¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Directorio Looking For You
Sáb Feb 08, 2014 11:32 am por Invitado

» Summer Games - Foro Recién Inaugurado / A.Normal
Sáb Sep 29, 2012 1:46 pm por Invitado

» Carpe Retractum // Foro de Hp - tercera generación //NORMAL//
Vie Ago 03, 2012 8:50 am por Invitado

» Twilight Saga Rol {Afiliación normal}
Sáb Jun 30, 2012 10:04 am por Invitado

» The Afterlife Oblivion (normal)
Vie Mayo 04, 2012 6:55 am por Invitado

» Lectores Escribiendo
Miér Mayo 02, 2012 3:33 am por Invitado

» Quimera Asylum {Normal}
Miér Abr 25, 2012 10:14 pm por Invitado

» Twilight Rol Suiza {Afiliación Élite}Un año ONLINE !!!
Miér Abr 25, 2012 1:38 am por Invitado

» {+18} CALAPALOOZA ~ Berkeley, University of California
Miér Abr 11, 2012 9:53 am por Invitado




































Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Feb 06, 2012 6:09 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

"San Fernando Valley..." repetí mentalmente, si mi memoria no fallaba estaba relativamente cerca del Sushi Samba y a unos quince minutos de mi casa... Pero bueno, supongo que a ella no le costaría demasiado indicarme el camino. En fin, Anne ya tenía el casco puesto, así que en cuanto arranqué ella se subió detrás de mí: se apoyó en mi hombro y esta vez se lo tuvo que pensar menos a la hora de agarrarse a mí, rodeándome la cintura con los brazos; como ya éramos amigos oficialmente, creo que había perdido un poco ese miedo a estar cerca de mí, tocarme y todo eso... De todas formas, aunque las cosas entre nosotros hubieran continuado igual, seguía pareciéndome bastante irracional: en primer lugar porque vivimos en Los Ángeles y el contacto físico - deseado o no - es inevitable, una pega de las ciudades grandes y, en segundo lugar, porque agarrarte al que conduce la moto es lo más normal del mundo y no te obliga después ni a casarte con él ni nada por el estilo. Pero bueno, supongo que era otra de las rarezas de Anne.

Y hablando de rarezas, cuando le pregunté si iba a invitarme a tomar un chocolate, soltó una risilla y me contestó: – Mmmmm… no sé si dejar entrar a un chico como tú en mi casa será buena idea, pero no has hecho nada para que no me fíe de ti. – La miré expectante por el espejo retrovisor, nadie creería que la chica que estaba montada en mi moto en aquel momento era la misma que lo había estado antes. – Así que sí, ¿cómo voy a dejarte en la calle con el frío que hace? Cuando lleguemos te prepararé una taza grande de chocolate caliente y me dices qué tal hago de cocinera. – Dejé escapar una risita y esbocé una sonrisa torcida, ella apoyó la cabeza en mi espalda y dejé de verla por el retrovisor. – Recto, hasta llegar a la rotonda… ¿sabes llegar? No tiene perdición: hay varias señales. Hay una calle muy tranquilita al lado de un parque para niños pequeños… yo vivo en la tercera casa. – Me quedé pensativo unos segundos, trazando la ruta en mi cabeza: todo recto hasta la rotonda, y una vez ahí sólo tenía que fichar el parque para llegar hasta su casa. – Sí, sé llegar... En diez o quince minutos estamos ahí. – Pisé a fondo el embrague, metí primera y pisé suavemente el acelerador mientras levantaba lentamente el pie del embrague; si hubiese ido solo le habría dado más caña, pero suponía que a mi nueva amiga no le haría mucha gracia.

Salimos de allí y me permití aumentar un poco más la velocidad, siempre tenía la excusa de que hacía mucho frío y quería llegar lo antes posible; de todas formas, tampoco iba a toda hostia, sólo un poco más rápido de lo que a Anne le parecía lo "normal". Tenía las manos y la nariz congeladas, así que cuanto localicé el parque al que Annelysse se refería y pude aminorar la marcha, sonreí aliviado; la verdad es que no tenía pérdida alguna, en nada y menos ya estaba frente a la casa, apagando el motor y esperando a que ella bajara de la moto para poder hacerlo yo. – ¿Es aquí, no? – Pregunté por si acaso, aunque estaba seguro de que no me había equivocado; además, ella ya me lo habría hecho saber antes si eso hubiera pasado. Me froté las manos y las metí en los bolsillos del abrigo, nunca había deseado tanto sostener una taza con chocolate caliente en mi vida: en L.A no solía hacer este frío ni de coña, de hecho aquí en invierno las mínimas eran de más de 10ºC... No como en Londres, que lo de tener temperaturas negativas no era ninguna novedad. – Después de esto te voy a estar eternamente agradecido. – Bromeé, alargando la mano hacía ella para que me diera el casco.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Feb 06, 2012 10:36 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

La casa, vista desde la calle, parecía inmensa... Pero bueno, en San Fernando Valley (casi) todas las casas eran así, enormes y ostentosas; además, si no recordaba mal, la madre de Anne había sido una modelo de prestigio y renombre, así que no debería sorprenderme demasiado ¿no? Sólo había que ver la casa a la que nos mudamos cuando mi padre heredó la agencia de modelos al morir mi abuelo, pasamos de vivir en un lugar que dentro de lo que podríamos llamar "normal" a una mansión en uno de los mejores barrios de la ciudad... Mi padre estaba encantado, a mi madre y a mí nos parecía excesivo, pero supongo que formaba parte de ese juego en el que entras en el momento en que dejas de ser un don nadie y te conviertes en un empresario multimillonario. En fin, en cuanto Anne me devolvió el casco, la seguí por un pequeño camino de piedra hasta la entrada principal. – ¿Hay alguien en casa? – Encendió la luz y esperó un momento, pero el único habitante de la casa era un gato negro que no tenía pinta de ser muy hablador, la verdad. – Entra, vamos. Es solo mi gato: Elvis. – Solté una carcajada al escuchar el nombre del gato, no mentía cuando dijo que le gustaba el Rey del rock'n'roll. – Hola Elvis. – Me agaché un segundo para acariciar al gato, era bonito, aunque Dorian (el mío) me gustaba más. Anne me empujó - literalmente, ¿eh? - hacia dentro y cerró la puerta tras de mí antes de echar a andar por un pasillo que hacía que mi ego pareciera nada comparado con el de la madre de Anne: fotos para aburrir, portadas de revistas, de todo.

Llegamos al comedor, que era enorme con ventanales también enormes que daban a un jardín aún más enorme y paredes pintadas de rojo intenso; en mitad de la habitación había una mesa - roja, también - y bueno, pues como en todas la casas, lo típico, sofá, televisión y fotos, aunque esta vez en lugar de la madre de Anne era ella la que salía en casi todas. De todas formas, no se podía comparar, en aquel pasillo había como el doble, el triple o más de las que habían aquí. – Siéntate, anda, no tardo. – Me dedicó una sonrisa y desapareció, y como no estaba en mi casa y si intentaba seguirla igual acababa en Narnia (dadas las dimensiones de aquel caserón) pues le hice caso y, después de dejar el casco en el suelo y colgar la chaqueta en la silla, me senté; tampoco es que tardara una eternidad en volver, no mucho más de cinco minutos, así que me entretuve mirando fotos y eso... Podía oler desde allí el chocolate, y si sabía tan bien como olía iba a ser verdad que lo de estar eternamente agradecido. Pues eso, en cuestión de cinco minutos apareció con una bandeja con un par de tazas en ella y unas galletas y yo vamos, no podía sonreír más porque era físicamente imposible. – ¿Quieres que le ponga azúcar o así está bien…? – Separó una de las sillas y se sentó a la mesa, yo negué con la cabeza. – Así está bien, gracias. – Le dediqué una sonrisa y coloqué las manos alrededor de la taza, no quería ni pensar en que cuando me acabara el chocolate me iba a tocar coger la moto otra vez.

Removí un poco el chocolate y me llevé una cucharada a la boca: me acababa de quemar la lengua, pero estaba muy bueno y valía la pena. – Está muy bueno, a mí nunca me queda así. – Dije, arrugando un poco la nariz al recordar lo desastroso que fue la última vez que intenté hacer chocolate en casa. – Siempre se me quema o no espesa, ni siquiera el gato lo quiere... – Me encogí de hombros y me eché a reír, cocinar no era mi fuerte, la verdad... O sea, sabía hacer ensaladas, pasta y todo eso, pero cosas muy sencillas, y ni hablemos de repostería porque eso estaba totalmente fuera de mi alcance. – ¿Trabajas mañana? – Pregunté, removiendo un poco más el contenido de la taza para que se enfriara un poco. – Lo digo porque como es tarde y eso... – Hice un pausa para tomar un poco de chocolate. – No sé, en realidad no esperaba que realmente me invitaras a tomar chocolate. – Admití, no tenía por qué mentir. – Me ha sorprendido un poco... Bastante. – Añadí, y esbocé una sonrisa torcida, sincera, había sido una muy grata sorpresa. Supongo que no le parecería raro que me sorprendiera, pero vamos, no lo decía como algo malo: me alegraba que me diera un voto de confianza, y teniendo en cuenta como habíamos empezado la noche esto era la hostia; además, me gustaba pensar que mis palabras habían tenido que ver un poco en el cambio de actitud de Anne hacia mí, hacia las relaciones en general, porque siempre se sentía bien uno al saber que había ayudado a otra persona.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Feb 06, 2012 11:47 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

Alzó una ceja cuando le dije que me había sorprendido que dijera que sí, que me invitaba a un chocolate caliente en su casa: al parecer a ella le sorprendía que a mí me sorprendiera que lo hubiera hecho, si es que... No sé, me parecía bastante razonable: para empezar, habíamos empezado la noche discutiendo y yo me había llevado una bofetada, en cuestión de poco más de una hora habíamos resuelto nuestras diferencias y habíamos quedado como amigos, y teniendo en cuenta que a ella era una principiante en lo que concierne a confiar en los demás pues me hubiera parecido lógico y normal que hubiera dicho "Lo siento Sylvan, quizás en otra ocasión" o cualquier otra excusa, la que fuera. – Sí que trabajo, pero tengo el turno de noche. Como hoy. Me va mejor para estudiar y eso… – Se encogió de hombros y tomó un poco de chocolate, yo hice lo mismo. – ¿Y tú? – Preguntó, y le iba a responder pero noté algo rozándome la pierna y me sobresalté un poco: Elvis. – Por la mañana tengo que ir a clase, por la tarde lo de siempre: dar clases de guitarra. – Me encogí de hombros, cogí a aquella bolita de pelo negro y la dejé sobre mi regazo para poder acariciarle el lomo, me sentía un poco como uno de esos tipos malos que aparecen en las películas y en los dibujos animados... Sólo había que cambiar el chocolate por whisky y a Elvis por uno de esos gatos blancos y peludos con cara de mala hostia. – A pesar de ser un gato es muy mimoso. Es raro… como yo. – Esbozó una leve sonrisa y cogió una de las galletas, yo le devolví la sonrisa y bajé la mirada hacia Elvis. – Eres un gato con suerte, ¿lo sabías? A ti te acaricia y a mí me pega. – Sonreí divertido y negué con la cabeza, obviamente estaba bromeando.

Alcé la vista para mirar a Anne cuando la escuché hablar de nuevo. – No tendría que sorprenderte que te dejara entrar. Es decir… yo siempre he sido amable contigo, sin contar las ocasiones en las que me has hecho enfadar. – Y si contábamos las ocasiones en las que la había hecho enfadar y en las que no... Bueno, digamos que había una diferencia numérica bastante considerable. – ¿Sí o no? Además… no creo que sea malo dejarte entrar en casa. No es que crea que me vas a violar ni nada de eso, ¿verdad? – Solté una carcajada y tome un poco más de chocolate, conociendo a Anne seguro que había barajado la hipótesis de que mi intención fuera violarla. – Nah, no entra en mis planes violar a nadie... – Me encogí de hombros, cogí una galleta y la mojé en el chocolate. – A no ser que me lo pidas, claro, hay gente a la que le va ese rollo. – Bromeé, y le di un mordisco a la galleta. – A ver, es verdad que siempre has sido amable conmigo... Pero también es cierto que es como si nos acabáramos de conocer hoy mismo ¿no? – Dije, y me acabé lo que me quedaba de galleta para poder acariciar un poco más al gato. – Y de hecho se podría decir que no sabemos casi nada el uno del otro: cine, música, aficiones, lo típico, lo único que sé es que te gusta Elvis y por ende el rock. – Le dediqué una sonrisa al gato, sí, al gato, era demasiado suave y cariñoso como para resistirse... Dorian era cariñoso, pero no tanto, y además era enorme, como casi todos los Maine Coon, así que éste a su lado parecía de juguete. – No digo que esté mal, ¿eh? Sólo que no me hubiera extrañado si hubieses dicho que no. – Añadí, alzando de nuevo la mirada y tomando un poco más de chocolate.

Y de hecho era lo que yo creí desde un principio que iba a pasar, que me iba a decir que no y ella a su casa y yo a la mía, y no me estaba quejando, ni mucho menos... Pero no sé, entiendo que una chica que no ha tenido una relación - amorosa o de amistad - en un millón de años, tenga sus dudas a la hora de meter en su casa casi a las dos de la mañana a un tipo al que horas antes detestaba, que resulta que ahora es su amigo y del que lo único que sabe es que no es tan detestable como parecía, la encuentra atractiva y le gusta el chocolate caliente. Bueno, dicho así parece que yo sea un psicópata, pero en esencia la cosa es así.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Mar Feb 07, 2012 8:16 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

¿Pero cómo no iba a gustarle al gato? Si desde que había puesto los pies en esa casa le había hecho más caso que a Anne... En fin, supongo que si no encontraba nunca a una persona con la que compartir mi vida podía comprarme una casa enorme, llenarla de gatos, darme a la bebida o a las drogas y ser conocido en el vecindario como "el loco de los gatos". No, es broma. Anne hizo un poco más amplia su sonrisa cuando le aseguré que no iba a violarla, lo que no sabía era si lo hizo porque encontraba graciosa mi respuesta o porque se sentía aliviada, y la verdad es que prefería no preguntar... No sé, creo que no le convencieron demasiado mis argumentos, o quizás yo había interpretado mal aquel suspiro en plan "Whatever, Sylvan", pero no me apetecía volver a explicarlo todo otra vez: no me parecía mal que hubiera aceptado, me parecía estupendo, simplemente no esperaba que la charla que habíamos tenido durante la cena diera sus frutos tan pronto, punto y final. Otra cosa que no entendía era por qué me ponía esa cara por hablarle al gato, como si fuera un crimen o algo... Joder, también le hablaba a Dorian, y no esperaba que me entendiera o me contestara, pero ¿yo qué sé? Era una costumbre. Y tampoco me pasaba el día hablando con el gato, en primer lugar porque era un gato y en segundo lugar porque generalmente salía de casa pronto para ir a clase y volvía tarde porque tenía que dar clases, hacer la compra o cualquier cosa. Yo aún estaba liado con mi tacita de chocolate cuando ella acabó, si es que entre el gato y lo que no era el gato... – Espera un momento. – Dijo Anne, y acto seguido se levantó y se fue corriendo, así que ni me molesté en contestar.

No tardó mucho en volver, aunque sí lo suficiente como para que me acabara el chocolate tranquilamente y me entretuviera mirando - otra vez - los cuadros que había en la habitación, los muebles, todas esas cosas que se vuelven tan interesante cuando no tienes nada mejor que hacer. Eso sí, a la vuelta no vino con las manos vacías: dejó sobre la mesa del comedor una acústica de color azul bastante bonita. – Es una preciosidad, ¿no crees? La tengo desde hace tiempo… pero no sé tocarla. – No hacía falta que lo jurara, cuando rasgueó las cuerdas de la guitarra quedó completamente demostrado. – Es bonita, sí... – Cogí al gato y lo dejé en el suelo para poder levantarme de la silla y mirar bien la guitarra: necesitaba un cambio de cuerdas y que la afinaran, pero por lo demás estaba como nueva. – Oh, y si tu problema es que no sabes nada de mí… eso se irá viendo, ¿no? Adoro dibujar. ¡Me encanta! Aunque solo como afición… también canto, pero me da mucha vergüenza hacerlo en público. – Alcé la vista para mirarla, así que sabía cantar ¿eh? No iba a pedirle que lo hiciera, no aquella noche, pero tarde o temprano la acabaría convenciendo. – Ten. Quiero ver como tocas… no sé, cualquier cosa. – Me acercó un poco más la guitarra y cogió a Elvis, ¿de verdad tenía que tocar? No es que me importara, pero a los vecinos igual no les hacía mucha gracia teniendo en cuenta que eran las dos de la madrugada. – ¿Quién sabe? Quizá después puedas hacerme clases particulares… mamá lleva años intentando buscarme un profesor de guitarra que me guste. – De toda la frase, lo que más me gustó fue eso de "que me guste", si es que ni tengo remedio ni lo quiero.

Vale, dame un minuto para afinarla... – Rebusqué en los bolsillos de mi pantalón en busca de una púa porque siempre llevaba una encima, en parte porque casi siempre que pasaba por una tienda de instrumentos musicales me era imposible no entrar y probar alguna guitarra, y para evitarle al dependiente sacarme las púas pues ya las llevaba yo de casa. En cuanto la tuve, cogí la guitarra y me volví a sentar en la silla, normalmente tocaba de pie, pero no iba a pedirle una banda para cinco minutos... Tampoco iba a pedirle un afinador porque no sabía si tenía uno o no, así que tiré del método tradicional: afinar la sexta y ayudarme de ésa para afinar el resto, por suerte llevaba tantos años tocando que se había convertido en algo rutinario. – Supongo que ésta la conocerás... – Ésta quedaba más guay con la eléctrica, pero aun con una acústica seguía siendo una de mis canciones preferidas: para empezar, porque fue una de las primeras cosas que aprendí a tocar y de eso hace ya diez años, y por otra parte porque era una de esas canciones que me hubiera gustado escribir a mí.

Le iba a tocar la versión reducida, y personalizada, además, así que acorté un poco la intro. – I said a 1,2,3, take my hand and come with me 'cause you look so fine and I really wanna make you mine. I said you look so fine and I really wanna make you mine. – A esas alturas de la canción yo ya estaba en mi mundo, vamos, yo con una guitarra en las manos me volvía aún más expresivo y carismático de lo que ya era, me gustaba interpretar los temas y aquella me iba como anillo al dedo. – Oh, 4,5,6 come on and get your kicks, now you dont need that money when you look like that, do ya honey? – Dejé sonar el la quinta unos segundos y reemprendí al canción, a falta de una guitarra solista... – Big black boots, long blonde hair, she's so sweet with her get back stare. – Sí, ya sabía que era brown y no blonde, pero entonces perdía la gracia... Como no quería alargarme demasiado, me salté un cachito de la canción. – I know we ain't got much to say, before I let you get away... I said, are you gonna be my girl? – Le lancé un beso desde la silla, le dediqué una sonrisa y entonces di el último acorde. – Iba a tocar Don't Be Cruel, pero estar a la altura del Rey es más difícil que esto. – Me encogí de hombros, aún con la sonrisa en la cara, y dejé la guitarra en la mesa.






OFF: Igual esto [x] te inspira lol
avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Mar Feb 07, 2012 11:10 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

Aquella canción de Jet siempre me ponía de buen humor, era uno de esos temas que difícilmente desagradaban a alguien, que te hacían pensar en fiestas, motos y chicas - como las de AC/DC, vamos - y que iban a pasar a la historia sí o sí; además, era relativamente fácil de tocar y a medida que avanzaba la canción la tocabas con más ganas, con más fuerza, tenía esa capacidad de motivarte a lo bestia... No obstante, el empujón extra en aquel momento fue Anne: desde el principio hasta el final estuvo roja como un tomate no, mucho peor que eso, y eso no tenía precio... De hecho, a mi nueva amiga se le veía en la cara que le gustaba lo que oía pero que a la vez luchaba por no salir corriendo de ahí o matarme o ambas cosas, pero esa había sido la idea desde el principio, o sea, desde que me había dicho que tocara algo: sabía tocar muchas canciones de varios grupos, desde los Beatles hasta los Arctic Monkeys, pero esa canción encajaba demasiado bien con la realidad como para dejar pasar la oportunidad.

Cuánta razón – Dijo refiriéndose a lo de Elvis, pero es que era totalmente cierto: es como versionar These Boots Are Made For Walkin' de Nancy Sinatra o Stairway To Heaven de Led Zeppelin, es un suicidio musical porque son canciones tan buenas que cualquier intento de ponerte a su altura va a hacerte quedar como un músico de segunda. Hombre, las puedes tocar en tu casa si te da la gana, no va a venir Jimmy Page a darte un guitarrazo en la cabeza, pero si tienes público mejor escoger otros temas. Estuvimos un rato en silencio, yo con cara de "¿Y ahora qué?" y ella mirándome a mí de forma rara... ¿Estaba tratando de imitar a Darth Vader para matarme con la fuerza y por eso no me quitaba los ojos de encima o qué? Aunque no parecía enfadada ni nada por el estilo, más bien me miraba como si acabara de hacer algo importante, admirable, yo qué se. – No sé… qué decir… acabas de cantar una de mis canciones favoritas. Y encima no la has cagado: lo has hecho genial. – Alcé las cejas un poco sorprendido y le dediqué una sonrisa, no todos los días recibía cumplidos de ese tipo y no sé, estaba bien saber que mi forma de cantar o de tocar o ambas cosas no sólo le parecía buena o aceptable sino genial a alguien. De todas formas, lo que más me llamó la atención fue el suspiro aquel que soltó, que aunque seguramente no había su intención, fue tan de fangirl que no sabía si firmarle un autógrafo o preguntarle en serio lo de "are you gonna be my girl?". – Gracias, aunque con la White Falcon suena mucho mejor. – Arrugué un poco la nariz, en lo que a guitarras y música se refería... Bueno, era bastante pijo en ese sentido.

Quiero que me enseñes a tocarla. ¿Lo harás? – Me encogí de hombros, suponía que no se refería a que le enseñara en aquel preciso instante, ¿no? Aunque claro, con lo rara que era esta chica estaba seguro de que era capaz de eso y más. – Claro, ¿por qué no iba a hacerlo? – Me alboroté un poco el pelo y apoyé los codos en la mesa. – Pero con una condición... – Me llevé el pulgar a la boca y lo mordí suavemente durante unos segundos. – Las clases en mi casa, no me importa recogerte y traerte de vuelta con la moto si hace falta. – Dije, y de verdad no me importaba llevarla y traerla las veces que hiciera falta, pero ni de coña iba a ir en la moto con la guitarra porque no, era mucho lío. – Es que es un coñazo llevar la guitarra en la moto, y no sé, en casa tengo unas cuantas, así que ni siquiera necesitarías llevar la tuya. – Se lo expliqué para que no pensara cosas raras, que la conocía e igual también creía que era una excusa para meterle mano o algo. – ¿Te parece bien? – Le tendí la mano y esbocé una sonrisilla torcida, en realidad era un trato cojonudo... De hecho iba a hacerlo gratis, bueno, casi gratis: quizás algún día le pedía que hiciera chocolate, pero vamos, que en realidad me conformaba con que accediera a venir a mi casa y que pusiera un poco de su parte, que se dejara la vergüenza en casa, vamos.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Miér Feb 08, 2012 7:36 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

Anne sólo dudó unos segundos antes de estrecharme la mano, y obviamente era porque estaba dándole vueltas a lo de que las clases fueran en mi casa. Las cosas entre nosotros habían ido a mejor conforme iba avanzando la noche, eso era ya un hecho, pero seguramente una parte de ella seguía sospechando que mis intenciones no eran tan buenas como parecían; de todas formas, pensara o no aquello de mí, ya importaba más bien poco porque tarde o temprano iba a darse cuenta de que no había un plan secreto detrás de aquella condición ni nada por el estilo. Además - aunque ella eso no podía saberlo - yo jamás había engañado a ninguna chica para llevármela a mi terreno y meterle mano, ni lo había hecho ni se me había pasado por la mente en la vida: me gustaban las mujeres, me gustaba el sexo y sabía sacarme partido, pero no era un violador ni un psicópata. De hecho, lo más grave que podía pasarle en mi casa era que tuviera que tocarle la mano para colocarle bien los dedos sobre el mástil, vamos, lo más erótico que te puedas echar a la cara ¿eh? En fin, lo dicho, que todo eso ya daba igual porque había aceptado la única condición que le había puesta, que ni siquiera era por capricho, más bien por necesidad.

Me parece bien. Aunque necesito saber cuánto cobras… Pagaré lo que haga falta. – Dejó ir mi mano para seguir acariciando a Elvis, si ya decía yo que aquel gato vivía de puta madre. Estuve a punto de hacerle una broma sobre cómo podía pagarme, pero pensé que ya había tentado mi suerte demasiado aquella noche. – No tienes que pagarme nada, me conformo con un chocolate caliente de vez en cuando. – Me encogí de hombros, no iba a dejar que me pagara, ni de coña. En primer lugar porque mi padre me pasaba dinero de sobra cada mes y ni quería ni necesitaba más, de hecho con lo que tenía en el banco podía vivir sin trabajar prácticamente el resto de mi vida; en segundo lugar, porque no, así de claro. – Y esto no es negociable. – Es que simplemente era absurdo, así de claro... Yo ya daba clases de guitarra algunas tardes a unos cuantos chavales en un centro cultural, gratis, simplemente porque sabía que si no ocupaba las tardes en algo de provecho me las iba a pasar tirado en casa o haciendo el gilipollas con los amigos y no sé, eso está bien cuando tienes quince años, pero cuando tienes veinticinco... No sé, es como el que se va de voluntario a un comedor social o algo así, sólo que yo en lugar de servir comida, doy clases de guitarra.

¿Y cuándo empezamos? Cuanto antes mejor, es obvio… aunque… ten cuidado no te acerques mucho a casa a partir de ahora si no quieres que mi madre esté preguntándote cosas estúpidas sobre mí todo el rato. Lo hace con todo el mundo… y ya sabes que para mí todo el mundo se reduce a tres personas o menos. – Se encogió de hombros y yo la miré divertido, podía hacerme fácilmente una idea de su madre y sus preguntas. Mi madre no tuvo tiempo de incordiar a mis amigas contándoles cosas sobre mí o tratando de averiguar si alguna me iba detrás, pero seguramente hubiera hecho lo mismo. De todas formas, tenía curiosidad por conocer a su madre y charlar un rato con ella, por la forma en que Anne hablaba de ella y las pocas cosas que sabía de esa mujer, me daba la impresión de que - algunos, no todos - los problemas que ella tenía eran por culpa de sus padres. Y probablemente no lo hicieran de forma consciente, dudo que algún padre deseé algo malo para su hija, pero lo habían hecho. – Y conociéndote a ti, haríais el dúo dinámico perfecto. – Solté una carcajada, creía saber a qué se refería y seguro que tenía algo que ver con aquel pasillo lleno de amor propio y egocentrismo. – Esta casa es demasiado pequeña como para que el ego de tu madre y el mío quepan juntitos. – Bromeé, esbozando una sonrisa socarrona y encogiéndome de hombros. – Y, a ver... Lo martes y los jueves va a ser imposible porque tengo que ir a la uni por la mañana y dar clases por la tarde. – Chasqueé la lengua y me quedé pensativo un par de segundos. – Lunes, miércoles y viernes por la tarde no tengo nada que hacer, y los fines de semana a cualquier hora. – Expliqué, así ella podía ir pensando en como cuadrar su horario. – Estaría bien que nos viéramos un par de veces a la semana, pero por mí como si quieres venir una, dos, tres veces o incluso si quieres acampar en el salón. – Bromeé, pero vamos, que eso ya se lo tenía que pensar ella: a mí me bastaba con que la semana anterior me dijera "Sylvan, quedamos tal día y tal día a esta hora" para no hacer planes o dejarla plantada o cualquier cosa. – Y bueno, empezamos cuando quieras: mañana, la semana que viene, cuando te apetezca. – Le dediqué una sonrisa y eché un vistazo rápido a la BB, lo que me recordó que antes de marcharme tenía que pedirle su número.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Miér Feb 08, 2012 10:31 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

Creo que a Anne no le hizo mucha gracia - o ninguna, más bien - el comentario que hice sobre el ego de su madre, pero es que era tan evidente que aquella mujer se adoraba y se amaba a sí misma más que a nada en aquel mundo que no sé, me era bastante difícil creer que ella no lo viera de aquella forma... Pero en fin, como ella se limitó a mirarme algo confundida mientras recogía las tazas ya vacías y no dijo nada al respecto, pues deduje que no le había molestado, al menos no lo suficiente como para que reaccionara mal. En cuanto a lo de mis horarios y todo eso, bueno, realmente era muy sencillo: por las mañanas - de lunes a viernes - imposible porque tenía que ir a clase y por las tardes sólo lunes, miércoles y viernes; los fines de semana podía ser en cualquier momento siempre que me avisara con antelación. Alzó la mano, dándome a entender que me esperara un momento, así que mientras ella se entretenía mirando cosas en su agenda - o suponía que era eso - y escribiendo y tachando y todo eso, pues aproveché para coger a Elvis otra vez. Era suave, estaba calentito y podía mantener las manos ocupadas en algo mientras charlaba con Anne, perfecto.

Bien, pues entonces los Lunes, los Miércoles y los Viernes en un principio… me sabe mal quitarte tiempo libre de los fines de semana aunque sea los días que más tenga libres yo. – Confesó, encogiéndose de hombros. ¿Y por qué le iba a saber mal? Si le había dicho que podíamos quedar era porque realmente no me importaba. Además, los fines de semana salía por la noche, así que las mañanas y las tardes generalmente tenía pocas cosas que hacer y siempre acababa tocando la guitarra, viendo una película o haciendo surf cuando había buenas olas. – En serio, a mí no me importa quedar el fin de semana, basta con que me avises con un poco de antelación. – Insistí, si le iba mejor ¿por qué complicarse la vida? Y era tan fácil como que, no sé, en caso de que algún fin de semana yo no quisiera/pudiera darle clase, pues decírselo y quedar en otro momento. Apartó los ojos de su agenda y empezó a jugar con el bolígrafo en su boca, no lo hacía a propósito pero como si lo hiciera, el efecto era el mismo... Desvié la mirada hacia Elvis mientras ella hablaba. – ¿Qué hacemos? Mañana es Lunes. ¿Me recoges a las… seis o así? O sino, podemos empezar el Miércoles. Como a ti te vaya mejor, por mí no hay prisa. – Volví a mirarla, pensativo, como me era indiferente pues no sabía qué decirle. – Seh, mañana a las seis está bien. – Y el miércoles también hubiera estado bien, pero si le decía que me daba igual seguro que entraríamos en una conversación tan absurda como la típica en plan "Cuelga tú, no, tú" y no, así todos tan contentos.

Se apartó un mechón de pelo de la cara y me miró como si yo fuera un chiste con patas: – ¿Cómo he pasado de casi no soportarte a pedirte que me vengas a recoger? Realmente… van a tener que mandarme a un manicomio. – Solté una carcajada y negué con las cabeza, ¿y a mí me lo preguntaba? Yo era el primero que se sorprendía: había cenado conmigo, me había dicho que le gustaba e incluso me había hecho cumplidos, me había invitado a su casa a tomar chocolate e incluso me había pedido que le diera clases de guitarra, y yo ni siquiera había imaginado que accediera a ir a cenar juntos, así que... – Es que soy demasiado encantador e irresistible, no es culpa tuya. – Bromeé, y esbocé una sonrisa pícara y socarrona. Me di cuenta de que Anne miraba el reloj de pared que había en el comedor, la verdad es que era bastante tarde. – Bueno... – Cogí a Elvis con ambas manos y lo alcé para tenerlo a la altura de la cara, y froté suavemente mi nariz contra la suya, era mi forma de despedirme de él; cuando Dorian aún era un gato pequeñito, también se lo hacía, pero a ver quién cogía ahora esos ocho o nueve kilos... Lo volví a dejar en el suelo y me levanté de la silla. – Es tarde y debería irme, supongo que estarás cansada. – Dije, mordiéndome el labio inferior. – Además, no sé si a tus padres les va a gustar mucho encontrarme aquí a estas horas. – Sonreí divertido y suspiré mientras recordaba aquella vez que tuve que salir prácticamente en ropa interior a la calle, demasiado épico como para olvidarlo.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Jue Feb 09, 2012 7:13 am






JUST STOP FOR A MINUTE AND... SMILE
Annelysse K. Monroe



1:35 AM CASA DE ANNE BEBIENDO CHOCOLATE

Iba a decirle a Anne que ya que quería emparejarme con su madre, que se quitara ella veinte años y no me los pusiera a mí, que siendo modelo seguro que estaba buena, pero ése era el típico comentario con el que te llevabas hostia sí o sí porque las madres son sagradas, así que no dije nada, me limité a sonreír y menear la cabeza. De todas formas, no estaba muy seguro de cómo sería compartir tu vida con alguien tan vanidoso - o incluso más - que tú, pero la cosa no pintaba muy bien... Tampoco podía saberlo, vivía solo y nunca había tenido novia, sólo rolletes y sexo sin compromiso, así que la idea de simplemente compartir mi vida con alguien, fuera o no fuera una persona egocéntrica, ya era difícil de pintar. En fin, no había pasado un minuto siquiera desde que nombré a los padres de Anne y escuchamos la puerta de la entrada. – Dicho y hecho. – Cogió la bandeja casi a la velocidad de la luz y me empujó - literalmente - hacia la cocina, por suerte arrastré mi abrigo y el casco conmigo. Cerró la puerta y suspiró, yo no dije nada porque no tenía nada que decir y aproveché para ponerme la chaqueta.

Podría presentaros, pero tengo sueño y creo que mamá viene con ganas de juerga. – Puse los ojos en blanco y reí con suavidad, la verdad es que yo también tenía algo de sueño. Y sí, había dormido toda la tarde, pero entre la cena en el Sushi Samba, el chocolate caliente y lo bien que se se estaba resguardado del frío... Pues eso. – Tranquila, otra vez será. – Me encogí de hombros y le dediqué una sonrisa, iba a irme de todas formas estuvieran o no sus padres, la diferencia es que a escondidas por la puerta de atrás era mucho más emocionante. La madre de Anne la llamó a gritos, sí tenía ganas de juerga, sí... Pero ¿en esta casa nadie pensaba que podía haber gente durmiendo? No sé, cuando vivía con mis padres y llegaban tarde a casa se limitaban a abrir un poco la puerta de mi cuarto para ver si estaba despierto o no y punto. De todas formas, Anne estaba claramente un poco irritada. – Gracias. Por todo. – Dijo en un susurro, yo le resté importancia con un gesto y así sin avisar ni nada ella me abrazó durante un par de segundos y se apartó, fue tan rápido que no me dio tiempo ni a corresponderlo.

La miré sorprendido y confuso, aunque no pude evitar sonreír.– Corre, ve... – Desvió la mirada hacia el suelo, supongo que lo que acababa de hacer le había costado más de lo que yo podía imaginar, aunque esperaba poder ayudarla a cambiar eso. – Buenas noches. – Aproveché para darle un beso rápido en la mejilla y salir pitando de allí mientras me ponía el casco. Ella me había besado a mí en la acera del 25 Degrees, ¿por qué no iba a poder hacerlo yo? Arranqué en la moto y pisé a fondo el acelerador.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Just stop for a minute and... smile {Sylvan}

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.