarras y todo lo demás estaban en la otra habitación. – Yo voy a llamar a las notas y acordes por su nombre, pero se escriben de otra forma: A es La, B es Si, C es Do, ¿sabrías continuarlo tú? – Esbocé una sonrisa y tomé un poco más de té, no era algo muy difícil, así que no necesitaba ni apuntarlo siquiera, lo que más costaba era hacer los acordes por primera vez y acordarte de las posiciones, claro.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 2:09 am


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Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

Sentía como me miraba fijamente, pero esta vez no me empeñé en esconder el sonrojo de mis mejillas. Es decir, me había visto ya mil veces roja como un tomate en poco tiempo, así que ya no importaba. Yo era así de bipolar, o más bien tripolar, pero era lo que había. Si a la gente no le gustaba, pues que dieran media vuelta y se fueran. Al parecer le resultaba interesante lo que decía, y también le resultaba divertido el hecho de que pegarle significara hacerme daño yo. Pero es que era cierto… creo que tenía la fuerza en el culo, siendo verdaderamente sinceros. Observé por el rabillo del ojo como tomaba más té y yo también bebí un poco. Estaba tan bueno y tan calentito y sentaba tan bien que casi me lo tenía terminado. Sonreí al ver el poco líquido que quedaba en la taza.

- Hombre, de la noche a la mañana no vas a convertirte en Joan Jett... Pero en un par de meses, quizás. – dijo, como restándole importancia al tema. Yo alcé una ceja, mirando al frente fijamente. ¿Convertirme en una Joan Jett? ¿Yo? Más que Joan Jett sería como Hannah Montana… Resoplé y sacudí la cabeza. Ladeé ésta para observar a Sylvan, pero el chico se había recostado contra el respaldo del sofá, así que tuve que girarme mucho más. Mi amigo estaba tamborileando los dedos sobre su abdomen, así que miré su mano en vez de sus ojos. - Y no es necesario saber solfeo, yo creo que es más importante tener ritmo y ser capaz de sentir la música. – ya, claro, eso lo decía porque él seguramente tenía ritmo y al menos sabía los acordes… pero es que yo no pasaba de la básica tabal de Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, Si, Do. El ritmo sí que lo llevaba, aquella era la única buena noticia de la cosa. Al cantar durante casi toda mi vida, hacía que aprendiera fácilmente todo lo que tuviera que ver con la música. - Hoy vas a coger la guitarra, verás como no es nada del otro mundo. – dijo. Abrí los ojos mucho, más de lo normal, y esta vez sí que alcé la mirada hacia sus ojos marrones. – ¿Qué? – murmuré, en voz tan, pero tan baja, que ni siquiera sé si me escuchó. Se incorporó y giró todo su cuerpo hacia mí. Yo ya estaba bastante girada, así que simplemente me quedé quieta, mirándole algo asustada. Se iba a arrepentir de hacerme coger la guitarra. - Así que en cuanto nos acabemos esto nos ponemos en serio, aunque mientras puedo ir explicándote lo más básico. – le eché un vistazo rápido a lo que quedaba de mi té. - Yo voy a llamar a las notas y acordes por su nombre, pero se escriben de otra forma: A es La, B es Si, C es Do, ¿sabrías continuarlo tú? – ahí presté más atención que de costumbre. En mi mente me imaginé una hoja en blanco, una serie. Sí, eso, era como una serie. A, La; B, Si; C, Do. Era fácil, aunque solo si te ordenabas la cabeza. Entrecerré los ojos y murmuré algo. – D es Re, E es Mi, F es Fa y… ¿G es Sol? – pregunté, haciendo una mueca.

Obviamente, dudaba. ¿Lo había dicho bien o me había equivocado? Cogí la taza de té y me lo acabé, suspirando. Volví a buscar sus ojos. – ¿Qué? ¿Me he equivocado en algo…? – susurré, mordiéndome el labio inferior.


Última edición por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 8:48 am, editado 1 vez
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Sáb Feb 11, 2012 4:33 am






oh but you're an explosion
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6.27 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

¿Qué?¿No se creía que podía llegar a ser una especie de Joan rubia? Podía llegar a tocar como ella o incluso mejor, más que nada porque el ejemplo que había cogido no es que fuera muy difícil de superar: era difícil tocar como Jimmy Page, como Slash o como Eric Clapton, pero Joan Jett - a mi parecer - a su lado se quedaba pequeña. Pero bueno, gustos a parte, me daba la impresión de que no se creía capaz de hacerlo y ésa no era precisamente la mejor forma de empezar porque sabía qué camino iban a tomar las clases: le enseñaría a leer las tablas y las posiciones para los acordes mayores y entonces ella tendría que practicarlos en la guitarra, y después de eso practicar los cambios de unos a otros, y al principio nunca sale y en lugar de intentarlo con más ganas me iba a tocar a mí hacer de psicólogo e insistirle para que siguiera hasta que le saliera. No iba a ser ni la primera ni la quinta vez que tenía que hacerlo, y por desgracia tampoco la última. Y bueno, cuando le dije que iba a coger la guitarra... En fin, ¿qué esperaba? Las clases de guitarra sin guitarra no tenían ningún sentido ¿no? Mientras le explicaba la notación que íbamos a usar para los acordes estuvo bastante atenta, y al menos respondió a mi pregunta en lugar de soltarme "No lo sé" que era lo que hacían casi todos. – D es Re, E es Mi, F es Fa y… ¿G es Sol? – Perfecto, ni más ni menos.

Apuró su taza de té y clavó de nuevo sus ojos azules en los míos. – ¿Qué? ¿Me he equivocado en algo…? – Preguntó, bajando un poco la voz y mordiéndose el labio inferior. Yo cogí mi té y le di un último sorbo, pensaba alargar aquello un poco más para explicarle unas cuantas cosas más, pero al ver el pánico que tenía a coger una guitarra pensé que era mejor pasar a la acción. No es que quisiera joderla, es que quería que viera que todo era una cuestión de practicar y ser perseverante. – No, lo has dicho bien, ahora sólo tienes que acordarte de qué es cada cosa ¿vale? – Le sonreí y me levanté del sofá, recogí las tazas y lo dejé en la encimera de la cocina, no iba a ponerme a fregar en aquel momento. Me encaminé hacia el pasillo y le hice un gesto a Anne para que viniera; empujé la puerta y la dejé abierta de par en par para ella, de todas formas era imposible perderse en aquella casa. La habitación era tan grande como el salón sin la cocina, las paredes eran rojas y el techo y el suelo blancos; en una mitad de la habitación estaban todos los instrumentos - cuatro guitarras y dos amplificadores - y cables, púas, bandas, archivadores con tablaturas, cejillas, pedales, cualquier cosa que pudiera necesitar para tocar; en la otra mitad había una alfombra bastante grande de color rojo, un equipo de música, estanterías con discos, un equipo de música, un sofá de cuero blanco no muy grande y un par de taburetes. – Siéntate, mientras voy a buscar un par de cosas... – Le indiqué uno de los taburetes al fondo de la habitación y me fui a buscar lo que necesitaba: una hoja con las posiciones de los acordes en ella y un par de púas, suficiente.

Me guardé las púas en el bolsillo, me puse el papel bajo el brazo y cogí las dos acústicas: para ella la Martin de color haya, para mí la Gibson. Esbocé una sonrisa y le tendí la que iba a ser su guitarra, aunque por si acaso no iba a decirle lo que había costado esa preciosidad que iba a tener en las manos porque entonces no iba a querer ni respirar cerca de ella. – Esto es para que te lo quedes tú, acuérdate de cogerlo antes de que nos vayamos. – Hice ondear el papelito con la mano y lo dejé sobre la pequeña mesa de cristal que había frente al sofá; me saqué las púas del bolsillo, le ofrecí una y me senté en el taburete frente a ella para poder coger bien la guitarra. – Bueno, empezamos... La púa puedes cogerla como quieras, como más cómoda te sientas, aunque yo lo hago así. – Le mostré la mano derecha, donde tenía la púa cogida entre la yema del pulgar y el dedo índice, y le di unos segundos para que lo hiciera. – Las cuerdas, desde la más delgada hasta ésta más gruesa, si las tocas al aire, o sea, sin poner ningún dedo sobre ellas, son E, B, G, D, A, E, ¿te acuerdas de eso, no? – Las toqué una a una y le dediqué una sonrisa. – Cada división del mástil se llama traste, y de un traste a otro hay un semitono. Ejemplo, la primera cuerda al aire es un Mi, si tocas esa misma cuerda pisando el primer traste, tienes un Mi más un semitono, o sea, un Fa. – Expliqué, y con las mismas le conté un poco cómo se llamaba cada parte de la guitarra, como era la escala mayor y unas cuantas cosas más que me llevaron casi media hora pero que creo que Anne entendió bien. – Y ahora sí, vamos con los acordes mayores... La Mayor, tienes que pisar la 2ª, 3ª y 4ª cuerda en el traste dos y tocar desde la 5ª cuerda, así. Inténtalo. – Yo lo hice también y rasgué las cuerdas para que lo oyera.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 5:17 am


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Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

Me quedé mirándole aún mordiéndome el labio inferior. El chico cogió su taza, prolongando el momento. ¿Por qué no me decía ya si estaba bien o mal? Si empezaba así, me volvería loca… porque, no sé si se había notado, era una persona muy nerviosa. Es decir, tenía poca paciencia. Cualquier detalle tonto me ponía de los nervios. Sin embargo, cuando él por fin habló, me mostré muy tranquila. - No, lo has dicho bien, ahora sólo tienes que acordarte de qué es cada cosa ¿vale? – me sonrió y yo asentí con fervor. – Vale. A es La, B es Si, C es Do, D es Re, E es Mi, F es Fa y G es Sol. – repetí para mi misma, para no olvidarme. Lo cierto es que me lo estaba tomando como si fuera otro idioma más. Es decir, a mí me chiflaban los idiomas, y como ya tenía cuatro, me era fácil aprenderlos. Si me tomaba aquello como un idioma más, como si fuera cuestión de memoria, me saldría. Pero también tenía que practicar un poco cada día y ponerme a trabajar enserio… Quería enseñarle a Sylvan que si quería, podía. Quería demostrarle que no era la niña mimada que parecía. O al menos, haría el intento, claro estaba.

Me levanté del sofá en cuanto él se dirigió a la barra americana. Si se levantaba era por algo, ¿no? Observé como se adentraba en el pasillo y me indicaba que le siguiera. Miré a mi alrededor, suspiré y me acerqué lentamente. Cuando pasé por al lado de la habitación de Sylvan, o lo que parecía ser su habitación, no pude evitar echar un vistazo rápido, pero lo único que vi fue una enorme bola naranja acurrucada en la cama. Sonreí y me giré, entrando en la sala que había enfrente, la de la puerta abierta de par en par. Me quedé en la entrada porque me daba cosa entrar, tropezar con algún cable y liarla. Observé la esquina con las guitarras, que por cierto, eran preciosas, y después la estantería con los CD’s, el enorme equipo de música, los amplificadores… Ya me gustaría a mí tener un estudio así… pero de grabación. Sonreí inconscientemente y entonces me di cuenta de que Sylvan me decía algo. - Siéntate, mientras voy a buscar un par de cosas... – volví a asentir en silencio. Es que, realmente, no sabía muy bien que decir. Así que me senté en uno de los taburetes y me quedé mirando una de las paredes. Así que así, sin saber nada, me iba a dar una guitarra y ale… a aprender. Supuse que no había mejor manera de empezar.

Sylvan se acercó con un papel bajo el brazo y yo lo miré curiosa. Me tendió una guitarra: una Martin preciosa de color haya. La agarré con sumo cuidado… esperaba que ni se le ocurriera decirme cuánto dinero había invertido en esa habitación, porque entonces me tiraba por la ventana aquella de la sala de estar. La cogí como creía que se cogía, que realmente no era muy difícil, apoyándola sobre uno de mis muslos y me coloqué en posición. - Esto es para que te lo quedes tú, acuérdate de cogerlo antes de que nos vayamos. – se refería al papel. Lo miré por encima del hombro. Supongo que me acordaría de cogerlo. Me dio una púa y yo la alcé, mirándola. – [color=crimson]Yo no tengo púas… hasta ahora he tocado con los dedos[color] – susurré, encogiéndome de hombros. Sin embargo, aunque tenía razón, me había hecho mucho daño en los dedos rasgando las cuerdas. - Bueno, empezamos... La púa puedes cogerla como quieras, como más cómoda te sientas, aunque yo lo hago así. Las cuerdas, desde la más delgada hasta ésta más gruesa, si las tocas al aire, o sea, sin poner ningún dedo sobre ellas, son E, B, G, D, A, E, ¿te acuerdas de eso, no? – dijo, tocando las cuerdas y sonrió. Yo agarré bien la púa y lo hice con mi guitarra con cuidado. – Sí… sí que me acuerdo – susurré, o eso creía, vamos. - Cada división del mástil se llama traste, y de un traste a otro hay un semitono. Ejemplo, la primera cuerda al aire es un Mi, si tocas esa misma cuerda pisando el primer traste, tienes un Mi más un semitono, o sea, un Fa. – escuché atentamente las explicaciones de Sylvan, pues no quería perder detalle. Es decir, que en medio habían más notas, hablando claro. Fruncí el ceño y rasgué las cuerdas un par de veces tras sus explicaciones, lo que me hizo pensar que o yo estaba empezando a saber algo de guitarras o él era un muy buen profesor. O tal vez entre los dos, formábamos un buen equipo. - Y ahora sí, vamos con los acordes mayores... La Mayor, tienes que pisar la 2ª, 3ª y 4ª cuerda en el traste dos y tocar desde la 5ª cuerda, así. Inténtalo. – Sylvan hizo lo que estaba explicando y yo entreabrí la boca, pero disimulé muy bien mi asombro tosiendo. ¿Cómo iba a ser capaz yo de hacer eso? Coloqué los dedos tal y cómo él me indicó, lo que me llevó mi tiempo, pues no tenía la agilidad en los dedos que él tenía. A continuación, rasqué desde la quinta cuerda… pero no salió. Hice una mueca de horror. – ¡Oh, Dios mío…! Y yo que pensaba que avanzaba… - me quejé. Volví a hacerlo, pero salió aún peor. Cogí aire y miré a Sylvan. – Espera… solo una vez más. – murmuré, diciéndome a mí misma que podía hacerlo. No era tan difícil… era simplemente que se me resbalaban las manos. Me concentré, volví a colocar las manos y… ¡salió! Algo era algo. Por algo se empezaba, ¿no? Sonreí triunfal y miré de nuevo a Sylvan, riendo. – Mola… En fin, comprende que me emocione. Hace cinco segundos no me acordaba ni de la escala musical. – bromeé, volviendo a hacer la Mayor. – ¿Cómo aprendiste tú? No es fácil… – bromeé, clavando mi mirada en la púa que me había dejado mi amigo.

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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Sáb Feb 11, 2012 7:35 am






oh but you're an explosion
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6.27 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Anne no me había mentido al decir que no tenía ni idea de cómo tocar una guitarra, así que me tocó explicarle absolutamente todo desde el principio: las partes de una guitarra, la distancia que había entre cada traste, escalas mayor y menor y un montón de cosas más que, aunque no le costó demasiado entenderlas, a mí sí que me llevó un buen rato explicárselas... Es que al principio pensé que cuando decía que no sabía nada pues no sé, estaba exagerando, como siempre hacía, y seguro que al menos lo básico ya lo tenía más que aprendido. En fin, en realidad me daba igual, yo había aceptado darle clases y es lo que iba a hacer. Necesitó un buen rato para colocar los dedos tal y como le había indicado, y como era de esperar pues el primer rasgueó sonó fatal; ella estaba horrorizada, pero yo estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano por no reírme... Y no porque le saliera mal, ¿eh? Que eso nos había pasado a todos la primera vez, sino porque me hacía gracia que se escandalizara de aquella manera. – ¡Oh, Dios mío…! Y yo que pensaba que avanzaba… – Puse los ojos en blanco. – Qué chica... – Murmuré con una media sonrisa en los labios. Al menos había hecho sonar las cuerdas, mal pero lo había hecho, que otros ni eso.

Lo repitió otra vez, nada. Alzó la vista para mirarme. – Espera… solo una vez más. – Asentí, y necesitó otro rato para colocar los dedos en la posición correcta, pero al final consiguió que sonara bien; volvió a alzar la mirada, esta vez con una sonrisa triunfal en la cara porque había conseguido tocar un La Mayor. – Mola… En fin, comprende que me emocione. Hace cinco segundos no me acordaba ni de la escala musical. ¿Cómo aprendiste tú? No es fácil… – Sonreí al escuchar aquel comentario, si yo la comprendía perfectamente, había canciones que yo aún estaba aprendiendo a tocar. – Pues como tú estás aprendiendo ahora, sólo que en lugar de un profesor guapo, atractivo y encantador tenía un libro con lo básico y los diagramas de acordes. – Esbocé una sonrisa socarrona y alcé una ceja, si es que no podía decirle mucho más porque no había más: me aprendía los acordes, los practicaba hasta que me salían y después practicaba los cambios de uno a otro; con lo que sabía de teoría de formación de acordes, cuando aparecía un acorde que no había visto en mi vida pues simplemente tiraba de lo poco que sabía de escalas, intervalos y demás. – Y eso, una vez sabes los acordes puedes empezar a aprender canciones, a aprender a cantar y tocar a la vez, que cuesta un poco, y a hacer slides y truquillos con la guitarra. – Me encogí de hombros y me quedé pensativo, tocando casi por inercia Patience de Guns'N'Roses; de hecho, ésa era la primera canción que pretendía enseñarle a Anne cuando supiera manejar un poco la guitarra.

No acabé de tocar la canción, claro, como mucho hice el primer verso, y volví a encogerme de hombros. – No sé, si es que ya he dicho que esto es practicar, como el s... – Iba a hacer un símil entre la guitarra y el sexo, pero me callé porque con Anne no podía utilizarlo. Quizás podía darle clases de eso también, ¿no? – Ssssurf. Olvídalo. – Meneé la cabeza, me humedecí los labios y bajé la mirada en un intento desesperado por no empezar a reírme con mis propias bromas: no quería que pensara que me estaba riendo de ella porque no era así, más bien me estaba riendo de mí mismo porque había estado a punto de meter la pata hasta el fondo... Aunque igual ya no tenía remedio, pero ¿y yo qué sé? Se me había olvidado que Anne era virgen, eso era todo. Y la culpa era de Axl Rose, que ponía a tías buenas en los videoclips e inconscientemente acabas pensando en eso.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 8:48 am


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Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

- Qué chica... – había escuchado antes, pero no le había prestado mucha atención, la verdad. Entre que estaba intentando que me saliera bien, luchando por no hacer el ridículo e intentando que Sylvan viera que era capaz de hacer algo además de ir a la universidad e ignorar a todo el mundo, no podía prestarle atención a nada más. Por mínima que fuera. Sin embargo, en cuanto el La Mayor me salió, estaba tan feliz que parecía que me había quitado un gran peso de encima… y eso que aún me quedaba todo por aprender. Aquello no era nada, era lo básico. Lo que tenía que haber sabido antes de que Sylvan empezara a darme clases pero no sabía. Desde luego… el muchacho tenía una paciencia de oro. Tendrían que darle un diploma, o un premio. O al menos un título o algo similar.

Alcé la mirada para escuchar su respuesta a mi pregunta. Sabía que teníamos que seguir con la clase, pero aquello me lo había estado preguntando desde hacía tiempo. ¿Se podía aprender a tocar la guitarra solo, sin nadie para ayudarte? Muchos de los grandes artistas habían aprendido de esa forma, pero quería saber si Sylvan también. - Pues como tú estás aprendiendo ahora, sólo que en lugar de un profesor guapo, atractivo y encantador tenía un libro con lo básico y los diagramas de acordes. – reí en voz baja. Sí, aquella era la forma que me había propuesto para no tener que pegarle una hostia a Sylvan cada vez que soltaba alguna de esas payasadas. Empecé a comprender que no lo hacía con mala intención, que solo eran eso: bromas. Que lo hacía con la mejor intención del mundo, para intentar que me riera… porque realmente yo me reía más bien poco. Por eso es que cuando entendí bien su broma, reí. Estaba claro que su ego superaba al de mi madre, pues, aunque ésta colgara mil fotos suyas en el pasillo, jamás diría algo como eso. Pero bueno, tenía la experiencia de saber lidiar con personas así. – Guapo, atractivo y encantador, ¿eh? – repetí, sacudiendo la cabeza mientras él esbozaba una sonrisa socarrona. - Y eso, una vez sabes los acordes puedes empezar a aprender canciones, a aprender a cantar y tocar a la vez, que cuesta un poco, y a hacer slides y truquillos con la guitarra. – tenía razón, cantar a la vez que tocar la guitarra debía ser difícil. Pero él lo había hecho en mi casa, así que si él podía, yo también… aunque supuse que me llevaría años de práctica. Supuse.

El muchacho se encogió de hombros y comenzó a tocar una melodía muy conocida para mí. Mi madre solía escuchar esa canción. Yo no, pero por un simple motivo: de todas las veces que se la había escuchado a mi madre, ya no hacía falta que me la escuchara yo en mi tiempo libre. Empecé a tararear un poco la canción, pero cuando paró paré de golpe y le miré. - No sé, si es que ya he dicho que esto es practicar, como el s... – alcé una ceja. Practicar como el “s…”. Eso estaba bien. Claro. De toda la vida. – ¿Cómo el…? – susurré, como dándole un empujón imaginario para que continuara la frase. - Ssssurf. Olvídalo. – observé como intentaba aguantarse la risa y yo parpadeé un par de veces muy rápidamente. ¿Qué era lo que me había perdido? Porque sin duda me había perdido una gran e importante parte de la película, ¿verdad? Porque no me estaba enterando de nada. ¿Qué pasaba? ¿Y por qué comparaba la guitarra con el surf? No lo comprendía.

Me rasqué la nuca, nerviosa. Es que continuaba sin comprender qué había pasado hacia un momento. Me quedé muy callada, sin reírme. ¿Por qué iba a reírme de una cosa que no me hacía gracia? Y Sylvan solo seguía allí parado, con la mirada clavada en el suelo. Entrecerré los ojos y empecé a pensar. ¿Por qué se había callado cuándo iba a decir Surf? Vale, era inexperta pero no idiota. Y, si no se había notado tampoco, era una chica observadora. – ¿O cómo el sexo? ¿Eso era lo que ibas a decir? – me apoyé en la guitarra y le sonreí con dulzura. – Sylvan, enserio, el hecho de que sea virgen no es igual a que sea tonta. – dije, sonriendo de la misma forma. – Además, el día que quiera acostarme con alguien, lo haré. Eso es lo último que me da miedo. – comenté, encogiéndome de hombros. ¿Por qué siempre terminabamos por hablar del mismo tema?
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Sáb Feb 11, 2012 10:29 am






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7.05 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Anne alzó una ceja cuando me quedé con la palabra en la boca porque seguramente no tenía ni puta idea de por qué me había callado de repente, normal ¿no? Y bueno, cuando por fin conseguí terminar la frase la cosa no mejoró mucho: yo estaba intentando contener la risa por todos los medios, pero es que se me daba fatal, y por la cara que tenía Anne era evidente que estaba completamente perdida. Pasamos un rato en silencio, yo pensando en cosas serias y ella supongo que tratando de encontrarle un poco de sentido a lo que estaba ocurriendo. – ¿O cómo el sexo? ¿Eso era lo que ibas a decir? – Alcé la vista hacia ella, mordiéndome el labio inferior y preparado para que en cualquier momento me arreara un bofetón. – Uhmmm... Sí. – Murmuré, y la miré esperando a que dijera algo más o me gritara si era lo que tenía pensado hacer. – Sylvan, en serio, el hecho de que sea virgen no es igual a que sea tonta. Además, el día que quiera acostarme con alguien, lo haré. Eso es lo último que me da miedo. – Ella seguía sonriendo de forma dulce y eso me hacía sentir mal porque dicho así parecía que yo la estaba tratando como una gilipollas sólo por ser virgen y no era así, de hecho mi intención desde el principio había sido no sacar ese tema, por eso había intentado cambiar la frase.

Eh, yo ni creo ni he dicho que seas tonta porque eres virgen. – Me bajé del taburete y me dejé caer en el sofá, aún con la guitarra en las manos y sin apartar la vista de Anne. – Si a mí me da igual, de hecho ni me acordaba hasta ahora... – Me encogí de hombros y la miré fijamente, al menos iba a explicarle qué había pasado ¿no? No me apetecía que se quedara con la sensación de que me estaba riendo de ella. – Yo iba a decir sexo, pero justo entonces me acordé de lo que tú me habías dicho y pensé "Joder, no me sirve ese símil" e intenté cambiarlo por otra cosa para que no pareciera que me estaba metiendo contigo porque, joder, no era mi intención. – Cogí aire, me humedecí los labios y continué: – Y entonces pensé "Qué gilipollas eres, Sylvan" y básicamente me estaba riendo de eso, de mis gilipolleces. – Sí, no hacía falta darle más detalles de cómo funcionaba mi mente ni de la brillante idea de dar clases prácticas de sexo además de las de guitarra... Me llevé la púa a la boca y la mordí suavemente. – De verdad, créeme cuando te digo que el hecho de que seas virgen no me quita el sueño. – Bueno, en realidad sí, pero es algo natural, coño... ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con eso? Pero no me refería a eso, más bien a que me importaba más bien poco porque ni era mi virginidad ni se me había ocurrido intentar nada con Anne... Aunque en algún momento pasaría, de eso estaba seguro.

Se me escapó una sonrisa y desvié la mirada hacia el clavijero de la guitarra, ¿qué culpa tenía yo de que esa frase se pudiera leer de dos formas distintas? – ¿Seguimos? – Alcé la vista y puse morritos, hablar de sexo con Anne era raro. Y aun así, si Anne fuera tan retorcida como yo y se la tomara como algo literal, al fin y al cabo sólo le había dicho que no pensaba en ella como una mujer que estaba para mojar pan... Y eso era mentira, claro, pero no iba a decirle "Sí, Anne, verás, es que a veces pienso en lo alucinante que sería tenerte en mi cama en ropa interior". Pues no, obviamente. De todas formas, supuse que ella entendería lo que realmente quería decir porque no tenía la mente tan sucia como la mía, y si la tenía lo disimulaba muy bien... Aunque en el salón me había estado mirando, de eso estaba seguro.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Sáb Feb 11, 2012 8:32 pm


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

- Eh, yo ni creo ni he dicho que seas tonta porque eres virgen. – se bajó del taburete y yo resoplé. No sabía porqué, pero me daba la sensación de que en esos momentos estábamos de nuevo en el punto de partida. Yo no confiaba en él, él no confiaba en mí. Dos extraños en una misma habitación… una con ganas de salir corriendo y el otro pensando en vete a saber tú el qué. Se dejó caer en el sofá y yo desvié la mirada, poniendo los ojos en blanco y apretando la mandíbula. Ya, claro, lo que él dijera. - Si a mí me da igual, de hecho ni me acordaba hasta ahora... – resoplé una vez más. Supongo que era normal que un tipo como él viera extraño que una tipa como yo fuera virgen… por eso solía decir que no lo era. Con él pensé que podía ser distinto. - Yo iba a decir sexo, pero justo entonces me acordé de lo que tú me habías dicho y pensé "Joder, no me sirve ese símil" e intenté cambiarlo por otra cosa para que no pareciera que me estaba metiendo contigo porque, joder, no era mi intención. Y entonces pensé "Qué gilipollas eres, Sylvan" y básicamente me estaba riendo de eso, de mis gilipolleces. – fue entonces cuando me di cuenta de que estaba siendo totalmente sincero conmigo cuando no tendría porqué serlo. - De verdad, créeme cuando te digo que el hecho de que seas virgen no me quita el sueño. – me giré lentamente hacia él.

Me mordí el labio inferior y miré fijamente el suelo, tamborileando mis dedos sobre el borde de la guitarra. - ¿Seguimos? – sacudí la cabeza y me levanté de un salto, dejando la guitarra a un lado. Apreté los puños con fuerza. No sabía porqué me ponía así… solo podía analizar la situación. Creo que fue porque Sylvan se veía obligado a cambiar las frases por mi presencia. Y yo no quería eso… quería que fuera conmigo como con todos los demás. Sino aquello no era amistad ni era nada. Era un complot. Una mentira. Me giré hacia él, suspirando. – Es que… yo… joder, siempre lo interpreto todo mal. – susurré. Me rasqué la nuca, miré a mi alrededor y me acerqué a él, sentándome justo a su lado. Clavé la mirada en el suelo. – Estoy cansada – dije, frotándome la cara. Aquello decía claramente que no quería continuar tocando la guitarra… y es que era normal, después de aquello, cualquiera miraba a los ojos a Sylvan sin sentirse culpable. – Es que me repatea que no me trates como a una más, no sé. – me encogí de hombros.

A continuación me quedé muy callada, mi mirada clavada en el suelo. Cogí aire y lo mantuve en mis pulmones un rato, sin hablar, en silencio. Junté mis manos, nerviosa. Y es que claro que me sentía culpable… a pesar de que él tenía parte de culpa por pensar cosas extrañas, en esa mente suya… yo tenía casi toda la culpa por interpretar las cosas. Por ser tan desconfiada. Cerré los ojos, prometiéndome a mí misma que al final tendría que confiar ciegamente en Sylvan. Que aquello no podía seguir así… Después de mucho darle vueltas, ladeé la cabeza y la apoyé en el hombro de Sylvan, aguantándome las lágrimas, aunque alguna que otra salió. – Lo siento – murmuré, con la voz amortiguada. – Lo siento porque tú lo estás poniendo todo de tu parte para ayudarme y yo no estoy poniendo nada. – confesé. – Mira, te voy a ser completamente sincera: me atraes. Me atraes y me da algo de miedo estar contigo a solas. Porque tú sabes mucho y yo no sé nada, ¿comprendes? Me siento como una niña de cinco años a tu lado. Y es que verdaderamente he perdido muchos años de mi vida… pero quiero recuperarlos. Lo que pasa es que hasta ahora no había aparecido nadie que quisiera ayudarme… pero si ves que no puedes más o que te pongo mucho de los nervios, dímelo. No pasa nada: lo comprenderé. – le dije, suspirando.

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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Dom Feb 12, 2012 1:09 am






oh but you're an explosion
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7.05 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

¿Por qué no quería seguir? Sólo había sido un pequeño malentendido, y teniendo en cuenta que no hacía ni un día que habíamos enterrado el hacha de guerra... No sé, era normal ¿no? La observé en silencio mientras abandonaba el taburete y dejaba la guitarra a un lado, entonces soltó un suspiro y se giró hacia mí: – Es que… yo… joder, siempre lo interpreto todo mal. – Se sentó a mi lado en el sofá y clavó la mirada en el suelo, ahí yo no podía ayudarla... Y cuando trataba de ponerle las cosas fáciles teníamos discusiones como aquella. – Estoy cansada. Es que me repatea que no me trates como a una más, no sé. – Se frotó la cara con las manos durante un momento y después de encogió de hombros; daba por hecho que hasta ahí había llegado la clase de hoy, así que apoyé la guitarra en la pared, justo al lado del sofá, y volví a centrar mi atención en Anne. Me mordí el labio inferior, pensativo, dándole vueltas a lo que acababa de decir. – Lo haría, pero no me dejas... Lo que para mí son bromas y gilipolleces para hacerte enfadar un poco, sin mala intención, tú te las tomas como algo personal... – Murmuré, encogiéndome de hombros, si es que era como caminar por un campo de minas con unos zapatos demasiado grandes.

Hubo un silencio bastante prolongado. Anne seguía dándole vueltas a algo porque se la notaba bastante nerviosa, yo simplemente me recosté en el sofá y me dediqué a mordisquear la púa sin pensar en nada en concreto y siempre con la mirada fija en ella; después de lo que pareció una eternidad, Anne apoyó su cabeza en mi hombro. Yo me quedé un poco descolocado por ese gesto, sobre todo porque ella siempre que era posible evitaba tener contacto físico conmigo. – Lo siento. Lo siento porque tú lo estás poniendo todo de tu parte para ayudarme y yo no estoy poniendo nada. – ¿Estaba llorando? Si ya lo había dicho antes, que me iba a tocar ponerme en plan psicólogo, sólo que esto no tenía nada que ver con la guitarra. No sabía qué decirle, abrí la boca un par de veces pero la volví a cerrar, y entonces fue ella la que continuó: – Mira, te voy a ser completamente sincera: me atraes. Me atraes y me da algo de miedo estar contigo a solas. Porque tú sabes mucho y yo no sé nada, ¿comprendes? Me siento como una niña de cinco años a tu lado. Y es que verdaderamente he perdido muchos años de mi vida… pero quiero recuperarlos. Lo que pasa es que hasta ahora no había aparecido nadie que quisiera ayudarme… pero si ves que no puedes más o que te pongo mucho de los nervios, dímelo. No pasa nada: lo comprenderé. – Suspiró de nuevo.

La escuché sin interrumpirla, entendía lo que quería decirme, pero aun así... Cerré los ojos y me apreté el puente de la nariz con los dedos, o sea, y hablando claro, yo le atraía y tenía miedo de estar conmigo por si pasaba algo ¿no? Yo lo leí de aquella forma. – Anne, doy clases a niños, mi paciencia es del tamaño de USA. – Bromeé, había demasiada tensión en el ambiente. – No voy a dejarte tirada. – Eso iba en serio, yo entendía su posición y sabía que no era algo que hiciera a propósito, que es que simplemente tenía problemas para relacionarse con los demás. – Y respecto a lo de que te da miedo estar a solas conmigo, ¿por qué, exactamente? – Inquirí, buscando los ojos de Anne, la verdad es que tenía curiosidad... Ah, y había acertado cuando dije que le gustaba y que se había fijado en mí, se me daba bien captar ese tipo de cosas. – No he intentado nada contigo, no me he acercado más de la cuenta, y lo habría hecho sin pensármelo dos veces porque me atraes, pero no ha sido así... Y lo que quiero decir con esto es que respeto tu decisión y te respeto a ti, así que nunca daría un paso más sin que tú lo dieras antes. – Alcé un poco las cejas, me humedecí los labios y continué para que ella no pudiera decir nada. Todavía. – Y además, ¿qué te da miedo? Si seguro que te lo pensarías dos veces antes de darme la mano aun cuando ésa fuera la única forma de evitar una muerte segura... Vamos, que es algo así como altamente improbable que pase nada entre nosotros. – Sonreí divertido, quizás había exagerado un poco, pero no iba muy desencaminado. Además, no quería que esto fuera una de esas conversaciones serias, aburridas y tensas, me parecía mejor tratar esto con un poco más de naturalidad.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Lun Feb 13, 2012 12:16 am


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

- Lo haría, pero no me dejas... Lo que para mí son bromas y gilipolleces para hacerte enfadar un poco, sin mala intención, tú te las tomas como algo personal... – dijo. Y tenía razón, por eso me disculpaba. Por eso le pedía perdón… porque a veces me comportaba como una verdadera idiota. Solo por el simple hecho de no confiar en los demás. A continuación el chico me escuchó sin interrupciones, pero cuando yo me callé, tardó unos minutos en contestar, en hablar. Claro… debía estar pensando que realmente era una chica muy rara. Y que yo tenía razón cuando decía que las relaciones con los demás, fueran del tipo que fueran, no se me daban bien. - Anne, doy clases a niños, mi paciencia es del tamaño de USA. – reí en voz baja, pero mi voz seguía temblando. Joder… realmente Sylvan tenía buen humor. Incluso después de confesarle que me atraía, después de disculparme, él continuaba con sus bromas. Eso le subía el ánimo a cualquiera. Era un buen chico. - No voy a dejarte tirada. – me quedé muy quieta. ¿A qué se refería con eso? ¿A que aunque yo fuera el mismísimo diablo no dejaría de verme? Sonreí inconscientemente y ladeé un poco la cabeza, hundiendo mi rostro en su cuello para que no pudiera verme ni sonreír ni llorar. En parte era por eso que había apoyado mi cabeza en su hombro, pues taparme el rostro con las manos quedaba ridículo. - Y respecto a lo de que te da miedo estar a solas conmigo, ¿por qué, exactamente? – tragué saliva sonoramente y no contesté. - No he intentado nada contigo, no me he acercado más de la cuenta, y lo habría hecho sin pensármelo dos veces porque me atraes, pero no ha sido así... Y lo que quiero decir con esto es que respeto tu decisión y te respeto a ti, así que nunca daría un paso más sin que tú lo dieras antes. – continué sin decir nada, pero él tampoco me hubiera dejado hablar. - Y además, ¿qué te da miedo? Si seguro que te lo pensarías dos veces antes de darme la mano aun cuando ésa fuera la única forma de evitar una muerte segura... Vamos, que es algo así como altamente improbable que pase nada entre nosotros. – sabía que ahora estaba sonriendo socarronamente, o divertido o quizá estaba serio… pero su voz denotaba lo contrario.

Suspiré y me quedé callada. Tenía razón… él no había hecho nada para que yo pensara que podía tocarme más de la cuenta, meterme mano o algo similar. Sin embargo, yo tenía miedo de estar a solas con él. ¿Por qué? La respuesta no era muy clara, pues se desdibujaba en mi mente cada vez que pensaba en ello… era automático. Carraspeé, pero no aparté mi rostro de su cuello. Me costaba respirar así y seguramente no se me escucharía de todo bien cuando me decidiera a hablar, pero no me importaba mucho. Solo quería que no viera mis ojos aguados, porque no me gustaba que sintieran pena por mí.

- Te mentí. – susurré. Volví a mi silencio sepulcral para que meditara un poco mis palabras. No le había mentido sobre que había tenido un novio a los dieciséis, ni en el hecho de ser virgen. Pero sí en alguna que otra afirmación. “No es una necesidad”. – Que sea virgen no significa que no me sienta atraída por chicos como tú. Ni tampoco significa que no piense en cosas… indecentes. Por lo tanto, te mentí. No soy una santa, no tengo la mente más limpia del mundo. Probablemente sea más al contrario. – suspiré. – Me da miedo estar contigo a solas porque sé que yo te atraigo y tú me atraes. Porque sé que tú no eres el único que está pensando en cosas raras… por más que me obligue a esconder mis pensamientos más oscuros en el fondo de mi mente. – me parecía que estaba hablando demasiado, pero después de años sin tener una conversación sobre ese tema, me salía todo solo. – Me gustaría probar a ver que pasa si tú y yo hacemos… eso… pero me da miedo perder al único amigo que he tenido en años por una simple fantasía sexual o como quieras llamarlo. Porque puede que para ti no sea nada, que para ti sea como un paseo por el parque o algo así… pero para mí no. – me encogí de hombros y por fin me callé. Prefería no seguir hablando porque sino la cagaría más. – ¿Ves? No sé llevar ningún tipo de relación.
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Feb 13, 2012 5:31 am






oh but you're an explosion
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7.05 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Como Anne tenía la cabeza apoyada en mi hombro y su cara prácticamente tocando mi cuello, pues no tenía una forma demasiado fiable de saber si se reía, lloraba o se estaba echando una siesta, por decir algo. De todas formas, notaba su respiración en el cuello y creo que al menos conseguí que se riera un poco. Me dejó hablar sin interrumpirme, aunque yo tampoco le había dado pie a que hablara, así que cuando acabé me quedé en silencio esperando respuestas; ella suspiró y hubo unos instantes de silencio, sólo un leve carraspeo por parte de Anne lo rompió. – Te mentí. – Fruncí el ceño mientras trataba de darle un poco de sentido a las dos palabras que acababa de pronunciar. Me había mentido, vale, ¿pero sobre qué?¿No era virgen?¿No había tenido novio nunca? O al revés, ¿había tenido más de uno? Esperaba que lo próximo que dijera me diera alguna pista. – Que sea virgen no significa que no me sienta atraída por chicos como tú. Ni tampoco significa que no piense en cosas… indecentes. Por lo tanto, te mentí. No soy una santa, no tengo la mente más limpia del mundo. Probablemente sea más al contrario. – Volvió a suspirar de nuevo y yo abrí la boca para hablar pero no dije nada porque simplemente estaba flipando un poco. – Bueno, es una cosa normal ¿no? Lo raro sería que no pensaras en ello nunca. – Murmuré, tratando de quitarle importancia al asunto. Eso sí, decirle a un tío que tu mente está llena de fantasías y cosas indecentes, sobre todo si sabes que a ese tío le encantaría arrancarte lo que llevas puesto con los dientes, pues la verdad es que puede llegar a ser un inconveniente... "No me jodas..." pensé, y repetí mentalmente "Juro lealtad a mi bandera y la República que representa, una nación indivisible, con libertad y justicia para todos... Eso era.". Sí, el Juramento de Lealtad, así la mente no trabaja más de lo que debiera.

Me da miedo estar contigo a solas porque sé que yo te atraigo y tú me atraes. Porque sé que tú no eres el único que está pensando en cosas raras… por más que me obligue a esconder mis pensamientos más oscuros en el fondo de mi mente. – Cerré los ojos y me apreté el puente de la nariz con fuerza. A ver, que una cosa es que a mí me guste pensar que le gusto y que en el fondo le encantaría pasar un buen rato conmigo y otra muy distinta es que me lo diga ella, en mi casa, a solas y con su cara prácticamente rozando mi cuello... Menos mal que tenía el juramento bien aprendido ¿eh? La lista de la compra también valía, pero acababa quedándome sin cosas que meter en el carrito. – Me gustaría probar a ver que pasa si tú y yo hacemos… eso… pero me da miedo perder al único amigo que he tenido en años por una simple fantasía sexual o como quieras llamarlo. Porque puede que para ti no sea nada, que para ti sea como un paseo por el parque o algo así… pero para mí no. ¿Ves? No sé llevar ningún tipo de relación. – Chasqueé la lengua y tragué saliva, ¿y qué le decía yo ahora? Si me acababa de decir así, tal cual, que le gustaría hacerlo conmigo... Y con cualquier otra tía no me lo habría pensado, de hecho ya estaría echando a Dorian de la cama, pero con Anne eso no podía hacerlo. O sí, si quería que la tratara como a las demás, podía y debía hacerlo, pero me daba que aquella no era la mejor forma de abordar aquel "problema".

Me levanté del sofá, apartándola con suavidad. – Dame un minuto... – Me alboroté un poco el pelo y le di la espalda, pensativo; yo no estaba acostumbrado a que las cosas pasaran de aquella forma. En mi mundo, yo me acercaba ellas o ellas a mí, charlábamos, tomábamos un par de copas y en algún punto uno de los dos acortaba la poca distancia que ya había y hala, a volar... Sin compromiso, sin drama de por medio, sin que peligrara nada, pero esto era distinto porque ella creía que eso iba a condicionar nuestra amistad, y yo no podía decirle lo contrario porque no sabía con certeza que iba a ocurrir después: por mí parte, las cosas seguirían igual porque sí, porque no sería la primera amiga con la que tenía algo más que palabras, pera ella... ¿Cómo iba a saber yo cómo le afectaría a ella? Me volví hacia ella de nuevo y volví a sentarme a su lado en el sofá, esta vez de forma que mi cuerpo estuviera orientado hacia ella para poder verla. – Hay dos formas de hacer esto, a tu manera o a la mía. – Alcé las cejas y la miré a los ojos. – Si lo hacemos a mi manera, voy a actuar como lo haría con cualquier otra chica que me acabara de decir lo que tú me has dicho y vas a ser tú la que me tenga que parar porque yo tengo muy claro lo que quiero. – Le hablé con sinceridad, a estas alturas no iba a andarme con rodeos. – Y si lo hacemos a tu manera, yo voy a seguir al margen, tal y como he hecho hasta ahora, y vas a tener que ser tú la que haga algo o nada al respecto. – Expliqué, y le hice un gesto para que me dejara hablar y no dijera nada. – ¿Te preocupa que dejemos de ser amigos? Por mi parte nada va a cambiar, lo hagamos a tu modo o al mío, pero no puedo tomar ninguna decisión por ti. – Me humedecí los labios y añadí: – ¿Quieres mi opinión? Si sigues pensando así, no vas a hacer nada nunca: no vas a hacerlo con un extraño porque no eres tonta, te conozco lo suficiente como para saber eso, y no vas a hacerlo con alguien de confianza por miedo a que eso la fastidie. Consejo: deja de pensar en el sexo como un problema y míralo como lo que es, una experiencia más, algo natural que puedes llegar a disfrutar mucho si no vas con esa de idea de "Oh, Dios, voy a cagarla y blah blah blah". – Me hundí un poco más en el sofá, no podía decirle otra cosa porque para mí era así, el sexo era algo que te alegraba la vida, no que te la amrgaba, coño.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Lun Feb 13, 2012 6:13 am


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

- Dame un minuto... – en cuanto escuché estas palabras supe que la había fastidiado. ¿Por qué no era capaz de callarme lo que pensaba? ¿Por qué no era capaz, de una vez en la vida, de no ser tan impulsiva? Me aparté de él sin que hiciera falta mucho de parte de él. Miré fijamente el suelo y solté un gran suspiro. A continuación me sequé las lágrimas que se habían acumulado al borde de mis ojos. Creo que mi problema era exactamente ese: de un granito de arena hacia una montaña. Y no podía ser. No podía dejar que mis miedos me amargaran la vida… tenía que aprender a soltarme un poco más. No de acostarme con el primero que me pasara por delante, tampoco había que llegar a ese extremo, era obvio, pero sí de acostarme con alguien que tuviera confianza. Y estaba dejando pasar la oportunidad. Me mordí el labio inferior con tanta fuerza que creo que me hice algo de sangre y todo, así que después me pasé el dedo índice por la boca, limpiándomelo. Después de unos minutos en silencio sepulcral, ya que yo no me atrevía a romperlo, Sylvan se sentó a mi lado en el sofá. - Hay dos formas de hacer esto, a tu manera o a la mía. – alcé la mirada, curiosa. El chico se encontraba justo a mi lado, pero con el cuerpo girado, de forma que pudiera verme en todo momento. Me sentía pequeña, como había dicho antes, inexperta. Además, ¿a qué dos maneras se refería? - Si lo hacemos a mi manera, voy a actuar como lo haría con cualquier otra chica que me acabara de decir lo que tú me has dicho y vas a ser tú la que me tenga que parar porque yo tengo muy claro lo que quiero. – me miraba de una forma rara: demasiado penetrante. Tragué saliva sonoramente porque sabía que no había acabado de hablar. - Y si lo hacemos a tu manera, yo voy a seguir al margen, tal y como he hecho hasta ahora, y vas a tener que ser tú la que haga algo o nada al respecto. – volví a bajar la mirada y suspiré. - ¿Te preocupa que dejemos de ser amigos? Por mi parte nada va a cambiar, lo hagamos a tu modo o al mío, pero no puedo tomar ninguna decisión por ti. ¿Quieres mi opinión? Si sigues pensando así, no vas a hacer nada nunca: no vas a hacerlo con un extraño porque no eres tonta, te conozco lo suficiente como para saber eso, y no vas a hacerlo con alguien de confianza por miedo a que eso la fastidie. Consejo: deja de pensar en el sexo como un problema y míralo como lo que es, una experiencia más, algo natural que puedes llegar a disfrutar mucho si no vas con esa de idea de "Oh, Dios, voy a cagarla y blah blah blah". – fruncí el ceño. Es decir, que si no aprovechaba aquello, me arrepentiría toda mi vida. Él no lo había dicho, pero yo lo sabía. Lo haría. Era ahora o nunca.

- Oye, Syl, ¿el sexo es malo para los asmáticos? – le pregunté, preocupada. Es que, claro, yo tenía asma… Me rasqué la nuca y me lo quedé mirando, pero por su expresión diría que mi pregunta le divertía. Así que sacudí la cabeza al instante. – Nada. Déjalo. – susurré.

Me lo quedé mirando fijamente. Ay, Dios… Madre mía. Si mi madre me viera estaría gritándome de todo. Seguro. Volví a morderme el labio inferior, pero di un respingo, ya que me había dado en la herida. Una niña pequeña. Eso es lo que parecía… “Vamos, Anne. Pierde el miedo. No pasa nada. No va a pasar nada. No es como hace cuatro años.” Me dije a mí misma. Así que cerré los ojos y recordé como se besaba, como se acariciaba. Noté un escalofrío recorriéndome el cuerpo entero. ¿Excitación? ¿Exasperación? Cuando abrí los ojos me encontré con los de Sylvan. Le sonreí levemente y me puse de rodillas en el sofá, inclinándome hacia él. Coloqué una mano en su cuello, aferrándome a él y lo acerqué a mí. Junté nuestras bocas y cerré los ojos, pues me daba menos vergüenza si los cerraba. Y entonces una corriente eléctrica recorrió mis terminaciones nerviosas… no sé si era porque hacía tanto tiempo que no besaba a nadie que mi cuerpo ya me lo pedía, porque sabía qué iba a pasar a continuación si su gato no nos interrumpía o si era que Sylvan besaba demasiado bien como para admitirlo.

De todas formas, fuera lo que fuese, me gustaba.
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Feb 13, 2012 7:17 am






oh but you're an explosion
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Si podía decirle algo más, la verdad es que en aquel momento no se me ocurría... Y era verdad que las cosas para mí no iban a cambiar, igual que era cierto que mi opinión estaba claramente influenciada por el hecho de que ella me atraía; de todas formas, es que aunque el tío que estaba pensando tirarse no fuera yo, le hubiera dicho exactamente lo mismo porque seguía siendo verdad. Siempre se cerraba todas las salidas, con los que no conocía porque no podía fiarse, y con los que conocía tampoco porque se le había metido entre ceja y ceja que aquello iba a llevar aquella relación al desastre. Yo era una prueba viviente de que eso no era verdad, de hecho cuando Nova se acostó conmigo era su primera vez y míranos, tan amigos. Y si me fueran los tíos, seguro que hasta Walcott hubiera estado en la lista. En fin, ella se limitó a fruncir el ceño y, tras unos segundos de silenció, preguntó: – Oye, Syl, ¿el sexo es malo para los asmáticos? – Empecé a reírme con ganas, ¿qué clase de pregunta era ésa? La verdad es que nunca había pensado en ello, suponía que malo no era pero que quizás tenían que tomárselo con un poco más de calma o tener el inhalador a mano por si acaso. – Nada. Déjalo. – Añadió ella un poco más tarde, y cuando por fin acabé de reírme, contesté a su pregunta: – No lo sé, supongo que tendrán que tener el inhalador cerca por si las moscas ¿no? – Me encogí de hombros, aún con una sonrisa divertida en la cara por la pregunta que me había hecho.

Después de aquello, clavó su mirada en mí y así nos quedamos, cada uno a un lado del sofá. Le hubiera pagado diez mil dólares sólo por saber qué estaba pensando, porque además de morderse el labio inferior como si quisiera arrancárselo se la notaba bastante nerviosa, tensa. Quizás me había excedido hablando o me había explicado mal, porque tampoco es que tuviera que tomar esa decisión justo en aquel momento... No sé, si yo fuera ella simplemente analizaría la situación con un poco de frialdad y haría un esfuerzo por resolver cuanto antes aquello. Cerró los ojos durante unos segundos, yo la miraba con curiosidad porque no tenía ni puta idea de qué estaba haciendo; cuando los abrió de nuevo, esbozó una leve sonrisa, se arrodilló en el sofá y se inclinó hacia mí, aferrándose a mi cuello y atrapando mis labios entre los suyos. Yo le devolví el beso y me acerqué un poco más a ella en el sofá, apoyándome con un mano en éste y colocando la otra en la cintura de Anne; ahora me sabía la boca a brillo de labios, pero bueno, no iba a ser la primera vez que acabara con maquillaje hasta hasta en las cejas. Pegué mi cuerpo al suyo y deslicé mi mano bajó su camiseta, haciéndola subir por su espalda lentamente mientras recorría con mis labios la línea de su mandíbula hasta llegar a su cuello.

Paré un segundo, tenía que saber una cosa... Despegué mis labios de su cuello y la miré a los ojos: – ¿Eres asmática? – Inquirí, y alcé una ceja. Vale, no era la pregunta más adecuada cuando estabas en mitad de algo como eso, pero y si lo era ¿qué? No sabía si tenía ahí el inhalador o lo que fuera que necesitara para eso, y si llegábamos a acostarnos juntos me iba a hacer poca gracia - ninguna, de hecho - que le entrara un ataque de tos o empezara a tener dificultades para respirar porque eso era bastante chungo ¿no? De todas formas, imaginé que si lo era probablemente llevaría algo en el bolso, pero en fin, era mejor salir de dudas... Y sí, yo podía tomármelo con tranquilidad y todo eso, pero la excitación es algo inherente al sexo, al consentido al menos.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Lun Feb 13, 2012 8:10 am


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

Sylvan me siguió el beso. Sin preguntas, sin siquiera sorprenderse por mis actos. A mí tampoco me sorprendió que él enseguida se pusiera al caso, colocando una de sus manos en mi cintura con total confianza y subiéndome un poco la camiseta. Dejé escapar un suspiro. De todas formas, había sido yo la que me había lanzado de aquella forma, ¿no? Había sido yo la que había comenzado a hablar. Había sido yo la que había comenzado a cagarla… así que tendría que ser yo la que lo arreglara. También me besó la mandíbula, bajando hasta mi cuello y yo tragué saliva, nerviosa notablemente. Era normal que estuviera inquieta, pues realmente no sabía bien bien lo que me esperaba. Además, seguía estando muy presente el hecho de que yo no era más que una chica inexperta… él era el profesor tanto en guitarra como en este tema. Pero entonces, cuando yo estaba ya por dejarme caer del sofá al suelo, ya que estaba en otro mundo, él se separó con suavidad y me miró a los ojos. Yo le observé confusa. ¿Qué pasaba? - ¿Eres asmática? – preguntó y, acto seguido, alzó una ceja. Yo reí en voz baja. Anda que cortar el rollo de esa forma… pero debo decir que aquello me tranquilizó mucho, pues mis manos dejaron de temblar. Era una simple pregunta, pero daba a entender que le importaba, al menos mínimamente, que por culpa de aquello pudiera darme un ataque de asma.

- Sí… soy asmática. – asentí y desvié la mirada a la mesa, buscando mi bolso, pero claro, me lo había dejado en la sala de estar. – Mierda… está en el bolso – me quejé. Me di un golpe a mí misma en la cabeza y suspiré. – Voy a cogerlo, no tardo. – susurré. Sí, estaba hablando en voz bastante baja, porque, ya que estábamos tan cerca, suponía que no hacia falta gritar. Agarré su mano y la aparté con suavidad de mi cintura, levantándome del sofá y saliendo de la sala, no sin antes echarle un vistazo a las guitarras. Bueno… al menos ya sabía tocar un La Mayor.

Resoplé y crucé el pasillo a la velocidad de la luz. Una vez en el comedor, busqué con la mirada el bolso. Se encontraba colgado de la percha en la entrada, junto a mi chaqueta. Lo descolgué y me senté en el sofá de la sala, abriéndolo y rebuscando en su interior… esperaba haber traído el inhalador, porque sino estaba perdida. Después de un rato buscándolo, lo encontré. Lo saqué junto a las pastillas, las que me ayudaban a respirar por las noches, y me acerqué a la barra americana, sirviéndome un vaso de agua. Me metí un par de pastillas en la boca y di un sorbo, tragándomelas. Me apoyé en la barra, cerré los ojos y cogí aire. Bueno… pues allá íbamos, a la aventura. Volví a morderme el labio inferior y dejé el vaso en el fregadero, agarrando con fuerza el inhalador.

Volví por el pasillo y me planté en la puerta de la estancia de las guitarras. Me apoyé en el marco de ésta y alcé el cacharro en mi mano derecha, enseñándoselo a Sylvan. – Lo encontré. – dije, como si las palabras verificaran mejor el hecho de que ya tenía mi inhalador. – ¿Y bien…? – dije en voz baja, desviando la mirada a mis pies. Ya no había marcha atrás. Estaba más que decidido.
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Feb 13, 2012 12:25 pm






oh but you're an explosion
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7.05 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Anne soltó una risita cuando le pregunté si era asmática, y la verdad es que no era para menos porque acaba de cortar el rollo a lo bestia... Y no sé, quizás si nos lo tomábamos con más tranquilidad de la que yo ya tenía pensado ni siquiera le hacía falta el inhalador, pero desde luego era más fácil preguntar, tomar las precauciones que hicieran falta y punto. – Sí… soy asmática. – Menos mal que me había dado por preguntar, aunque igual después de haber interrumpido aquello de esa forma ya ni siquiera iba a necesitar su inhalador. Anne asintió y desvió la mirada hacia la mesilla de cristal, supuse que estaba buscando algo. – Mierda… está en el bolso. Voy a cogerlo, no tardo. – Susurró, y me apartó la mano con suavidad para poder salir de allí. – Vaale... – La seguí con la mirada hasta que desapareció por la puerta y me hundí en el sofá, si iba a cogerlo era porque creía que podría necesitarlo, y si creía que podría necesitarlo era porque tenía intenciones de retomar lo que habíamos dejado a medias ¿no? Al menos visto así parecía razonable, aunque como se trataba de Anne no daba nada por hecho... Yo ni siquiera había imaginado que fuera a lanzarse de aquella forma a besarme, al menos no en aquel momento, y así había sido.

Mientras Anne estaba ausente, me dediqué a visualizar una y otra vez lo que acababa de pasar y por qué había había pasado: o yo era muy persuasivo o Anne realmente se estaba tomando en serio lo de cambiar y recuperar el tiempo perdido, o quizás era una mezcla de ambas... – Lo encontré. – Alcé la vista, antes puesta en mis manos, y me encontré a Anne recostada en el marco de la puerta, agitando el inhalador en su mano derecha. – ¿Y bien…? – Bajó la voz y desvió la mirada hacia sus pies, y yo interpreté lo que había dicho como un "¿Dónde nos habíamos quedado?". Me levanté del sofá con una sonrisa socarrona en los labios y me acerqué a ella con tranquilidad, al menos ahora estaba mucho más tranquilo sabiendo que si pasaba algo tenía remedio. Busqué sus labios y los atrapé entre los míos con suavidad, mordiendo su labio inferior con cuidado pero sin ocultar que estaba disfrutando de aquello; mis manos, que al principio se habían aferrado a su cintura, ahora acariciaban sus caderas y se deslizaban por su espalda bajo la camiseta. La apreté contra mí, llevándola conmigo conforme avanzaba de espaldas y abría la puerta de mi habitación. Vi a Dorian sobre la cama por el rabillo del ojo, no parecía muy dispuesto a largarse el solito, no... Separé mis labios de los de ella lo justo y necesario para poder decir: – Dorian, fuera... – Aparté una mano de mis manos del cuerpo de Anne y le di una palmadita suave al gato en el muslo, y sólo así conseguí que saliera de la habitación. – Un segundo. – Susurré, desviando de nuevo mi mirada hacia ella y dedicándole una sonrisa antes de ir a cerrar la puerta: a Dorian no le importaba lo que fuera a hacer, claro, pero a mí no me apetecía tener público.

Me recosté en la puerta hasta oír el click que me indicaba que estaba cerrada, y entonces volví a acercarme a ella - sin quitarle los ojos de encima - mientras desabrochaba uno a uno los botones de mi camisa, de forma que lo que Anne había llamado la noche anterior mi "tableta de chocolate" quedaba expuesto a la luz tenue y anaranjada que inundaba la habitación. Me planté frente a ella y no titubeé a la hora de posar mis manos en sus caderas; acerqué mi rostro al suyo hasta el punto en mis labios rozaban los de ella y susurré: – ¿Por dónde íbamos? – Esbocé una sonrisa traviesa, quería que fuera ella la que moviera ficha, que se soltara un poco más. Yo me moría de ganas por tumbarla en la cama y demostrarle todo lo que se había perdido hasta el momento, pero era su primera vez y quería que fuera ella la que marcara el ritmo, así que básicamente iba a dejar que fuera ella la que me guiara a mí y no al revés. Sólo tenía que dejarse llevar, seguir su instinto y darle a su cuerpo lo que le pedía, era tan fácil como eso.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Mar Feb 14, 2012 1:24 am


Oh but you're an explosion#.

Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

Me quedé mirando el suelo durante un rato. Lo que acababa de decir había sido como un “¿por dónde íbamos?” o un “¿seguimos?”, pero sin duda se me veía nerviosa. Ya había dicho antes que no tenía miedo de mantener relaciones sexuales, bueno, quizá un poco sí que me daba, porque la gente decía que la primera vez solía doler, sin embargo, lo que más miedo me daba era otra cosa: que me vieran tal y como era yo en realidad. Tal y como llegué al mundo, vamos. También me daba algo de miedo quedar en ridículo frente a él, pero es lo que había. Era inexperta, él tendría que ayudarme. Y así lo hizo. Al menos no se quedó quieto mirándome sin hacer nada, sino que se levantó del sofá, se acercó a mí y me atrajo a él. Yo alcé la mirada y me encontré con sus ojos. En su rostro se dibujaba una sonrisa socarrona que me hizo sonreír a mi también, aunque muy imperceptiblemente. Después me condujo hacia atrás, besándome. Yo me dejé guiar por él, aunque con el miedo de darme un tortazo con una puerta o algo así. Pero resultó ser que hasta con los ojos cerrados Sylvan se conocía su casa de memoria. Abrió la puerta de su habitación y entramos juntos. Le dijo algo al gato, separándose de mi boca unos milímetros. Mis labios bajaron por su cuello sin querer, pero lo disimulé con un beso. Miré de reojo al gato. Parecía que no tenía ganas de moverse… así que, ¿tendríamos público? Pero entonces mi amigo le dio un cachete en el trasero y el gato salió corriendo de la habitación.

Reí y me giré para dejar el inhalador sobre la mesita, cogiendo aire de nuevo. Cuando me volví a girar, Sylvan ya se había encargado de cerrar la puerta. Era una tontería, contando que vivía solo y nadie iba entrar… pero supuse que no hacía mucha gracia que en medio de algo como aquello Dorian se te acurrucara al lado. Pobre gato, para él debía de comportar un trauma de por vida. Sacudí la cabeza a la vez que Sylvan volvía a pegarse a mi cuerpo. Dejé escapar un suspiro entre beso y beso… ahora que el chico se había desabotonado la camisa, podía sentir contra mi pecho sus abdominales. Separé mi boca de la suya lo justo para echarle un pequeño vistazo a la tableta de chocolate… y me mordí el labio inferior con demasiada fuerza. Tenía que reconocerlo: me encantaba.

Continué besándole y dejando que colara sus manos bajo mi camiseta de vez en cuando, pero entonces me di cuenta de que no pasábamos de ahí. Miré fijamente a Sylvan a los ojos y comprendí qué era lo que quería al instante: quería que fuera yo más o menos la que guiara el ritmo… o al menos por el momento. – Eres cruel – susurré, sin casi separar mis labios de los suyos. Cerré los ojos y acaricié su cuello. A continuación las bajé por su pecho y su estómago. Mi corazón latía ya a mil por hora, tanto, que temía que se me fuera a salir del pecho. Una vez que me hube acostumbrado a las finas líneas de su cuerpo, volví a subir las manos y abrí los ojos. Tiré de las mangas de su camisa, dejando que ésta cayera al suelo.

No lo había dicho, pero mis manos temblaban como nunca antes lo habían hecho. Esperaba que aquello no fuera un problema. Me imaginé escenas de sexo de algunas películas, pero tenía la mente tan embotada que no podía pensar, así que simplemente hice lo que me pedía el cuerpo. Empujé a Sylvan con suavidad hacia atrás, sentándolo al borde de la cama. Me apoyé en él y me senté en su regazo, sin dejar de besarle. Algo había en él que me ponía a mil… ¿o quizá solo era que necesitaba desfogarme con alguien de esa forma?
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Mar Feb 14, 2012 7:48 am






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7.05 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

Aquello ya no se podía parar, o mejor dicho, se podía pero creo que ninguno de los dos tenía intención de hacerlo. Yo ya le había dado un empujoncito a Anne arrastrándola hasta mi habitación y desabrochándome la camisa, porque si eso no era una declaración de intenciones entonces es que no era nada, y lo que yo realmente quería es dejar que ella se dejara llevar. Hombre, yo no tenía ningún problema en seguir moviendo ficha tras ficha, estaba más que acostumbrado a ello, pero tenía curiosidad por saber de qué era capaz Anne. Empezamos a besarnos de nuevo, ella no dejaba de suspirar y llegué a pensar que quizás iba a necesitar su inhalador antes de tiempo, pero supuse que ella se daría cuenta de ello cuando lo necesitara ¿no? Así que volví a centrarme en ella, acariciando su cuerpo con mucha más seguridad que antes; ella apartó sus labios de los míos un segundo y bajó la mirada, y por su expresión le gustaba lo que veía. Esbocé una sonrisa socarrona y nuestros labios volvieron a encontrarse, aunque ella no tardó en volver a apartarlos de mí y clavar sus ojos azules en los míos. – Eres cruel. – Susurró ella, y yo sonreí con malicia por si quedaba alguna duda de que lo era, y acababa de empezar.

Ella deslizó sus manos por mi cuello y recorrió con ellas mi pecho y mi abdomen, y yo conduje mi boca hasta su cuello, mordiéndolo y besándolo mientras ascendía por él y mis labios se detenían a escasos milímetros de su oreja. – Como si eso fuera un problema... – Susurré, y mordí con suavidad el lóbulo de su oreja; noté sus manos ascendiendo de nuevo hasta mis hombros, tirando de la camisa hacia abajo hasta que ésta cayó al suelo. Entonces Anne me empujó suavemente hacia atrás, obligándome a sentarme al borde de la cama y sentándose ella después encima de mí, besándome de nuevo. Recorrí con mis manos el camino que unía su cintura, sus caderas y sus muslos, agarrando su trasero con ambas manos para acercarla aún más a mí; yo estaba excitado y totalmente entregado a ella, y en aquel momento me arrepentía de haber escogido unos pantalones tan ajustados porque era incómodo. Aparté las manos de ella sólo un momento para tirar de su camiseta hacia arriba y lanzarla por ahí, la ropa empezaba a sobrar, la verdad... Y ya que me había puesto a quitar ropa, ¿por qué no? Subí mis manos por su espalda, desabroché su sujetador y tuvo la misma suerte que la camiseta. Una de mis manos continuaba allí, en su espalda, pero la otra se deslizó por su costado y su vientre hasta uno de sus pechos, que eran considerablemente grandes teniendo en cuenta que ella estaba bastante delgada. Aparté mis labios de los suyos unos instantes para tener una vista mejor de aquel panorama, mordiendo mi labio inferior con suavidad y unos segundos más tarde mirándola fijamente a los ojos, con fiereza e intensidad, antes de enterrar mi rostro en su clavícula y descender hasta sus pechos, besándolos y mordiéndolos con suavidad.

Volví a besarla, estrechándola entre mis brazos, llevándola conmigo cuando apoyé la espalda en la cama; Anne estaba muy delgada, aunque tenía curvas y unos pechos generosos, así que era muy fácil cargar con ella. Sentía sus pechos contra el mío y me estaba poniendo malo, así que deslicé una de mis manos hasta mi pantalón y traté de desabrochar los botones. La verdad es que estaba disfrutando mucho aquellos preliminares, hacía tiempo que las chicas con las que me acostaba iban a lo que iban y no sé, a mí me gustaba más empezar de aquella forma: suave, lento, simplemente caldeando un poco el ambiente, y cuando la temperatura subía demasiado pasar a la acción.




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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Mar Feb 14, 2012 8:21 am


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Casa de Sylvan 6:29 a.m. Tocando la guitarra

La temperatura subía poco a poco, y era normal, pues Sylvan no se cortaba ni un pelo. Y yo continuaba sintiéndome pequeña e insegura a su lado. Cuando le dije aquello, ¿sabéis lo que me respondió? - Como si eso fuera un problema... – susurró y yo hice una mueca divertida. Tenía razón: aquello no era un problema, simplemente me ayudaba más a soltarme. Pero el chico mordió el lóbulo de mi oreja y después, cuando me hube acomodado encima de él, siguió acariciándome la cintura, las caderas. Yo ahogaba suspiros. ¿Era normal que nada más comenzar ya estuviera suspirando más de la cuenta? Sylvan me agarró con firmeza del trasero y me apretó contra él, a la vez que yo ahogaba un gritito de sorpresa contra su boca. No sé qué es lo que me sorprendió más, si la sorpresa de agarrarme del culo, la agilidad con que lo hizo o el bulto que noté en sus pantalones y, ahora mismo, justo contra mi entrepierna. Mi acto reflejo fue intentar cerrar las piernas al notar aquello, pero claro, aquello solo funcionó para que me pegara más a él. De todas formas, yo estaba ya en el séptimo cielo, así que se podía decir que estaba disfrutando de él. Y mucho.

Poco después me encontré sin camiseta. Era rápido, pues no perdía ni un minuto… noté sus manos subiendo por mi espalda, acto seguido luchando contra el broche de mi sujetador. Acaricié su nuca y enterré mi rostro en su cuello, levantando un poco los brazos después para que pudiera sacarme la prenda de color negro. No me moví cuando noté una de sus manos subir por mi costado y acariciarme uno de mis pechos, aunque sí que temblé un poco. No sé si de placer o simplemente fue un escalofrío que me entró de casualidad. Pero entonces se apartó de mi boca para contemplarme y yo miré hacia abajo también, mordiéndome el labio inferior. ¿Y si no le gustaba lo que veía? ¿Y si había estado con chicas mejor dotadas que yo? Hombre, eso seguro… contando la larga lista de ligues de Sylvan… Alcé la mirada y vi que él también se mordía el labio inferior. Entonces nuestros ojos se encontraron y supe que al menos no le disgustaba lo que veía… pero al instante siguiente, cuando enterró su mandíbula en mi cuello y fue bajando hacia abajo, me vi obligada a pensar que le había encantado. Besó, lamió y mordió mis pechos y yo no pude hacer otra cosa que gemir. Sí, gemir. Era la primera vez que gemía en la noche, ya que la poca luz que entraba por la ventana me decía que hacía rato que había oscurecido, pero algo me decía que no sería la última vez que gemiría.

A continuación me acunó entre sus brazos y yo acepté sus besos con los brazos bien abiertos, dejándome llevar por él, así que en unos segundos me encontraba estirada encima de Sylvan. Sabía también por el calor que tenía que mis mejillas estaban anormalmente rojas, pero me importaba más bien poco. Una de sus manos bajo entre nuestros cuerpos y supe enseguida que estaba intentando desabrocharse el botón del pantalón… pero sin éxito. Mi corazón (¿recordáis que dije que creía que no podía latir más fuerte? Pues era mentira) comenzó a latir tan fuerte que seguramente Sylvan podía escuchar su fiero golpeteo.

Agarré su mano y la saqué de allí, alzando sus brazos por encima de su cabeza. Besé su mandíbula con lentitud, bajando por su cuello, subiendo luego a su oreja. – Ssshhh… - susurré. Aún no me acostumbraba al roce de mis pezones contra su pecho; era extraño, aunque electrizante. Besé su pecho y le pegué algún que otro mordisco sin querer, así que volví enseguida a pelearme con su boca. Fue entonces cuando cogí algo más de confianza que dejé sus manos libres por fin y fui yo la que bajó mis manos por entre nuestros cuerpos… Tanteé hasta dar con el botón del pantalón de Sylvan y lo desabroché sin problemas, aún con las manos temblorosas, y después bajé la bragueta. El bulto bajo sus bóxers se hizo más notable y tuve que tragar saliva sonoramente para no soltar un gritito de sorpresa. Subí mi mano corriendo, pues me daba cosa tocar algo… bueno, ya me entendéis. ¿Qué pasaba si le hacía daño sin querer o… algo? Prefería no tocar, al menos si él no me lo pedía. Me acomodé en su pecho a la vez que mordía su clavícula. – Ten… ten cuidado… - le pedí, con la voz entrecortada por todo un poco: la inexperiencia, el nerviosismo, los temblores, el placer, los escalofríos.
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Re: oh but you're an explosion {annelysse} {+18}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Mar Feb 14, 2012 10:44 am






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7.05 PM CASA DE SYLVAN TOCANDO LA GUITARRA

La respiración de Anne era cada vez más agitada, y con el silencio que nos rodeaba era prácticamente imposible ignorar sus suspiros y el latido acelerado de su corazón; de hecho, aquello sólo conseguía excitarme más porque sabía que era yo el causante de todo aquello. No opuso resistencia alguna a que lanzara por los aires su camiseta y después su sujetador, y aunque temblaba un poco entre mis brazos y podía notar el bello erizándose bajo mis manos, no me parecía que aquello fuera miedo o inseguridad, más bien placer. Sabía que era virgen, pero no sabía si era el primer chico que la acariciaba de aquella manera, y si lo era esperaba dejarle un buen recuerdo de la experiencia; cuando mis labios y mi lengua rozaron, mordieron y lamieron sus pechos, la escuché gemir y de nuevo sentí una descarga recorriendo mi cuerpo. Yo disfrutaba haciendo eso, y era excitante, pero lo era mucho más saber que ella lo estaba disfrutando tanto como yo.

No había conseguido aún desabrochar el botón de mi pantalón cuando Anne me agarró la mano y me la apartó de allí, inmovilizando mis brazos al estirarlos hacia atrás, por encima de mi cabeza. Al principio pensé que quizás estaba yendo demasiado rápido y ella realmente no estaba preparada para eso, pensé que íbamos a quedarnos en ese punto, pero lo que pasó es que ella empezó a besar mi mandíbula con suavidad, recorriendo mi cuello y consiguiendo que se me pusiera la carne de gallina. – Ssshhh… – Su boca estaba muy cerca de mi oído, y aquello me arrancó un sonrisa; continuó bajando, besando y mordiendo mi pecho, hasta que finalmente decidió volver a enredar sus labios con los míos y liberar mis brazos. Mientras ella hacia descender su mano hasta mi pantalón, mis manos se deslizaban de vez en cuando bajo la cinturilla del suyo y acariciaban aquel culo que no tenía nada que enviadiarle a ningún otro; necesitó sólo unos segundos hasta que dio con el botón y lo desabrochó, pero no se quedo ahí y bajó con cuidado la bragueta también. Ella tragó saliva y sacó la mano de allí con rapidez, y a mí se me escapó una risilla porque no sé, me hizo gracia; se acomodó en mi pecho, mordiendo mi clavícula con cuidado. – Ten… ten cuidado… – Su voz sonaba entrecortada, supongo que sabía que estábamos muy cerca de ese momento y tenía miedo o simplemente le preocupaba que yo no fuera suficientemente cuidadoso, y la entendía.

La aparté con cuidado y la tumbé en la cama, yo me quedé encima de ella, soportando mi propio peso con mis brazos; la besé con delicadeza y mordí su labio inferior antes de acercar mi boca a su oreja: – Tendré mucho cuidado... – Susurré, y mis labios bajaron por su cuello y su clavícula, rozaron sus pechos y sus pezones y continuaron descendiendo por su abdomen; mis pies tocaban el suelo, y aproveché para quitarme las botas y los calcetines en dos segundos antes quitarle a ella los suyos y desabrochar su pantalón, tirando suavemente de él hasta que cayó al suelo. Hice lo mismo con el mío y volví a subirme a la cama, colocándome de nuevo encima de Anne con mi cuerpo pegado al suyo pero cargando el peso en uno de mis brazos; con el otro ascendía lentamente por su muslo y mi mano acariciaba la parte interna de éste, acercándose cada vez más a su entrepierna sin llegar a tocarla. Todavía. – Antes has dicho algo sobre ¿pensamientos indecentes? Tengo curiosidad... – Dije en voz baja, mi cara estaba a pocos centímetros de la suya y con la mano que tenía libre había empezado a acariciarla por encima de la ropa interior. – Por favor... – Susurré en su oído, y clavé mis ojos en los suyos, dedicándole una sonrisa traviesa. Mi mano se detuvo en el borde de su ropa interior durante unos segundos y se deslizó bajo éste hasta dar con lo que buscaba. La acaricié con cuidado, simplemente rozando su sexo con mis dedos, porque antes tenía que contarme algo.




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