¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Directorio Looking For You
Sáb Feb 08, 2014 11:32 am por Invitado

» Summer Games - Foro Recién Inaugurado / A.Normal
Sáb Sep 29, 2012 1:46 pm por Invitado

» Carpe Retractum // Foro de Hp - tercera generación //NORMAL//
Vie Ago 03, 2012 8:50 am por Invitado

» Twilight Saga Rol {Afiliación normal}
Sáb Jun 30, 2012 10:04 am por Invitado

» The Afterlife Oblivion (normal)
Vie Mayo 04, 2012 6:55 am por Invitado

» Lectores Escribiendo
Miér Mayo 02, 2012 3:33 am por Invitado

» Quimera Asylum {Normal}
Miér Abr 25, 2012 10:14 pm por Invitado

» Twilight Rol Suiza {Afiliación Élite}Un año ONLINE !!!
Miér Abr 25, 2012 1:38 am por Invitado

» {+18} CALAPALOOZA ~ Berkeley, University of California
Miér Abr 11, 2012 9:53 am por Invitado




































Hoy no me pillas desprevenido — Sophie

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Hoy no me pillas desprevenido — Sophie

Mensaje por Ezven V. Rocketgaard el Miér Ene 25, 2012 11:04 am


Hoy no me pillas desprevenido


Viernes, por la noche — 23: 18 — Residencia Rocketgaard — Noche de Call of Duty

Déjame adivinar, hermanito. — Rodé los ojos sopesando la idea de que venir justo ahora a hacerme sándwich, cuando Kleavon estaba aquí con sus batidos de proteínas, no había sido una buena idea. Le daba por filosofar. — Vas a salir esta noche, como cada fin de semana, iras a una de esas fiestas de universitarios en fraternidades dónde el alcohol corre en cantidades industriales y te follas a la animadora buenorra esa rubilla que es más fácil que la tabla del uno. ¡Ah no! Que tú eso no lo conoces, ¿eh? — cómo si él supiese al tabla del uno. Sus últimos deberes los hacía yo con tal de que no me pegarán en el patio. Tenía una protección fría y distante, pero tener un hermano que les daba una paliza si me daban porque así se quedaba sin cerebrito que le hiciese los deberes, tenía sus ventajas. De algún modo. Supongo.

Tú has estado viendo mucho la tele, ¿Greek? ¿O ahora te has pasado a ver Hellcats para ver como es la dura vida de las animadoras? Ah no, ahora te pasas los viernes viendo Simple Life y como Paris Hitlon intenta no romperse una uña mientras tocas la zambomba. — sonreí. Pero solo justo hasta que su mano le dio un golpe en la nuca. El cariñoso capón de un hermano al que le habías tocado la fibra. Pero era cierto, le había visto más de una vez viendo a Simple Life y Paris Hitlon era la típica tía que se llevaría a la cama mi hermano. Cosa que no llegaba a entender. ¿Qué había de la charla de después? Hoy he salvado a un perrito, estaba a punto de vestirle de Zara, pobre animalito. Le hice a su dueño comprarle ropa de Gucci.Estaba tan vacía de grasa, como de neuronas. Mala combinación. Pero volviendo a mi sándwich, había conseguido al menos que me dejara en paz. Sus bromitas se repetían. Nunca conseguía formular más que las que ya había escuchado más de una vez. — Tú eres el único imbécil que va a la universidad y no se folla a todo lo que se mene. — hubiese seguido recriminándome. Pero resultó que mamá apareció por la cocina y dijo un ”Haya paz, chicos” que cortó cualquier replica que pudiese darle. Menos cuando vi a mi padre entrar en la cocina para cenar su Bistec y patatas fritas con guarnición. Era minoría.

Cogí las cosas que iba a necesitar para esta noche totalmente contraria a lo que había dicho mi hermano, el inflado a esteroides. La bandeja se tambaleaba en mis manos mientras subía las escaleras de esa casa de dos pisos en la que vivía. Las apuestas estaban candentes. La jarra de zumo de naranja recién exprimido de mi madre estaba en el primer puesto, gracias a su forma ligeramente cóncava en la base. El vaso estaba estable, pero seguro que podría caer ya que era más alto que el plato. Estaba en el segundo lugar. Y en tercer lugar, persiguiendo a la jarra y el vaso, estaba el piso de tres sándwich — un total de seis rebanadas — apilados. La bolsa de panchitos y el cueco de cacahuetes no peligraban. Estaban pegados a mi pecho, así que con suerte como mucho lo conseguiría salvar. Veintidós años en este mundo, al menos dieciséis haciendo esto, y aun me temblaba la bandeja. Pero es normal cuando tienes bullas y vas corriendo. Lo dejé todo en el escritorio de mi habitación, volviendo para cerrar la puerta de una ligera patada y volver patinando con los calcetines hasta la silla giratoria de escritorio. Todo estaba listo. Llevaba mis calzoncillos puestos, de esos largos que dejan todo a la imaginación porque no son capaces de ver nada con ellos. Estilo pantaloncillos a cuadros. Según mi padre, como los de mi abuelo en sus años chochos. Una camiseta vieja de Yoda con la frase ”Usar la fuerza debes bien de hacer”. Y los calcetines blancos con dos franjas azules en el final. Sí, verano y con calcetines. Pero odiaba el sentir los pies descalzos sobre el suelo. Quizás simple manía. O quizás porque mi madre me daba de capones por dejarle el suelo marcado de pequeño. Al final lo cierto es que no podía andar descalzo sin más. Me coloqué los cascos con micro en la cabeza y puse los pies sobre la cama mirando la tele que tenía al otro lado. — Ya estoy chicos, ¿Quiénes van en nuestro equipo? — Noche de Call of Duty. Ese era mi plan para cada viernes. Y también el plan para cada pringao que tenía la misma vida social que yo y una planta.

Las horas se me iban volando cuando jugaba con los chicos. Muchas veces me había acostado a las siete de la mañana solo porque nos divertíamos de lo lindo jugando. Sí, gracias al juego y la conexión a internet de la videoconsola, jugábamos cada uno en su casa y juntos a la vez. Internet era lo mejor que nos había pasado en la vida. Yuju. No sé si fueron tres o cuatro horas las que estuve jugando. Sabía que los sándwich habían acabado en mi estómago en un pispas, que la jarra de zumo estaba por debajo de la mitad y que los panchitos me habían machado los dedos de naranja durante un rato. Pero fue, en el momento en el que me quité los cascos para estirar el cuello y levantarme un poco que oí ruido en la casa de al lado. Oh sí, la casa del vecino. Esa que al principio no tenía demasiadas vistas más que la de un hijo de familia desestructurada y descontrolada se traía a chicas día sí día también — y nunca repetía, a ese no le gustaba ni los anuncios de natilla con el ”repetimos” —y formaba una película porno frente a mi ventana. Pero ahora, después de que vendieran la casa por culpa del traslado de su padre, todo había quedado cerrado a cal y canto. Me hice a la idea de que nadie la compraría. Durante tres años estuvo en venta y nadie se había interesado por ella. ¿Ahora? Ahora tenía vecina y no vecino. Pero ella vivía prácticamente sola todo el año. — ¿Leia? — pregunté al asomarme a la ventana. No, no vivía al lado de la Princesa Leia, pero le había puesto ese apodo a la chica. Sophie. Una chica inglesa que aun cuando hablaba se le notaba ese acento más marcado y definido. No tan dejado y vago como teníamos los americanos. Vagos hasta al hablar. Las casas estaban lo suficientemente cerca como para poder hablar con ella sin gritar y sino teníamos en medio un árbol al que podíamos acceder para estar más cerca. Ni ella ni yo habíamos hecho uso de ese árbol de ese modo, pero tampoco creo que lo fuésemos a usar.
THREADS DETAILS: 1.139 words — Rocket & Sophie


avatar
Ezven V. Rocketgaard
Neutros
Neutros

Mensajes : 21
Fecha de inscripción : 21/01/2012
Localización : Jugando la partida de mi vida. ¡No molestes!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Hoy no me pillas desprevenido — Sophie

Mensaje por M. Sophie Helldenberg el Vie Ene 27, 2012 4:48 am



Hoy no me pillas desprevenido


Viernes noche — 23:20 — Residencia Hellderberg — O entro de puntillas o castigo al canto


Me iba a volver loca, no era un secreto, es más, se lo había gritado a mi padre por teléfono en la última llamada que había tenido con él. Me tenia harta, llevaba ya años castigada, lo peor es que desde que estábamos aquí confiaba aun menos en mi y el castigo volvía a estar en vigor, en Londres me lo quitaba de vez en cuando sin levantarlo por completo para que tuviese que pedirle permiso, pero aquí me lo retiraba y como no estaba la mayoría del tiempo por trabajo, pues yo no podía salir, no podía ir a ningún lado y menos por la noche por que encima se había hecho amigo del vecino y me espiaba para chivarse a mi padre, que tortura. Entendía que me hubiese castigado, pero el control que seguía ejerciendo después de tanto tiempo de lo sucedido no era normal, para nada en absoluto, cuando él no estaba era cuando más libertad tenia y ni con esas, el vecino vigilaba mis entradas, salidas y visitas, era insoportable, no podía estornudar sin que mi padre me llamase para decirme “salud” era estricto y exagerado, además de estar paranoico por supuesto, tenía que armar todo un plan como si me fuese a entrar en un museo a robar únicamente para salir de mi propia casa sin que le vecino corriese a chivarse y de nuevo la misma maniobra para entrar nuevamente sin ser vista, era patético, quien me viese se pasaría la vida entera riéndose de mí.

Después de la noche en la bolera tenía que volver a casa, ya me había saltado las normas, pero encima volver a ignorarlas e irme a una fiesta de la que no estaba demasiado segura pues no era la mejor idea del mundo. Me pase toda la noche diciendo que no, después de cenar y jugar un rato volvería a casa, ese era el plan, el mío personal y debía seguirlo, lo que no entraba en el plan era el hecho de volverme de noche sola andando por las calles, era una cobarde, en ese sentido era una completa y absoluta cobarde. No podía remediarlo, tenía asumido que conseguiría defenderme sin problema, sobre todo con el padre que tenia, no solo quería una princesita, quería una guerrera, pero esa misma princesita no sabía conducir, por lo que o tomaba el transporte público o iba andando a todos lados. Durante todo el camino, miraba a un lado y a otro, observando todos los rincones y callejones oscuros, moriría de miedo si es que no salía nadie a robarme, matarme o violarme, genial, yo también era una paranoica, muchas gracias por la herencia genética papa. Me puse los auriculares con la música de mi I-Pod a todo volumen, no escuchaba nada, asi era más sencillo no oír ruidos y asustarme innecesariamente, ya me asustaría con motivos cuando una sombra se me acercase sin avisar y sin tener permiso, no antes.

Di media vuelta obre mis talones al darme cuenta de la dirección que llevaba, si seguía por esta calle pasaría justo por delante de la casa de mi vecino, solo me faltaba llamar a su puerta y decirle, mira, me he saltado el castigo, llama a mi padre y chívate entrometido sin vida. Me di la vuelta para ir por la calle de detrás, la que daba a los jardines traseros y las puertas de atrás de esta calle. Aun dudaba si me tocaría entrar por una ventana o por la puerta de atrás, pero al menos no me vería o quizá sí, pero no porque yo fuese tonta y me delatase a mí misma. Levante la mano saludando a uno de los vecinos, no tenía ningún tipo de relación con él, pero si se chivaba también para joderme me convertiría en su dolor de cabeza particular, sin darme cuenta me encontré de frente con mi vecino, el de la casa de al lado, justamente el hijo mayor del aliado que se había aliado con mi padre en contra de mi vida social. Levante la mano izquierda con el dedo índice levantado mandándole callar de un forma “sutil” sin llegar a ser grosera, no tenía ningún tipo de confianza ni relación con el, si no con su hermano pequeño, un proyecto de friki que en ocasiones te espanta, pero tenía su gracia y me caía bien, su hermano mayor, no tanto, de ahí que no me apeteciese pararme a saludarle, simplemente pase de largo entrando en mi jardín trasero mientras escuchaba sus carcajadas, no debían dejarle con la palabra en la boca demasiadas mujeres, pero conmigo no pasaría del hola si es que llegaba a pronunciarlo, me parecía un idiota con serrín en la cabeza reemplazando su cerebro.

Una vez había saltado la valla y estaba frente a la puerta del a cocina todo eran mucho más fácil, estaba rozando mi meta con la punta de los dedos y por fin, dentro, en la cocina de mi casa a salvo, no podían decir que me habían pillado fuera de casa por lo que el castigo no tenia fundamentos para intensificarse, a menos que mi padre me pusiese un detective privado para que me pisase los talones, no, no sería capaz, ya sería exagerado y motivo de sobra para meterle en un geriátrico sin problema alguno. Me hice un sándwich rápido y subí corriendo por las escaleras hasta mi cuarto, que bien me sentía ahora que no tenía un nudo en el estomago por los nervios, en cuanto me sentase ya no podría levantarme por la debilidad que me invadiría en aquel instante, los nervios de mentir era lo que tenían, muy muy traicioneros, en algún momento mi padre me pillaría, pero me ocuparía de eso en su debido momento. Arrugue la frente entornando los ojos un momento ¿había escuchado algo? Me acerque a la ventana, solo por ahí podrían llamarme, en casa estaba sola y… ¡bingo! Era Rocket que debía de haberme oído, no era precisamente silenciosa una vez me sentía a salvo. –Rocket… buenas noches ¿Qué tal el videojuego? ¿Vas ganando? Por favor, hoy no bailes o me pondrás muy difícil el no grabarte y subirte a internet, seguro que si me pagasen por visitas me forraría sin necesidad de acabar la carrera jajaja

THREADS DETAILS: 1.587 words — Rocket & Sophie



avatar
M. Sophie Helldenberg
Neutros
Neutros

Mensajes : 11
Fecha de inscripción : 23/01/2012
Localización : Liandola, ya te enteraras.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Hoy no me pillas desprevenido — Sophie

Mensaje por Ezven V. Rocketgaard el Vie Ene 27, 2012 9:39 am


Hoy no me pillas desprevenido


Viernes, por la noche — 23: 18 — Residencia Rocketgaard — Noche de Call of Duty

Y tan record de visitas. Era exagerado lo que conseguiría un video casero con un delgaducho bialoteando en una habitación con la pinta que yo llevaba ahora mismo. Que eso, me recordaba algo: iba en calzoncillos. Alcé la mano un segundo. — Espera, no te muevas. — me aparté de la ventana para ir al armario cogiendo unos pantalones de chándal cortos de mi hermano cuando tenía doce años. Sí, me servía la ropa de mi hermano, pero ni por asomo la que llevaba con mi edad. Fue un vago intento de mi madre de conseguir que me hiciese con un buen entrenador de baloncesto e hiciese algo de ejercicio. Que al menos, si no era un musculado chulo playa como mi hermano, que tuviese algún deporte. Y sí, había acudido a baloncesto durante dos meses, después pasé y me inscribí en el club de ingeniería de instituto. El de matemáticas. El de ajedrez. El de astrología cuando quise buscar aún más excusas para no tener que acudir a baloncesto…. Lo cierto fue después del primer empujón del contrincante mandándome a la mierda, había dejado de querer seguir jugando profesionalmente. Era mucho mejor jugar con Scott algunos fines de semana con tal de que mi madre se quedase tranquila con que hacía ejercicio. La cuestión es que para algo servían los pantalones y encima me hacía no quedar medio en pelotas frente a Leia. Sophie. Bah, al final acabaría llamándola Leia de nuevo, por mucho que no le gustase. — Hoy no hago baile de la victoria. — señalé la pantalla y la videoconsola. — Vamos bien, pero uno ha ido al baño y otro está discutiendo su paga con su madre. — mis amigos eran tan patéticos como yo. O incluso más. Pero eran los únicos con los que podía contar.

¿Has salido? No te había oído antes. — me senté en el marco de la ventana. Con suerte, conseguiría hablar con alguien — que aunque también me recordaba lo friki que era — no lo hacía de forma tan despectiva como mi familia. Que ya era de agradecer. — Por hoy te has librado. Hay partido y pronto será la SuperBowl, con lo que mi padre, mi hermano y hasta mi madre estarán con sus cervezas y sus alitas de pollo gritándole a la tele. Esas noches puedes salir, que ni se enterarán de que no estás. — y era cierto, en esos momentos mi familia se volvían hinchas incondicionales que se pasaban las horas muertas mirando partidos y partidos. Como si fuera tan importante ver a unos cuantos dándose de leches por un trozo de cuero en forma de melón. O a otros con un bate mandando la bola al otro lado del campo. O el darse de leches completamente, como en el boxeo. Agradecí cuando me compraron la tele para mi habitación, así podía ver mis maratones manga o mis series Frikis. Hasta los documentales, que mi padre odiaba. — Por cierto, tengo que pedirte algo. Te aseguro que te encantará. — al menos, la idea a mí me había encantado desde primera hora. Estaba impaciente porque llegase el día. Una convención de fans de Star Wars dónde iba a ir vestido de Yoda. Sí, tenía que pintarme de verde. — Dentro de dos semanas, hay una convención de fans de Star Wars. Voy a ir con unos amigos y necesitamos una princesa Leia. Tú serías perfecta. Además de que serías la única princesa Leia del sexo femenino. Solo hay más que travestis con croisant en la cabeza. Pegarás el bombazo. — y tan bombazo. Ya me lo imaginaba. Mis amigos y yo íbamos a ganar el primer premio. — Yo iba a ir de chiwuaka, pero me falta pelo. Así que voy a pintarme de verde para ir de Yoda.

Dicho y hecho, iba a ir de yoda. Oí unas voces por el pasillo. Mi hermano hablaba con mi padre sobre el partido y sobre como iba la liga. Mi madre les daba las buenas noches a su “machito” — osease, mi hermano mayor — y a su “macho” le decía que le esperaba en la cama — osease, mi padre —. Esperé a que entrase en mi habitación. Así que le hice el gesto a Sophie que claramente decía un “no hables” y vi como la puerta cerrada se abría dejando ver la cara estilizada de mi madre, — Buenas noches, pequeñín. —. Pequeñín. Nada de machito, ni macho. — Buenas noches, mamá. — me despedí mientras se iba. No se preguntaba nada, ni porque llevase pantalones de deporte puestos cuando sabía que dormía como estaba antes. Pero según ella, conmigo nunca pasaba nada interesante. Estaba seguro de que ni siquiera era de las que pensara que tenía una buena relación con Sophie, la vecina, porque era una chica y eso significaba que habría sido capaz de tener a una fémina entretenida y sin ganas de matarme. Lo que mi madre no sabía es que Sophie si había querido matarme alguna vez. — Ya se han ido. Por suerte. Entonces, ¿qué me dices? ¿Vienes a la convención de Princesa Leia Organa Solo? — Para mí, era un planazo. Realmente me lo pasaba como un enano en todas esas convenciones. Porque la gente, no te miraba por encima de hombro por llevar unos tenis Nike o ser una marca desconocida. Y tampoco te miraban mal si pesabas ciento cuarenta kilos o tenías el record del peso pluma. Si llevabas gafas. Si tenías pecas. Si tenías acné. Si tenías dos pies izquierdos. No te medían por como fueras físicamente, porque prácticamente, eso no importaba. Era el único sitio dónde podías pintarte de verde y hablar como Yoda y nadie te miraría raro. O podías ponerte una peluca rubia con los pelos hacia arriba y gritar “kamehameha” y tampoco te mirarían raro. En fin, mi mundo. Dónde nadie te juzga. Dónde solo, sois unas cuantas personas que se reúnen y comparten una afición. Una convención de frikis, estaba visto para la sociedad como algo malo. Sin embargo, una “convención” de jóvenes adictos al alcohol en al calle para emborracharse y hacer el paso de niñez a juventud con el topicazo de desvirgarse en el asiento de atrás de una tartana, estaba bien visto. Más sano era lo que yo hacía y más raro y anormal me llamaban. Cuando decía que no entendía el mundo, no lo decía por decir. Y cuando decía que no entendía a las mujeres tampoco. Sobretodo viendo la cara que estaba poniendo Sophie contra más le contaba del plan. ¿Es qué no le gustaba? ¡Y eso que esta vez no iba a decirle que se disfrazase de Bulma! Que lo tenía pensado para el salón de manga. Yo iba a ir de maestro tortuga. Viva la ironía. Ese hombre vivía persiguiendo mujeres, pero tenía el mismo éxito que yo con un traje de Yoda en una fiesta universitaria de animadoras. Menos cien porciento de probabilidades.

THREADS DETAILS: 1.138 words — Rocket & Sophie

avatar
Ezven V. Rocketgaard
Neutros
Neutros

Mensajes : 21
Fecha de inscripción : 21/01/2012
Localización : Jugando la partida de mi vida. ¡No molestes!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Hoy no me pillas desprevenido — Sophie

Mensaje por M. Sophie Helldenberg el Lun Ene 30, 2012 11:57 pm



Hoy no me pillas desprevenido


Viernes noche — 23:20 — Residencia Hellderberg — O entro de puntillas o castigo al canto


Decir que la mitad de las veces no entendía lo que me decía era quedarse corto, podía intentar entenderlo, podía intentar hablar de lo mismo que el incluso había visto la mayoría de las películas de las que hablaba, yo y todo el mundo, pero no había nada que hacer, cuando yo hablaba el no me entendía y cuando le se entusiasmaba y seguía hablando era como si me estuviese hablando en otro idioma. Aproveche que se quitaba de la ventana un momento para hacer yo lo mismo, soltando el bolso y recogiendo por encima la habitación, tenía intención de dormir sobre la cama y la tenia repleta de ropa, uno de los inconvenientes de no saber que ponerse cuando te quedan cinco minutos para salir, me cambiaba con el acelerador puesto y no me molestaba en recogerlo pensando un “ya lo hare luego” pero luego llego cansada y sin ganas de ponerme a colocar ropa, por lo que la quito como puedo del a cama dejándola en la silla, la mesa, el armario amontonada… menos en el suelo por que podría mancharse, incluso las estanterías me servían a unas malas. Volví a la ventana incluso antes que él, era lo que tenía cuando cogías toda la ropa y la hechas sobre la mesa, tardaría horas en recuperar mi portátil, seguro, me senté en el marco de la ventana mientras aprovechaba para quedarme descalza.

-Si, he ido a una bolera y luego me he fugado para no tener que ir a una fiesta, ya bastante me he saltado el castigo de mi padre, como para arriesgarme más de lo necesario –ignore o más bien evite responder el comentario de sus amigos, uno tartamudeaba cuando le saludaba y el otro… el otro ni hablaba directamente, si Rocket era rarito lo malo es que los había peores, mucho peores a los que posiblemente matase pasados cinco minutos. –Si lo llego a saber no doy tanta vuelta si no iban a verme, aunque a tu hermano si me lo he encontrado en el jardín, estaba hablando por teléfono o que se yo, espero que no se le vaya la lengua con tu padre o le pinchare las ruedas del coche… -me quede pensando, dándole vueltas a lo que podía hacerle en venganza, eso si mi padre no me ataba el pie a la pata de la cama por listilla, pero claro, aquel plan que me proponía hizo que me cayese de mi nube de cabeza y sin paracaídas, si fuese un angelito me rompería las alas, eso seguro. –Perdona… ¿te he oído bien? ¿Quieres que me disfrace de princesa Leia? ¿La de los croasanes en el pelo? ¿De verdad? Ni de coña, no me pongo eso en el pelo ni tampoco me peino asi, además de que tus amigos rara vez me hablan o me responden sin contar que eso de las convenciones no es algo que me llame demasiado la atención, sinceramente.

No podía decírmelo en serio ¿o sí? Me daba cosita decirle que no, pero es que decir que si era un suicidio, no solo por lo que podían decirme que tampoco era tan importante, sino porque ¿yo que hacia ahí si me daban ganas de matar a Rocket cuando se ponía en plan fan experto de cualquier peli o serie? Si solo con el ya me daban los instintos homicidas con cientos como él, me volvería una asesina en potencia, me los cargaría a todos o la mayoría, no aguantaría, es que ya lo estaba viendo, toda una masacre al estilo la matanza de Texas, o quizá aun peor, ay no, los mataría o me enfadaría, o pegaría a Rocket por llevarme allí discutiría con él y al final dejaría de hablarle, eso como poco, tampoco era un buen resultado, era buen chico, era mi amigo, me caía bien, pero joder, que rarito era cuando quería y cuando no también, era asi sin más, y aunque no tenía nada de malo tampoco era fácil de llevar si no eras como él o pensabas como él.

-Hay que ver que rarito que eres Rocket –suspire pensando y pensando pero es que no me entraba en la cabeza. –lo siento, de verdad que sí, pero no me veo a mi misma en una convención y mucho menos disfrazada de princesa Leia –si, me costaba decirle que no, sobre todo por la carita que se le quedaba, era blanda hasta decir basta, pero ¿en serio me lo decía?

THREADS DETAILS: 1.587 words — Rocket & Sophie


avatar
M. Sophie Helldenberg
Neutros
Neutros

Mensajes : 11
Fecha de inscripción : 23/01/2012
Localización : Liandola, ya te enteraras.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Hoy no me pillas desprevenido — Sophie

Mensaje por Ezven V. Rocketgaard el Mar Ene 31, 2012 2:48 am


Hoy no me pillas desprevenido


Viernes, por la noche — 23: 18 — Residencia Rocketgaard — Noche de Call of Duty

Una bolera. Ir a jugar a los bolos. Pues resultaba que no era un plan. Yo era friki, sí, podía meter la pata hablando con la gente por diferencia de opiniones. Me volvía repelente cuando empezaba a corregir a la gente si no sabían de que hablaban. Pero resultaba que ir a jugar a lo bolos me gustaba. Un deporte americano. Aunque algunos lo negasen. Jugaban más que a cualquier otro juego, se comportaban de una forma competitiva a rabiar. Llegando a límites insospechados. Y joder, casi prefería pensar que no me había avisado porque sabía que esta noche era mi noche de Call of Duty con los chicos. Aunque entraban muchas más respuestas plausibles: ”eres tan friki que me da vergüenza que me vean contigo” “no quiero presentarte a mis verdaderos amigos” “no quiero salir contigo” “está bien que hablemos de ventana a ventana, pero no me hagas tener un suicidio social”, entre otras tantas. Aunque viniendo de Sophie, me suponía que era únicamente el que no esperaba que quisiese ir por mi noche de juego online. O eso esperaba. — Kleavon no tiene suficiente cerebro como para hacer dos cosas a la vez. Si hablaba por teléfono seguramente sería con la novia de momento y andaría poniéndole como una moto. Seguro que esta noche toca la zambomba con ella al otro lado de la línea o con el porno. No se daría cuenta realmente de que llegabas tarde, no sabría que hora es. — me reí imaginándome a mi hermano. No, no sería capaz de hacerlo. — Puedes salir cuando quieras, seguro que no se fijan tanto. Si quieres te aviso cuando haya partido o te cubro cuando vengas para que ellos no te vean. — me encogí de hombros y dejé la propuesta en el aire. Según lo que ella quisiese hacer.

Y joder. Ya me había echado abajo, me había caído por completo. No le gustaba el plan y eso me había desinflado la burbuja. ¿No le apetecía? No, no le apetecía. Y sí, tenía dos amigos raritos como yo. Incluso más si nos poníamos a pensarlo bien. Tyler tartamudeaba cada vez que se ponía nervioso y veía a una tía. No sabía que hacer con ellas. Más de una vez me había confesado que todo le venía de hace unos años, cuando una tía consiguió que le viniese encima toda clase de traumas. Una chica, que quiso salir con él y al final lo único que quiso fue ponerle en ridículo delante de todo el mundo. Acabó borracho, casi drogado, y en ropa interior cantando el himno americano. Las burlas, las fotos colgadas, las bromas pesadas… le hicieron terminar por tartamudear cada vez que veía a una tía, por los nervios que le salían nada más de pensar en que no podía confiar en ella y que probablemente iba a acabar igual que la anterior. ¿El otro? No, Scott no le hablaba. No era capaz, pero ese era porque había estado pasando por problemas de chicas. Vivía solo con su madre, con su abuela y con sus —agárrate bien la ropa interior— cinco hermanas. Allí estaba solo y las chicas le ganaban. Sus hermanas le pegaban porque eran mayores. Él siempre era el que recibía capones, el que recibía siempre los golpes y al fin y al cabo el que estaba siempre en desventaja. Por eso de que procurase cabrear poco a las tías, yo había estado en casa y había recibido algún capón de su hermana mayor. Pero aun así, no eran malos chicos. Nunca le habían dicho o hecho nada malo y conmigo se sentía a gusto. Quizás porque ambos sufríamos el frikismo con orgullo. O al menos sentía orgullo de ser friki en ocasiones en las que no me miraban como lo hacía Sophie ahora mismo. — Sí, la de los croisant en la cabeza. La última vez fue Scott y dijo que no lo volvería a hacer nunca. Es friki, pero no transexual. Pero… en fin. — me encogí de hombros. Dándome por vencido. Eso quería decir que si queríamos una princesa Leia, íbamos a tener que disfrazarnos Tyler o yo. Algo que no queríamos ninguno y que al final me tocaría a mí. Pero se lo debía, él me había cubierto las espaldas la otra vez y había hecho cosas por mí. Me pediría el favor de vuelta y con esas este año se libraría de tener bollería industrial en la cabeza y de depilarse las piernas para no parecer una fusión de Leia y Chiwuaka. La cuestión sería, ver como iba a acabar todo sin que me tuviese que pegar un tirón de cero en la pierna. Eso me daba realmente pavor. Mi madre se lo hacía y mientras comía pipas, no podía creer como la cara se le quedaba sin inmutarse después de pegarse esos tirones. ¡Me dolían hasta a mí! Quedaba más que claro que mi madre era más fuerte que yo. Todos en mi familia eran más fuertes que yo. Incluso ese pitbull que tenían mi padre y mi hermano amaestrado. Alguno de mis amigos no quería venir por miedo a que se les echase encima. Yo dormía con la puerta echada y no era por otra cosa, aunque parecía que de momento le caía bien al perro. Esperaba seguir cayéndole bien de aquí en adelante también.

Yo tampoco me veo de Leia, pero después de ti soy la mejor opción. Así que imagínate. —Ay que ver lo que eran las cosas. Por un momento parece que conoces a una persona muy bien como si llevaríais años juntos, y otras sienten que no la conoces tanto y que está a años luz de distancia y no en la ventana de enfrente. — ¿Te fue bien en la bolera? Déjame adivinar, ¿ganaste? O bueno, teniendo en cuenta que eres inglesa, allí no os va mucho los bolos ¿no? sí, es un estereotipo, pero me da esa impresión. Así que has perdido. ¿Pero te lo has pasado bien? ¿Y por qué no fuiste a la fiesta? Bueno, a parte de por no saltarte aun más el castigo. Pero una vez que te lo has saltado ya, ¿por qué no aprovechar un poco más?

THREADS DETAILS: 1.028 words — Rocket & Sophie

avatar
Ezven V. Rocketgaard
Neutros
Neutros

Mensajes : 21
Fecha de inscripción : 21/01/2012
Localización : Jugando la partida de mi vida. ¡No molestes!

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Hoy no me pillas desprevenido — Sophie

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.