¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
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suck it and see, you never know {annelysse}

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suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Miér Ene 25, 2012 11:06 am






suck it and see, you never know
Annelysse K. Monroe



12:05 PM sushi samba CENANDO


Cuando le pregunté si necesitaba ayuda, Anne negó con la cabeza, se ajustó bien el bolso y bajó la visera del casco. "Menos mal..." pensé, más que nada porque parecía que no íbamos a salir de allí nunca a ese paso, y eso que había sido ella la que me había metido prisa para hacerlo, pero ¿qué le íbamos a hacer? Pues eso, nada. Se acercó a la moto, se apoyó con cuidado en mi hombro, quizás porque aún seguía viéndome como un ser maligno y horrible y quería evitar que le pegara algo, y un segundo después ya estaba sentada detrás de mí. – Espero que no te moleste – Susurró mientras me rodeaba la cintura con los brazos y apoyaba su cabeza en mi espalda, ¿por qué iba a molestarme? De hecho, y teniendo en cuenta nuestro historial, podría haberse imaginado que en realidad la idea de estar así con ella no me desagradaba en absoluto, sólo que había que cambiar la moto por un sofá y mandar el casco a tomar por culo. No dije una palabra y no tenía intención de hacerlo, no para hablar de eso obviamente, así que me limité a sonreír para darle a entender que no había ningún problema. – Solo una cosa más: no vayas muy rápido, eh. – Arrugué un poco la nariz al escuchar aquello, aunque tenía razón: en primer lugar, porque sí, porque la velocidad es una mala - aunque divertida - compañera de viaje y en segundo lugar porque yo no llevaba el casco y no quería morir sin cenar. Relajé la expresión de nuevo y suspiré. – Tranquila, iré normal. – Normal. Normal. Me daba la sensación de que su concepto de normal y el mío iban a diferir un poco, pero iba a intentar acercarme al suyo. Aceleré y solté con suavidad el embrague hasta que empezamos a movernos, y a partir de ahí la cosa fue bien: quizás en algún momento me emocioné un poco y fui a una velocidad un poco más alta de lo "normal", pero no se podía quejar.


Iba a decir que aquel era mi día de suerte porque conseguí aparcar justo frente a la puerta del sitio, pero entonces me acordé del cheque que había soltado, de que tenía hambre y de que Anne se había despachado a gusto con mi cara y bueno, no sé si a eso se le puede llamar suerte. De todas formas, supongo que lo de convencer a Anne para que cenara conmigo y llevarla agarrada a mí - por cojones, claro, no le quedaba otra opción - todo el camino no había estado tan mal; vamos, desde luego eso era lo más cerca que había estado de mí en toda la historia de nuestra relación, así que igual hasta tenía que considerarme afortunado y todo. En fin, esperé a que ella se bajara primero de la moto para poder bajarme y ponerle el caballete. – Bueno, ¿ha sido tan horrible como esperabas? – Pregunté mientras me dirigía a la puerta del local, alzando un poco las cejas y esbozando una sonrisa leve pero encantadora. De verdad, no podía quejarse. Sushi Samba, un sitio donde se comía de puta madre y que además era bastante bonito por dentro: la disposición de las salas, los comedores, todo bastante bien montado y aprovechado. No sé, era una de esos sitios que aunque no se pueden comparar con grandes obras arquitectónicas ni de coña, a ojos de alguien que estudiaba arquitectura y quería convertirlo en su profesión - como yo - pues llamaba la atención. – Pasa, y dame el casco, ya lo llevo yo. – Mantuve la puerta abierta para que ella pasara y yo la seguí hasta el interior, llevaba un montón de tiempo sin pisar aquel sitio - al menos un año - pero seguía exactamente igual. Mejor, así estaba bien.

La verdad es que tenía un buen presentimiento, algo me decía que las cosas iban a ir bien, aunque tampoco iba a dejarme llevar por aquel instinto porque no, porque era una gilipollez y con Anne realmente no sabía a qué atenerme. Desde luego no iba a mentirle, aquella noche no iba a fingir que no me había fijado en ella y que no me gustaba ni me atraía ni nada por el estilo, pero sí iba a dejarle ver la parte de mí que nunca me había dejado enseñarle. Y claro, el problema es que a ella todo ese tema lo evitaba y se ponía a la defensiva a la primera de cambio, pero es que siempre se quedaba en ese punto: podía preguntarle a cualquiera de mis amigas, Novalee era un buen ejemplo. Éramos amigos, nos acostamos - y de hecho fue su primera vez - y seguimos siendo amigos, y sigo haciéndole bromas de ese tipo porque sí, porque sigue pareciéndome atractiva, coño... La diferencia es que Nova sabe que eso es sólo puro cachondeo para que ellas entren al trapo y evitar conversaciones aburridas con el típico "¿Estudias o trabajas?", sabe que eso es la punta del iceberg y que hay muchísimo más debajo.






Última edición por Sylvan A. Tarski el Jue Ene 26, 2012 4:21 am, editado 1 vez
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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Jue Ene 26, 2012 8:57 am






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Annelysse K. Monroe



12:05 PM sushi samba CENANDO

¿Había escuchado mal o empezaba ya a tener alucinaciones?¿Podía hacer eso el hambre?No, en serio, yo me esperaba una pequeña bronca, una llamada de atención por emocionarme un poco demasiado en algún momento del trayecto, pero no hubo nada de eso: al parecer no sólo no había sido tan malo sino que había estado "bien". Si cuando dije que Anne era una caja de sorpresas no mentía, y al menos hasta el momento todas las que me daba eran bastante agradables, así que la posibilidad de ser amigos - o al menos no pasarnos la vida gritándonos - empezaba a tomar consistencia. En fin, una vez dentro se acercó a nosotros una de las encargadas del local y Anne le indicó que éramos sólo dos, así que la mujer nos condujo hasta una de las salas y nos indicó cuál era nuestra mesa.

Dejé el casco en el suelo y colgué el abrigo en mi silla antes de tomar asiento; Annelysse ya estaba sentada, con los codos apoyados en la mesa y mirándome fijamente. ¿Qué?¿Tenía algo en la cara? Porque si era así prefería que me lo dijera en lugar de simplemente taladrarme con la mirada. – Y bien… Supongo que si vas a contestar a alguna de mis preguntas, te gustaría comenzar desde cero, ¿no? – Fruncí un poco el ceño al escucharla porque me había pillado un poco descolocado y no sabía qué quería decir exactamente con "empezar de cero", fue entonces cuando ella alargó su mano hacia mí con una sonrisa en la cara. – Yo me llamo Annelysse, ¿y tú? – Solté una carcajada suave y le estreché la mano durante unos segundos, cuando dijo que íbamos a empezar de cero hablaba completamente en serio. Todo aquello tenía su gracia, la verdad, y echando un vistazo a nuestro historial quizás lo de hacer borrón y cuenta nueva era mucho mejor que empezar a poner parches en todos los descosidos que había habido entre nosotros. – Sylvan. Encantado de conocerte, Annelysse. – Ladeé un poco la cabeza y sonreí, era la primera vez que hacía algo así... Y no me refiero a presentarme, sino a fingir que no conocía de nada a la otra persona cuando sí lo hacía; me sentía un poco torpe, la verdad, era como si me acabaran de sacar de mi elemento y me hubieran puesto en una comedia romántica demasiado empalagosa, porque la situación era propia de algo así... De todas formas, no es que me molestara, de hecho tenía curiosidad por saber si "empezar de cero" iba a marcar una diferencia en nuestra relación, simplemente no estaba acostumbrado a eso.

Bonitos ojos, por cierto. – Dije echándoles un vistazo, y no estaba de coña, ¿por qué iba estarlo? Aunque era cierto que generalmente las bromas que tanto la hacían enfadar se referían a otras partes de su cuerpo, lo primero que te llamaba la atención de ella eran sus ojos, grandes, azules, realmente difíciles de ignorar. Chasqueé la lengua y me humedecí los labios, no tenía ni puta idea de cómo seguir la conversación sin parecer idiota, o de seguirla sin más, vaya... Es que me iba a entrar la risa, lo sabía. – Oh, venga, ¿de verdad tenemos que...? – Me eché a reír suavemente, gesticulando con las manos, y me mordí el labio inferior tratando - sin éxito, por cierto - de volver a ponerme serio. ¿Ves? Si es que tenía que pasar... – Estas cosas se me dan mal... Bueno, ésta concretamente. – Arrugué un poco la nariz, ordenando las ideas en mi cabeza. – No sé, cuando estás en una fiesta o en clase siempre tienes alguna excusa para empezar a hablar de cualquier cosa, de música, películas, lo que sea, y así acabas haciendo amigos. – Expliqué, no quería que pensara que me lo estaba tomando a broma ni nada por el estilo. – Y aquí no hay excusa: simplemente es que me caes bien, que creo que hemos empezado con mal pie y que tengo curiosidad, pero no quiero que esto sea un interrogatorio ni parecer un psicópata. – Meneé la cabeza y sonreí levemente. – No sé si me he explicado bien. – Añadí, torciendo los morros ligeramente. En el fondo lo que no quería era pasarme de listo y hacer la pregunta incorrecta, no quería arriesgarme a que Anne me diera una patada en el culo - en sentido figurado, claro - y quedarme con las ganas de conocerla.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Jue Ene 26, 2012 11:48 am






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Anne escuchó todo lo que dije en silencio, sonriendo de forma socarrona, y no sabía si lo hacía porque pensaba que lo que decía eran gilipolleces o por el simple hecho de soltar aquello, de sincerarme con ella y quedar expuesto; de todas formas, no le di demasiada importancia porque no, porque no iba a preguntarle y no tenía forma de saberlo, así que lo mejor que podía hacer era esperar y ver cómo avanzaba la noche. Cuando acabé de hablar, ella soltó una risita y dijo: – Es que lo mío no es hacer amigos. – Ladeé un poco la cabeza y la miré en silencio, yo la primera vez que me crucé con ella pensé absolutamente todo lo contrario: que sería la típica tía con un millón de amigos y un historial de conquistas interminables, y esa fue una de las razones por las que me acerqué a ella e intenté ligármela, pensé que era una chica tonta y fácil; luego descubrí que me había equivocado en todo, pero seguía teniendo curiosidad y quería saber más de ella porque lo poco que me dejó ver me llamó la atención. – Si te digo que la última vez que salí a cenar con alguien de esta forma fue… hace… ah…tres años, ¿te lo creerías? – Anne esbozó una gran sonrisa, yo abrí los ojos como platos porque era bastante difícil de creer, pero si ella decía que así era me lo creía. – Digo… no me gusta la gente. Es como una claustrofobia… pero al aire libre y permanente. No quiero decir que todo el mundo tenga malas intenciones, solo que un noventa por ciento de la población ejerce presión social sobre el otro diez, haciendo así que retrocedamos en el tiempo… volviendo a la época en que… - Fruncí un poco el ceño, hasta lo de retroceder en el tiempo todo me había quedado muy claro, pero a partir de ahí estaba empezando a perderme. – En fin, ya sabes lo que quiero decir. Y a mí no me gusta que me digan lo que tengo que hacer ni que critiquen lo que hago porque no les parece bien. – Se puso muy seria cuando dijo aquello, aunque en seguida volvió a relajar la expresión.

Justo entonces apareció una de las camareras del restaurante para tomarnos nota, así que nuestra conversación iba a tener que esperar un momento. Ella pidió agua para beber y yo estuve a punto de pedirme una cerveza, pero entonces recordé que después iba a tener que conducir y no era plan, así que al final pedí agua también. – Syl, ¿has probado alguna vez el ramen? Prueba el de pollo, enserio… está buenísimo. Podemos pedir uno cada uno y algo de sushi para los dos, ¿te parece? Me muero de hambre. – Sonreí al escucharla decir que se moría de hambre, era la frase estrella de aquella noche, tanto la suya como la mía. No me pareció mala idea, la verdad, y así de paso probaba algo nuevo. – Hmmmm... No, no lo he probado nunca, pero me fío de ti. – Me encogí de hombros y me volví hacia la camarera para decirle lo que queríamos, o sea dos ramen de pollo, un surtido de makis, rolls, niguiris, sashimi y geishas (para tener de todo un poco) y para beber, agua; la verdad es que con la de veces que había comido en aquel sitio, nunca me había dado por probar el ramen porque siempre me iba a la barra por comodidad. Cuando se fue la camarera, volví a girarme hacia Anne y suspiré. – Volviendo al tema... Creo que deberías arriesgarte un poco más, con la gente y eso. – Apoyé los codos en la mesa y me acaricié con suavidad la barbilla, estaba buscando una forma simple de decir lo que quería decir. – A nadie le gusta que le digan qué hacer o que lo critiquen por hacer esto o lo otro, pero como no puedes evitar que la gente sea así, eres tú la que tienes que conseguir que no te importe en absoluto lo que puedan decir. – Me encogí de hombros y le dediqué una leve y fugaz sonrisa, quizás todo eso ya lo sabía, pero seguramente no le vendría mal recordarlo. – Además, puede que estés perdiendo la oportunidad de conocer a alguien que valga la pena. – La miré directamente a los ojos y alcé un poco las cejas, era el mejor consejo que podía darle.

Yo hacía eso, trataba de no cerrarle la puerta a nadie, arriesgarme, y a veces ganaba y otras perdía. Con Walcott gané, con Novalee también, ¿por qué no seguir apostando? Nadie podía asegurarme que la próxima persona a la que saludara iba a convertirse en mi mejor amigo o amiga en unos meses, pero nadie me decía lo contario ¿verdad? No es agradable que te decepcionen ni que te hagan daño ni mucho menos que te traicionen, pero encerrarse en una burbuja a prueba de relaciones personales y experiencias con otras personas tampoco es la solución: no te harán daño ahí dentro, claro que no, estás tu solo, pero ¿de que te sirve ser la persona más feliz del mundo si no puedes compartirlo con nadie?




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Ene 30, 2012 11:23 am






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12:05 PM sushi samba CENANDO

Mientras yo hablaba, una de las camareras se acercó a nuestra mesa y nos dejó un par de botellas de agua en la mesa; Anne, que parecía un poco alterada por el tema de conversación, se sirvió un poco en su poco en su copa.– Conocer a alguien que valga la pena, ¿eh? – Suspiró, alzando de nuevo la mirada y llevándose una mano a la nuca; yo la miré con curiosidad, ¿realmente creía que era imposible encontrar a alguien decente con el que compartir tu vida? Y ya no me refiero a tener pareja, sino a amigos, colegas, no sé. – Repito lo dicho: no estoy hecha para hacer amigos – Tomó aire y clavó sus bonitos ojos azules en los míos, entonces empezó a hablar de nuevo: – A los dieciséis tuve a mi primer novio. Ya sabes… yo nunca he sido la típica que con catorce ya se morreaba con los pasillos con el primero que pillaba. Así que, como te puedes imaginar, estaba muy emocionada. Ilusionada. Llevábamos mucho tiempo juntos y pensé… que por fin había conseguido encajar. Pero lo que él quería era otra cosa muy distinta… sé que no es nada comparado con lo que ha pasado mucha gente, pero para mí fue muy fuerte que al negarme a su petición de acostarme con él… – La escuché con atención, frunciendo un poco el ceño y esperando a escuchar el final de la historia, aunque podía imaginármelo: no era la primera vez que un tío hacía eso, que en cuanto la tía con la que estaba se negaba a follar con él la mandaba a paseo, y por desgracia no iba a ser la última; no sé, por mucho que a mí me gustara el sexo y los rollos de una noche creo que no sería capaz de mandar a tomar por culo una relación sólo porque ella no está preparada para eso. – …él se fuera con otra. Y bueno, ya me ves a mí chillando por el parque. Después me reí de mí misma durante meses – Soltó una carcajada que a mí me sonó un tanto amarga, aunque no era para menos... Menudo cabrón. – Solo tenía dieciséis años. Supongo que todas nos acabamos dando cuenta de que no existe el príncipe azul ni las mejores amigas. – La observé en silencio mientras bebía agua, aprovechando para servirme yo también un poco en mi copa; quizás pensaba que yo era un tío de esos y por eso siempre había sido tan borde conmigo... Y no la culpo, ¿eh? A veces podía dar esa imagen, pero yo no era así. – Pero en fin… da igual. Solo es una anécdota más que contar.

Chasqueé la lengua y bebí un poco de agua antes de empezar a hablar: – Anne, que ese tío fuera un gilipollas no significa que el resto también lo sean. – Expliqué, y yo me incluía en el resto: podían decir de mí mil cosas malas, porque tenía defectos y virtudes, como todo el mundo, pero en mi vida había dejado plantada a una chica sólo porque no quisiera acostarse conmigo. – Y, no te ofendas, pero no creo que sea sólo "una anécdota más que contar". – No la conocía demasiado, de hecho aquello era lo más parecido a una conversación normal que habíamos tenido desde que nos conocimos, pero no necesitaba más que lo que me acaba de contar para darme cuenta de que aquel tío era el culpable de que tuviera esa visión del mundo. – Cuando algo así te impide hacer una vida normal, y con normal no me refiero a tirarte a media universidad ni a ser la reina del baile sino más bien a tener amigos, a hacer amigos o simplemente a poder acercarte a un tío que te guste sin pensar que es un cabrón, eso ya no es una historieta más. – Me encogí de hombros, jugueteando con el borde del mantel sin apartar la mirada de ella. – Y sí, es cierto que levantas una piedra y hay veinte gilipollas debajo, pero si te fijas un poco más verás que hay otros tantos que no lo son y que podrían llegar a ser alguien importante en tu vida. – Esbocé una leve sonrisa y alcé un poco las cejas. – Es como no salir a la calle porque es posible que te atropelle un coche, o no beber agua por si te atragantas, yo qué sé... ¿No crees que vivir así es, no sé, como no vivir? – Pregunté con curiosidad, arrugando un poco la nariz, y no tenía que contestar si no quería pero de verdad quería saber por qué le costaba tanto asumir que de una forma u otra no podía evitar que alguien le hiciera daño.

La cuestión era que seguía sin entender aquella forma de pensar que tenía: a mí lo peor que me había hecho una tía era dejarme plantado para pirarse con un alemán, pero como había sido en el instituto y no era una cuestión de sexo, no podía compararlo con lo de Anne; de todas formas, si su idea de vivir era ésa, evitar el dolor y el riesgo a toda costa, no iba a llevar una vida normal nunca. Es que, joder, a nadie le gusta que le arranquen el corazón de cuajo y lo pisoteen delante de sus narices, pero es un hecho que existe gente que disfruta haciendo eso o que, sin ir más lejos, no son conscientes de que lo están haciendo. ¿Y qué vas a hacer al respecto?¿Encerrarte en casa y perder los mejores años de tu vida? Y una mierda, lo que tienes que hacer es recogerlo, ponerle un par de tiritas y demostrarte a ti mismo que no sólo puedes seguir adelante, sino que las cicatrices que te van a quedar no te impiden hacerlo. No sé, Anne era una buena chica, maja, simpática, divertida y con carácter, y la verdad es que era una pena que pensara de aquella manera; quería ayudarla, de verdad, por eso le estaba dando el coñazo con aquel tema, y esperaba que en algún momento lo que le estaba diciendo la hiciera reaccionar o al menos cuestionarse si realmente quería seguir viviendo así.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Mar Ene 31, 2012 11:36 am






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12:05 PM sushi samba CENANDO

Era perfectamente consciente de que conocía muy poco a Anne, y precisamente porque me apetecía saber más de ella sentía el impulso de ayudarla, de intentarlo, al menos. Al principio, ella me miraba y me escuchaba mientras yo hablaba; no parecía muy convencida y probablemente estaba deseando que cerrara la boca, pero en algún momento de mi discurso conseguí captar su atención porque se inclinó un poco sobre la mesa. No obstante, hasta que no hice aquella pregunta, hasta que no la invité a plantearse si realmente ésa era la actitud con la que tenía pensado vivir el resto de su vida, no reaccionó del todo: se quedó muy quieta, tanto que estuve a punto de darle un toquecito en el brazo sólo para ver si seguía viva, y después de unos segundos que parecieron eternos dijo: – Podría empezar una nueva vida, ¿no? Pero el caso es que mis padres creen que soy lesbiana, mis compañeros de clase dicen que soy una borde y los trabajadores del 25 degrees no se acercan a mí porque temen que les tire una hamburguesa a la cabeza. O peor, una mesa, ya de paso. – ¿Lesbiana? No tenía pinta de lesbiana, de hecho, cuando la vi por primera vez pensé que sería la típica tía facilona que se ha tirado a media universidad... Y resultó no ser así, desde luego la chica que tenía enfrente ni era fácil ni tonta. Y lo de borde, bueno, realmente no sabía cómo era con los demás, aunque conmigo había sido bastante borde, sí... Pero es que yo le daba motivos para eso y para más.

Y de todas formas, la gente tiene muchos prejuicios. Se piensan que porqué sea hija de una modelo de gran importancia yo tengo que ser igual que ella. Pero no lo soy. ¡Mírame! Odio llamar la atención. – No tenía ni idea de que su madre era modelo, pero mira, ya teníamos algo en común: mi padre era el dueño de una prestigiosa agencia de modelos. – Rubia, ojos azules, alta, con curvas. Los tíos solo se me acercan porque piensan que soy tonta… porque piensan que caeré en… sus manos o yo qué sé… Y las chicas me miran con envidia, como si me hubiera tirado con la mirada a su novio. Pero yo no busco eso, Syl. – La observé en silencio, tomando otro trago más de agua. – ¿Crees que no me gustaría tener amigos? ¿Qué no te tengo envidia? Tienes una vida perfecta, al menos aparentemente, pero, ¿y yo? ¿Qué tengo yo? Es egoísta quejarme, pero me da exactamente igual. Si el mundo te da la espalda, dale una patada en el culo. – Solté una carcajada, ¿por qué iba a tenerme envidia? Tenía amigos, por supuesto, pero no es que a mí me crecieran en macetas ni nada por el estilo: yo me arriesgaba y conocía a mucha gente, y había gente a la que desearía no haberme encontrado en mi puta vida, otra con la que simplemente me llevaba bien y un grupo muy reducido de personas a las que podía llamar amigos.

Espera – Dijo alzando una mano por si no me había quedado ya suficientemente claro; yo no dije nada, claro, y mucho menos después de haber visto como había acabado con aquel vaso de agua, que menos mal que no era whisky porque vamos... En fin, se llevó las manos a la cabeza, a las sienes. – Ayúdame a ser más… emmm… amigable con la gente. Ayúdame a que no le tenga miedo a tus comentarios inoportunos y entonces quizá me replantee eso de no vivir una vida encerrada en mi casa para que no me atropelle un coche. – Meneé la cabeza y esbocé una leve sonrisa, ya estaba tratando de ayudarla. – ¿Estudias algún idioma? Quizá pueda ayudarte con eso, para agradecerte que me subas la autoestima con tus sermones. – Dejó escapar una risilla y continuó: – No. Es broma, enserio. Que me digan eso ayuda. – Desvié la mirada hacia sus manos un momento y después volví a alzarla, ¿por dónde empezar? – Vamos por partes, ¿vale? – Me humedecí un poco los labios y me tomé un par de segundos para ordenar las ideas en mi cabeza. – Primero, mi vida no es perfecta, al menos no tan perfecta como creo que tú la ves: mi madre murió cuando yo tenía quince años y mi padre es el dueño de Elite Models, llevo sin verle casi ocho años y sé que se acuerda de mí porque me pasa dinero cada mes. – Expliqué con tranquilidad, la muerte de mi madre era algo con lo que ya había aprendido a vivir, aunque Anne era de las pocas personas a las que se lo había contado: no me importaba abrirme a los demás, pero nadie solía preguntarme por mi familia así que casi nunca hablaba de ellos.

Segundo, si tanto te jode que tus padres, tus compañeros de trabajo y la gente de rodea te vea como algo que no eres, ¿por qué no les demuestras lo contrario? – Alcé un poco las cejas y esbocé una amplia sonrisa. – No sé, conmigo te estás arriesgando... ¿Por qué no hacerlo con los demás?¿Por qué no hablar con tus compañeros de curro y enseñarles cómo eres de verdad?¿Por qué no entablar conversación con el tío que te gusta? Y si no te gusta nadie, ¿por qué no decirle a tu madre que no eres lesbiana, que simplemente no te da la gana de estar con nadie? Está claro que si quieres, puedes. – Me encogí de hombros, quizás era más sencillo decirlo que hacerlo, pero aun así... Anne lo tenía todo: era guapa, inteligente, simpática y divertida, sólo tenía que dejar de pensar en los demás y centrarse en ella, en lo que le apetecía, en lo que ella quería, y estar dispuesta a recibir unas cuantas hostias por el camino, claro. – Y tercero, puedes contar conmigo, y si quieres mi ayuda voy a dártela. Hablo en serio, aunque los comentarios "inoportunos" vienen en el pack. – Bromeé, en realidad era cierto que venían conmigo, claro, pero creo que a aquellas alturas de la conversación ella ya se había dado cuenta de que yo sabía cuándo podía y cuándo no podía hacer comentarios de ese tipo. – En realidad no deberías tomártelos tan a pecho, no van completamente en serio. Bueno, a ver... Te mentiría si dijera que no me atraes y que no me he fijado en ti, pero si lo único que me interesara fuera meterte mano no estaría aquí intentando ayudarte. – Clavé mis ojos en los suyos, no mentía y no tenía ningún problema en decirle la verdad, pero vamos, de lo que acababa de decirle podía estar segura no, segurísima: yo no obligaba a nadie a meterse en mi cama, y no iba a hacerlo con ella tampoco. No obstante, yo estaba convencido de que a Anne yo no le parecía tan horrible como ella quería que pensara, de hecho creía que algo - al menos un poco - le gustaba, pero en fin... Por el momento me conformaba con poder resolver nuestras diferencias y ayudarla.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Jue Feb 02, 2012 7:46 am






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Anne no era la primera persona que conocía que tenía problemas para hacer amigos y todo ese rollo, pero es que ella no parecía la típica chica con problemas de autoestima y falta de seguridad en sí misma... No sé, realmente no le veía ninguna pega a tener una cara y un cuerpo bonitos: lo de la cara viene de fábrica, así que si eres guapo o feo tampoco puedes hacer mucho al respecto sin pasar por un quirófano; en cuanto a lo del cuerpo, todo el mundo se empeña en decir que la belleza está en el interior, que la personalidad es lo que cuenta y todo eso, pero la verdad es que aún no he visto a ninguna tía acercarse al más feo de la discoteca - ni a ningún tío, claro -, así que aunque no es lo más importante sí que es cierto que es una buena carta de presentación. Además, es que es normal, cuando estás por ahí de fiesta y te acercas a una tía lo que uno que te puede llamar la atención es su físico, y si sólo te la quieres tirar pues da bastante igual si es medio gilipollas o no... Hombre, si te presentan a alguien - o se te acerca - y empiezas a hablar con esa persona y es maja y eso, entonces sí que es verdad que lo del aspecto físico pasa a un segundo plano. Pero joder, aun así, a mí si los tíos me miran con envidia o con mala cara porque a sus chicas se les cae la baba conmigo ni me va ni me viene, no voy a sentirme culpable por cuidarme y mucho menos por existir, vamos...

En fin, Anne seguía mirándome con aquella cara de "Sylvan, eres un coñazo" mientras yo aclaraba algunos puntos de nuestra conversación. Normal, es que le estaba soltando un discurso de la hostia... Y por eso mismo esperaba que me hiciera algo de caso, aunque sólo fuera por evitar tener que escuchar otro como aquél. Cuando acabe, ella soltó un suspiro, de alivio quizás, y se inclinó sobre la mesa. – Soy virgen. – Lo dijo como si aquello fuera la cosa más terrible del mundo y se quedó mirándome; yo miré a un lado y a otr y después volví a mirarla a ella, ¿dónde estaba la cámara oculta? Fruncí el ceño y ella se echó a reír a carcajadas, así que yo también me eché a reír porque pensaba que era una broma. Justo en ese momento apareció la camarera con el ramen y el surtido de sushi, todo tenía una pinta increíble, pero ¿cómo no? Si es que había estado ahí hablando como una cotorra y se me había olvidado que estaba muerto de hambre, pero al ver la comida...

Anne cogió los palillos en cero coma y yo hice lo mismo, ¿era posible que estuviera ahí sonriéndome sin más? – Sé que no solo te importa meterme mano. De hecho, lo sé desde hace mucho… pero me alegra que me lo digas tú mismo. Ah… y lo de antes era solo una aclaración… ya sabes. Ahora tienes menos posibilidades conmigo. – Una aclaración... O sea, que era virgen de verdad. Me guiñó un ojo y se llevó un poco más de comida a la boca. – Y creo que voy a aceptar tu ayuda, pero tendrás que tener paciencia conmigo… y supongo que me acostumbraré a tus comentarios graciosillos. – Esbocé una sonrisa al escuchar aquello, aunque seguía dándole vueltas a lo de que era virgen. Bueno, y eso de que ahora tenía menos posibilidades estaba por ver, yo seguía pensando que a Anne le gustaba, aunque fuera sólo un poco. – Espera, ¿se supone que después de que tú me hagas un halago yo tengo que hacerte otro? Mmmm… déjame pensar… a ver… – Me dio un repaso de arriba a abajo, aunque en realidad me tenía más que visto... Y después del viaje en moto, sobado. – Me gusta tu nariz. Lo he hecho fatal, ¿no? – Tuve que hacer un esfuerzo por no echarme a reír porque tenía la boca llena, así que tragué y la miré con una sonrisa divertida en la cara.

Meh, no está mal. – Dije encogiéndome de hombros, aún con la sonrisa en la cara. – Pero no te culpo, es difícil elegir sólo una cosa cuando todas son buenas. – Bromeé, alzando las cejas y esbozando la sonrisa más encantadora que tenía. En realidad no era una broma, yo no tengo problemas de autoestima ni nada de eso y soy perfectamente consciente de que soy un tío guapo y atractivo, ¿para qué actuar como si no fuera así? – Joder, esto está muy bueno... Gracias por la recomendación. – Dije refiriéndome al ramen de pollo, que en aquel momento y después de horas y horas sin comer me estaba sabiendo a gloria. – Por cierto, no estabas de coña ¿verdad? – Pregunté, porque sí, seguía con aquello en la cabeza, pero es que debía ser ilegal o algo que una tía que estaba tan buena fuera virgen. – Perdona que sea curioso, pero ¿es una cuestión religiosa, estás esperando al tío correcto o simplemente no ha surgido? – Es que tenía que preguntárselo, la curiosidad me estaba matando... Además, era un tema de conversación más interesante que el tiempo, la política o los deportes. – Porque yo me ofrezco voluntario, lo de haz el amor y no la guerra puede aplicarse a esta relación ¿no? – Bromeé, y esto sí que era una broma ¿eh? Aunque claro, ¿quién no querría ver qué esconde Anne bajo la ropa? Pero vamos, que la intención no era ésa.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Vie Feb 03, 2012 6:39 am






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Annelysse K. Monroe



12:05 PM sushi samba CENANDO

Aquella noche estaba superando todas mis expectativas: en primer lugar, porque cuando le propuse a Anne que cenáramos juntos no me esperaba que dijera que sí, pero incluso entonces pensé que era más probable que ella se enfadara por cualquier cosa y tuviera que llevarla a su casa antes siquiera de que empezáramos a cenar que no que tuviéramos una cena normal y sin incidentes; pero no, me equivoqué en eso también, y también me equivocaba al pensar que íbamos a tener una de esas charlas que se tienen por compromiso y que realmente sólo sirven para no estar en silencio, que es aún más incómodo que charlar sobre el tiempo en ciertas situaciones, porque la verdad es que estaba disfrutando mucho de la compañía de Annelysse; además, ambos estábamos contándonos cosas más bien personales, de ésas que sólo sabes tú y unos cuantos más, y eso era genial porque significaba que yo podía confiar en ella y que ella podía confiar en mí. No sé, para mí no era ningún esfuerzo sobrehumano confiar en otra persona, ni siquiera darle una oportunidad para ver si merecía o no la pena, pero - por lo que Anne me había contado - seguramente sí que suponía un esfuerzo bastante grande para ella... Y aunque aún no se lo había dicho, se lo agradecía, de verdad. De hecho, esto no era más que una prueba de que si se lo proponía, podía encajar y hacer amigos y todo lo que a ella le parecía imposible hasta aquel momento.

Cuando le pregunté si estaba de coña, si no mentía respecto a su virginidad, negó con la cabeza. ¿Por qué iba a hacerlo, de todas formas? En fin, me alegré de que en lugar de tirarme el ramen por la cabeza o tratar de meterme un palillo en el ojo se tomará bien mi broma, o sea, que se la tomara como lo que era y que eso la hiciera sonreír en lugar de querer torturarme o matarme o incluso ambas cosas. – Bueno, ¿quién sabe? Yo no pienso decirte si nuestra relación va más hacia el amor o hacia la guerra… porque no es corriente. – Susurró ella, y tenía toda la razón del mundo en cuanto a lo de que nuestra relación no era corriente, o al menos no había empezado de una forma corriente. – Es simplemente que no ha surgido. Con dieciséis aún no me veía preparada, pero han pasado tantos años sin tener a un tío cerca que… creo que la situación no ha podido darse. – Se encogió de hombros y se llevó un poco más de comida a la boca, yo me limité a mirarla con curiosidad. – De todas formas, como no lo he probado, no es una necesidad. Y como no es una necesidad, puedo prescindir de ello… al menos de momento. – La miré, entrecerrando un poco los ojos, aunque no dudaba de que lo que decía era verdad... No sé, ¿ningún tío se había acercado nunca a ella? Eso, o ninguno de los que lo habían hecho era su tipo. Y aun así, no sé, no es que haya que obedecer siempre a tus instintos porque es la diferencia entre los humanos y los bonobos, pero es que es imposible que en su vida haya pensado "A ése me lo tiraba aquí y ahora". Yo lo pienso. Varias veces al día. – Hey, pero no te preocupes, si un día me da la motivación, serás el primero al que llame. No miento. Supongo que estás, como dicen mis compañeras de facultad, bueno. Apetecible. Comestible. Bueno, ya sabes lo que dicen ellas. – Esbocé una sonrisa y alcé las cejas, eso era una broma ¿no?

No sé, de Annelysse me hubiera esperado cualquier cosa menos que dijera que estaba bueno, o que suponía que lo estaba... Que sí, vamos, que lo pensaba. Lo de añadir "supongo que..." es una forma bastante buena para decir lo que piensas sin que parezca que realmente lo quieres decir; eso, o realmente era incapaz de decidir si lo estaba o no, y en ese caso ya no es que fuera virgen, es que directamente era asexual porque es imposible no saber si alguien te gusta físicamente o no, es algo automático. – Comestible... – Repetí, pensativo, y un segundo después negué con la cabeza con una sonrisilla torcida en los labios. – Te tomo la palabra, para estas cosas tengo mejor memoria que para las demás. – Bromeé, señalándola con un dedo mientras hablaba. – Y hablando de cosas comestibles y apetecibles, no sé si probar el sushi o darme directamente un mordisco. – Bromeé, esbozando una sonrisa socarrona, y me serví un poco de cada especialidad que había pedido. – ¿Sabes? En realidad no es tan... – Arrugué la nariz y me llevé un maki de salmón a la boca mientras buscaba una palabra que encajara bien con lo que quería decir. Esta de puta madre no, lo siguiente, pero empezaba a sentirme un poco lleno. – No sé, ¿importante, serio quizás? Lo de perder la virginidad y todo eso, digo. – Bebí un poco de agua para humedecerme los labios y continué: – Por una parte creo que haces bien en esperar, simplemente porque la primera vez es inevitable sentirse torpe y está bien que la otra persona sea alguien que además de gustarte sepas que no te va a presionar, que va a intentar que te sientas cómoda y lo disfrutes. – No era el mejor tema de conversación mientras comíamos, pero ya que habíamos entrado en materia, ¿por qué no? Además, teniendo en cuenta que probablemente era parte de esa minoría que sabía su secretillo, quizás le venía bien un poco de ayuda/apoyo/como quisiera llamarlo. – Por otra parte, no voy a mentirte: te estás perdiendo una de las mejores sensaciones de este mundo, así de claro. – Y si hubiera podido, le hubiera explicado por qué era tan genial el sexo cuando se hacía bien, pero es que era algo que no se podía contar, había que hacerlo... Es que no era sólo una cuestión de sentir placer, era todo: los preliminares, sentir como empiezas a perder un poco el control de ti mismo y te dejas llevas, el calor, la respiración entrecortada, saber que la otra persona está disfrutando tanto como tú, todas esas pequeñas cosas juntas eran las que lo hacían algo tan mágico, por decirlo de una forma cursi.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Vie Feb 03, 2012 1:50 pm






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12:05 PM sushi samba CENANDO

No hacía falta ser muy observador para darse cuenta de que a Anne no le gustaba demasiado hablar de sexo ni conmigo ni probablemente con nadie, pero supongo que era lo más normal cuando no lo había practicado en su vida; de todas formas, me parecía que hablar de ello abiertamente le hacía más bien que mal porque era una buena forma de hacer que se abriera un poco más, que expusiera su punto de vista, y es que al fin y al cabo en eso consistía hacer amigos, ¿no? En mostrarte a los demás con tus defectos y tus virtudes, en compartir tus experiencias e intentar quedarte con lo mejor que hay en las de los demás. Bueno, yo lo veía así, aquella charla era una forma de hacerle ver a Anne que no todo el mundo iba a traicionarla ni a decepcionarla, que quizás valía la pena hacer un pequeño esfuerzo por desnudarse - en sentido figurado - ante los demás. Además, creo que habíamos llegado a un punto en que, si realmente ella se sentía muy incómoda con aquel tema, podía decírmelo sin más: yo no iba a obligarla a hablar de ello, por eso simplemente me dedicaba a sacarlo de forma más o menos casual y a ver cómo reaccionaba.

Cuando acabé de hablar, cogí otra pieza de sushi que no tenía ni idea de qué llevaba pero que estaba de muerte y la observé sin más: apartó la mirada unos segundos para barrer con ella todo el restaurante, o mejor dicho la sala en la que estábamos, y después volvió a mirarme a mí. – Sé que no es lo más importante. Es decir… supongo que lo importante es después encontrar a una persona que te haga sentir bien. Y es que tienes razón… tengo casi veintiún años ya y aún no me he mostrado tal y como soy delante de nadie. – Dijo en un susurro, yo la miré con cierta ternura: era una chica encantadora, con problemas, pero encantadora. – Pero es eso lo que temo. Que mi mundo no guste. No estoy acostumbrada a sentir cariño ni amparo de ningún tipo, quizá es por eso que no sé llevar bien las amistades o… no lo sé. Es por eso que, si no sé tener amigos, no sé si sabré tener una relación seria… – Arrugué un poco la nariz al escucharla decir aquello, yo tenía veinticinco años y nunca había tenido una relación seria. – ¡Ah! Y no me gusta nadie. Si te soy sincera, todos los chicos que se me acercan o me parecen muy tontos o demasiado inteligentes. – Dejé escapar una sonrisa y meneé la cabeza, aunque en realidad me preguntaba si yo entraba en el grupo de los tontos o de los inteligentes. Pero, en serio, es que simplemente no era posible que pensara así: una cosa es ser virgen y otra no tener apetito sexual; no sé, todos hemos dormido con el Playboy debajo de la cama antes de pasar la noche en vela con una tía de verdad encima... Y supongo que las chicas también harán sus cosas, ¿no? Sería lo más normal, vamos.

No dije nada porque no me dio tiempo, pero definitivamente iba a preguntarle sobre eso, sobre cómo era posible que no se deseara a nadie, aunque fuera al cantante de una banda de rock o a un actor famoso o yo qué sé, a algún tío. Apoyó los codos sobre la mesa, dejando reposar la barbilla sobre sus puños, y dijo: – Cuéntame, Sylvan, ¿cómo es tu chica perfecta? Tanto físicamente como psicológicamente. – Entrecerré los ojos un poco, extrañado por aquella pregunta, y miré de reojo a ambos lados antes de volver a desviar la mirada hacia ella. – ¿Te gusta alguien a ti? – ¿Eso era una forma de preguntar si estaba disponible o...? No, es broma. Me quedé pensativo un momento, no sabía muy bien que entendía ella por gustar, así que me iba a tocar dar explicaciones. – En realidad no tengo un prototipo de chica perfecta: altas, bajitas, rubias, morenas, pelirrojas, me da bastante igual. – Expliqué, recordando a todas las chicas con las que había estado alguna vez. – A ver, tengo mis preferencias... No me atraen las chicas que parecen palos ni las que parecen luchadores de sumo, a mí me gustan las mujeres con curvas, que tengan algo que agarrar, vamos... Digamos que el rango va desde Alexa Chung hasta Marilyn Monroe cuando tenía unos kilos de más. – Me encogí de hombros, es que no había otra forma de explicarlo. – Y psicológicamente pues no lo sé, la verdad... – Fruncí un poco el ceño y me comí otra pieza de sushi. – Nunca he pensado en ello porque creo que no vale la pena, es que simplemente no puedes saber cuándo vas a conocer a alguien con quien te apetezca ser algo más que amigos... Es algo que no prevés, ocurre y punto. – Esbocé una leve sonrisa y me entretuve toqueteando los huesos de mi clavícula con los dedos.

Y en cuanto a lo de si me gusta alguien... – Me mordí el labio inferior, pensativo, y chasqueé la lengua. – Depende de lo que entiendas por gustar, supongo. – Dije encogiéndome de hombros. – Si me preguntas si estoy enamorado o tengo intención de empezar a salir con alguna chica en concreto, la respuesta es no que yo sepa. – Esbocé una sonrisa torcida, tomé un poco de agua y continué: – Si te refieres a algo más informal, en plan... No sé, si hay alguien que llame mi atención o algo por el estilo, pues sí. – Me incliné un poco sobre la mesa, sin apartarlar la vista de ella, y me puse un poco más serio de lo normal. – Rubia, ojos azules, con bastante carácter, ¿te suena? – Esbocé una sonrisa encantadora, le guiñé un ojo y volví a mi sitio, no tenía por qué mentir ¿no? O sea, no le acababa de decir que quería casarme con ella y tener cinco hijos, sólo que me gustaba, y tampoco había que fijarse mucho para darse cuenta de eso sin que yo tuviera que decirlo en voz alta. – ¿Y tú? Vamos, no me creo que no te guste nadie. Es imposible que no haya ni un tío en este planeta al que te gustaría besar o tocar o ya sabes, eso... Aunque sea un actor o un músico famoso, yo qué sé. – La miré expectante, tenía curiosidad y de verdad que no creía que nunca se hubiera sentido atraída por nadie.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Sáb Feb 04, 2012 3:57 am






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Annelysse K. Monroe



12:05 PM sushi samba CENANDO

Mientras le explicaba a Anne que realmente no tenía un prototipo de chica ideal ni nada por el estilo, ella me escuchaba con atención y parecía darle vueltas a mis palabras, frunciendo el ceño de vez en cuando. No sé, quizás no me había explicado demasiado bien, pero es que era difícil hablar de eso: a veces, cuando salía con mis amigos, alguno de ellos veía a una tía que se suponía que estaba tremenda y a mí, aunque no me desagradaba, simplemente no me llamaba demasiado la atención; en cambio, igual miraba a otra que no tenía unos pechos tan generosos ni un cuerpo tan espectacular, pero que tenía algo en la forma de moverse, de actuar o de mirar que la hacía mil veces más atractiva que la otra chica. Es algo raro, la única forma de entender completamente por qué a una persona le gusta ésta chica y la otra no es siendo esa persona, sintiendo, viendo y pensando como ella. Y eso, al menos que yo sepa, es imposible.

A mi amiga no le había gustado demasiado mi última pregunta: se puso roja con un tomate, trató de taparse un poco la cara con el pelo sin éxito alguno y carraspeó antes de empezar a hablar: – En primer lugar: me han entrado ganas de pegarte otra hostia. – Dijo en un susurro, y yo la miré confuso y divertido a la vez: confuso porque no sabía qué había hecho para ganarme otra bofetada, divertido porque sí, porque me hacía mucha gracia cuando Anne se enfadaba y sacaba su carácter. De todas formas, no me miraba con cara de asesina en serie, parecía bastante tranquila e incluso me sonreía. – Bastante carácter, ¿eh? – Me encogí de hombros y le dediqué una sonrisa, creo que lo que me acababa de decir un segundo antes era una prueba bastante sólida ¿no? – Y segundo: gustarme no me gusta nadie. Realmente no hay nadie en quien piense de esa forma… cantantes sí, muchos. Aunque soy algo clasicona… Elvis Presley… Mmm… O Josh Hutcherson. Tiene cara de niño pequeño, pero me encanta. – A Elvis le conocía, me sabía sus canciones de memoria, pero el otro no tenía ni puta idea de quién era ni tenía intención de preguntarle. ¿Para qué estaba Google sino? Pues eso. – Ah… y otro también… pero tienes que guardar el secreto. Ven, ven... – Me hizo un gesto, indicándome que me inclinara un poco sobre la mesa, aunque ya podía imaginarme lo que iba a decir. – Es un chico así, moreno, alto, que va de machote o algo. Muy chulo él. Ya se ha llevado una hostia por mi parte, pero creo que es masoquista. Aunque la idea de tener a alguien a quien maltratar me pone mucho... Pero tiene unos ojos muy bonitos. Y una nariz muy mona. – Tocó la punta de mi nariz con uno de sus dedos y me devolvió a mi sitio, yo esbocé una sonrisa socarrona y chasqueé la lengua. Lo de la nariz ya me lo había dicho antes, pero lo de los ojos era un piropo nuevo.– Me perviertes. No es justo. La única parte buena es que cuando se lo cuente a mi madre ya no pensará que soy lesbiana. – De nuevo, se encogió de hombros y se llevó un poco más de ramen a la boca.

No, no, no... – Protesté en un tono divertido, aquí había un par de cosas que aclarar. – Para empezar, yo no te estoy pervirtiendo, sólo he dicho que no me creía que a ti no te gustara nadie, y resulta que había hecho bien en no hacerlo. – Me encogí de hombros y me serví un par de piezas más de sushi, aún podía comer un poco más. Pervertirla, ¿yo? Si realmente hubiera querido hacer eso, había formas mucho más efectivas de conseguirlo: podría haber profundizado un poco más en el tema del sexo, incluso colar en la conversación alguna experiencia personal con demasiados detalles, pero yo me había limitado a darle un par de consejos. – Luego, ¿crees que estaba de coña cuando he dicho que me gustas? – Pregunté, aunque en realidad no esperaba una respuesta, si no se lo había creído antes lo iba a hacer ahora. – Porque iba en serio, tan en serio como que me llamo Sylvan Aloysius Tarski. – La miré fijamente y alcé un poco las cejas. – Pero vamos, que no es ninguna novedad. – Me volví a encoger de hombros y vacié en el vaso el resto del agua que me quedaba en la botella. – Ah, y otra cosa más... Bueno, en realidad, dos y me callo: ¿por qué querías pegarme esta vez? – Inquirí con curiosidad, es que de verdad no tenía ni puta idea de qué había hecho aquella vez para ganarme una hostia. – Si me convencen tus razones te dejo que me la des cuando salgamos. – Le guiñé un ojo y bebí un poco más de agua, hablaba en serio. – Y la segunda... – Me quedé pensativo un momento, igual era una pregunta estúpida y simplemente es que era incapaz de discernir entre una broma y algo que no lo era, pero no iba a quedarme con la duda. – Cuando has dicho que te gustaba, ¿era sólo una broma? – Hice hincapié en el "sólo" y la miré fijamente, sonriendo levemente y con un punto de desafío en las comisuras de mis labios: si decía que sí, bueno, no me lo creía, y si decía que no... Bueno, ya se vería, ¿no?.





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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Dom Feb 05, 2012 5:17 am






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Annelysse K. Monroe



12:05 PM sushi samba CENANDO

Me daba la impresión de que quizás estaba siendo demasiado transparente con Anne, pero es que yo siempre he sido así: no me gusta mentir y nunca me ha gustado simplemente porque una mentira te lleva a otra más gorda y bueno, al final la única forma de solucionarlo es decir la verdad, así que prefiero ser sincero desde el principio. Pero, joder, ¿qué iba a hacer sino?¿Guardármelo para mí?¿De qué me serviría eso? Pues de nada, porque yo lo que quería es llevarme bien con ella, conocerla y que me conociera, ganarme su confianza y mostrarle cómo era realmente, y ahí no tenían cabida las mentiras. La sonrisa se fue borrando paulatinamente de la cara de mi amiga cuando le aclaré que no bromeaba al decir que ella me gustaba, de hecho me miraba fijamente y un poco descolocada, como si lo que acababa de soltarle era algo que no se hubiera esperado en la vida pero que ahí estaba; mi segunda pregunta creo que tampoco fue fácil de digerir, se notaba que estaba un poco alterada y estuve a punto de decirle que si seguía mordiéndose con tanta fuerza el labio inferior iba a acabar por arrancárselo o algo. Me callé, claro, podía tomarse todo el tiempo que quisiera para responder.

A ver… demasiadas cosas creo yo. – Apoyé uno de mis codos en la mesa y dejé descansar mi cabeza sobre la palma de mi mano, así estaba un poco más cerca y podía escucharla mejor. – Cuando has dicho que yo te gustaba, pensé que te referias solo a físicamente. Entonces no sería nada nuevo, pero… ¿te gusto… toda? Es decir, ¿también psicológicamente? ¿No te parezco extraña? ¿Rara? ¿No crees que sería mejor olvidarte de mí y dejarme? – Fruncí un poco el ceño y sonreí divertido: me hacía bastante gracia que Anne pensara de aquella forma, la verdad; de todas formas, yo iba a seguir en mi línea de dejarla hablar hasta el final. – Y… respecto a tu pregunta… No era sólo una broma. Es decir… lo cierto es que es imposible pensar que eres feo. Pero si me preguntaran que es lo que más me gusta de ti, diría que tus ojos. No me hagas decir porqué, simplemente porque no te lo diré. – Alcé un pocos las cejas, todavía con la sonrisa en los labios, y quité el codo de la mesa. – Y también es cierto que estás bien… Me gustas, porque no estás cachas cachas, pero sin embargo seguro que tienes tableta. De chocolate. – "Tableta de chocolate..." pensé, e instintivamente apoyé la espalda en el respaldo de la silla, me tiré un poco del cuello de la camiseta y me eché un vistazo rápido. Me estaban entrando ganas de reírme, pero de reírme a carcajadas. – Y ahora que te conozco mejor, puedo decir que me caes bien. Muy bien. Pero nada más. Supongo. – Se encogió de hombros y se atragantó con el agua, pero ¿cómo no se iba a atragantar si había soltado todo aquello sin apenas respirar?

A ver, las respuestas creo que son sí, sí, sí, sí y no. – Dije tratando de recordar lo que había dicho al principio. – Me gustas tanto física como psicológicamente, y el hecho de que no seas como el resto te hace más interesante y es una de las razones por las que me gustas. – Me encogí de hombros y esbocé una sonrisilla torcida, si es que no había mucho más que decir, ¿no? Bueno, sí, podía hacer una lista con todas las razones, pero es que realmente no era necesario. – Y ¿qué más? – Me quedé pensativo un momento, Anne había dicho muchas cosas en muy poco tiempo... Pero vamos, que básicamente había dicho que estaba bueno y le caía muy bien, o sea, que le gustaba. – Ah, sí... Te gusto. – Dije con una sonrisa triunfante en la cara, en voz alta sonaba mucho mejor que en mi mente, pero vamos, como un millón de veces mejor. – Eso me pone a la altura de Elvis Presley, ¿no? – Bromeé, visto así era una de los mejores piropos que me habían soltado en mi vida: ese tío cada vez que salía al escenario conseguía que a nueve de cada diez tías se le cayeran las bragas al suelo, y cuando abría la boca se le caían a la que faltaba. Bajé la mirada y me mordí el pulgar suavemente, en realidad tenía muchas cosas en mi cabeza que querían salir por mi boca, pero creo que la mitad de ellas iban a costarme o una hostia o ponerle punto y final a aquella cena. – Bueno, ¿quieres algo de postre? – Alcé la vista y la miré, menos mal que no podía leerme la mente. – Yo no, estoy lleno, pero si a ti te apetece... No sé, algo de chocolate ¿quizás? – Remarqué lo de "de chocolate" por razones obvias y esbocé una sonrisa socarrona, si yo ya lo había dicho antes: le gustaba, lo sabía desde un principio, y quedó confirmado en cuanto ella lo dijo en voz alta.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Dom Feb 05, 2012 10:26 am






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Annelysse K. Monroe



12:05 PM sushi samba CENANDO

¿Cómo podía tener tan poco sentido del humor? Si es que era imposible, había que andar con pies de plomo para no cagarla con Anne porque a la mínima saltaba, pasaba de ser una chica simpática y dulce a una especie de Terminator con sed de sangre y mala hostia con una sola frase. – Pago yo. Dejemos esa gilipollez de que los tíos pagan, ¿vale? Además, así te recompenso por lo que hiciste antes por mí.. – Suspiró, se puso en pie y antes de que pudiera siquiera parpadear ya tenía el abrigo puesto, desde luego en caso de emergencia - algo en plan incendio o terremoto - iba a salvarse seguro, qué rapidez... – Pero... – Pero nada porque se estaba largando, y de hecho hasta que no tuve su boca a escasos centímetros de mi oído no supe que aún seguía ahí. – Elvis Presley no hay más que uno, guapísimo. Ah, y tienes que llevarme a casa. Quizá tenga chocolate caliente allí. – Soltó una risilla y desapareció, ¿y qué quería decir eso, eh? Porque realmente no sabía si estaba molesta o simplemente era su forma de decir "No, Sylvan, no quiero postre", y le hubiera pedido que se explicara si no hubiera salido de allí como alma que lleva el diablo. Total, que no tuve más remedio que levantarme yo también, sólo que me tomé mi tiempo para ponerme el abrigo, coger el casco y todo eso.

Pasé por delante de la barra para ver si podía alcanzarla ahí, pero ya no estaba. – ¿Dónde coño está? – Murmuré, aunque sólo había dos posibilidades: fuera o en el baño. Si estaba en el baño, tarde o temprano iba a tener que salir, así que de una forma u otra la mejor opción era salir fuera; me dirigí hacia la salida del local con tranquilidad, suponía que no iba a largarse por su cuenta porque me acababa de decir que la tenía que llevar a casa. Empujé la puerta y sí, ahí estaba. Me acerqué a ella y le di un toquecito suave en el hombro. – Eh, ¿estás enfadada o es tu forma habitual de dar por terminada una cena? – Inquirí, alzando un poco las cejas y torciendo ligeramente la boca. No sabía cuál de las dos respuestas era peor: si estaba enfadada, no veía el porqué y, de hecho, después de la conversación que habíamos tenido creo que era obvio que mi intención era llevarme bien con ella, pero en fin... Y si solía hacer eso, huir en cuanto acababa de cenar, era una de sus rarezas que no comprendía. – Vas a volverme loco... – Dije, apretándome el puente de la nariz con los dedos, y añadí: – Nunca sé cómo vas a reaccionar, y en lugar de decirme lo que hago mal sales corriendo o me das una hostia. – Sonreí, no porque me hiciera gracia, sino por lo absurdo de la situación, y me mordí el labio inferior. – No sé, aquí me tienes que ayudar tú a mí. – Me encogí de hombros, y por primera vez desde que había salido del local aparté la mirada de ella, aunque fueron sólo un par de segundos para asegurarme de que llevaba todo encima.

Anne me caía bien, me gustaba y de verdad quería que aquello funcionara, que pudiéramos ser amigos y todo eso, pero ella tenía que poner un poco de su parte ¿no? O sea, sí, podía tirar yo solo del carro y todo eso, pero es que no quería que fuera de aquella manera; además, si hacía eso conmigo, con alguien que supuestamente le caía muy bien y le gustaba, ¿cómo iba a comportarse con un desconocido? En cuanto el susodicho - o susodicha - dijera algo que a ella no le hiciera gracia, iba a salir corriendo sin dejar siquiera que se explicara. En fin, supongo que era otra de sus rarezas, el problema es que ésta era una de las pocas que tenía que cambiar.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Dom Feb 05, 2012 11:56 am






suck it and see, you never know
Annelysse K. Monroe



12:05 PM sushi samba CENANDO

Yo pensaba que me iba a caer otra bofetada, pero por la forma en que Anne me miraba mientras yo le hablaba... No sé, creo que no sabía de qué iba la cosa. – Piensa en el lado positivo… – Se encogió de hombros y me dedicó una sonrisa a la que era difícil no resistirse, lo que me llevó a pensar que quizás yo la había malinterpretado y no estaba enfadada. – Eso me hace especial, ¿no crees? Podrías pensar que soy rara, extraña. Diferente. ¡Sí, esa es la palabra! ¡Diferente! ¿Qué me dices? Yo estoy dispuesta a aceptar que no eres alguien más, a cambio de que tú estés dispuesto a aceptar que yo soy… especial. – Alcé un poco las cejas y sonreí divertido, que era diferente y especial era algo que ya tenía completamente asumido; de todas formas, no entendía eso de que yo no era "alguien más"... – Es decir… ¿Amigos? ¿Oficialmente? – Estiró uno de sus brazos hacia mí, con la palma completamente abierta, y yo la miré con una mezcla de diversión y confusión en la cara. – Pero date prisa en contestar, que a este paso podrás empezar una colección de figuritas de hielo. Yo seré la primera entrega. – Solté una risilla y le estreché la mano, la verdad es que hacía un frío de cojones... Y bueno, iba a hacer mucho más cuando nos pusiéramos en marcha, era una de las pegas que tenía ir en moto.

Amigos, oficialmente. – Dije antes de soltarle la mano, que en comparación con la mía estaba congelada no, lo siguiente. – Toma, póntelo. – Alargué el brazo y le ofrecí el casco, que además con el frío que hacía venía de puta madre porque al menos iba a poder protegerse la cara del viento congelado. Me encaminé hacia la moto y le di un repaso rápido con la mirada antes de subirme, porque aunque estábamos en una zona bastante buena de la ciudad, gilipollas había en todas partes y no era la primera vez que algún imbécil la rayaba. – ¿Dónde vives? – Pregunté mientras rebuscaba en los bolsillos de mi pantalón, siempre me pasaba lo mismo: me guardaba las llaves, me repetía mil veces que estaban en tal sitio y cuando realmente las necesitaba tardaba una hora y media en dar con ellas. – Vas a tener que indicarme. – Dije, por fin con las llaves en la mano; las metí en el contacto y las giré, si aquel motor no sonaba a gloria, vamos, apaga y vámonos. – Por cierto, ¿vas a invitarme a un chocolate, no? – Esbocé una sonrisa encantadora y ladeé un poco la cabeza, me temía que la respuesta iba a ser que no, pero la idea de tomar una taza de chocolate caliente en aquel momento era mucho más seductora que cualquier otra, incluyendo jacuzzis llenos de modelos, y eso ya era mucho ¿eh? Pero es que hacía frío, y a 70 u 80 km/h la cosa no iba a mejorar. Me froté las manos y me las acerqué a la boca para calentarlas un poco, que aunque no servía de mucho, bueno, era mejor que nada.

De todas formas, no esperaba que Anne cediera tanto aquella noche: una cosa era cenar juntos y arreglar las cosas, quedar como amigos, pero no iba a invitarme a tomar nada ni de coña... No sé, igual pensaba que iba con segundas y que lo que quería era meterle mano o vete a saber, y en otra ocasión probablemente le hubiera dado la razón, pero aquella noche precisamente no, el chocolate caliente era un reclamo bastante más fuerte que cualquier mujer que se me pusiera delante. En fin, supongo que era lo normal.




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Re: suck it and see, you never know {annelysse}

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Dom Feb 05, 2012 12:31 pm

Off: Abrí directamente en San Fernando Valley, así continuamos el post allí, y como me tocaba abrir a mí... :3
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