¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Directorio Looking For You
Sáb Feb 08, 2014 11:32 am por Invitado

» Summer Games - Foro Recién Inaugurado / A.Normal
Sáb Sep 29, 2012 1:46 pm por Invitado

» Carpe Retractum // Foro de Hp - tercera generación //NORMAL//
Vie Ago 03, 2012 8:50 am por Invitado

» Twilight Saga Rol {Afiliación normal}
Sáb Jun 30, 2012 10:04 am por Invitado

» The Afterlife Oblivion (normal)
Vie Mayo 04, 2012 6:55 am por Invitado

» Lectores Escribiendo
Miér Mayo 02, 2012 3:33 am por Invitado

» Quimera Asylum {Normal}
Miér Abr 25, 2012 10:14 pm por Invitado

» Twilight Rol Suiza {Afiliación Élite}Un año ONLINE !!!
Miér Abr 25, 2012 1:38 am por Invitado

» {+18} CALAPALOOZA ~ Berkeley, University of California
Miér Abr 11, 2012 9:53 am por Invitado




































And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Sáb Ene 21, 2012 5:14 am


And when you're close I feel like coming undone#.

25 degrees 23:14 p.m. Noche despejada Trabajando


- Hey, tú, ¿piensas pagar o voy a tener que llamar a la policía? – pregunté mientras el hombre se me quedaba mirando atónito.

Sí, solía tener ese efecto en ellos. Supongo que la mayoría de tíos no estaban acostumbrados a que una chica como yo les gritara, pero juro que no había nada que me cabreara más que pidieran comida para llevar y se pensaran que podían largarse sin pagar, así como así, sin que las camareras nos diéramos cuenta. Apreté la mandíbula con fuerza y alargué el brazo, abriendo la mano para que depositara el dinero –o la tarjeta de crédito- en ella. Pero el hombre, de unos cuarenta y pico de años, no se movía. Se había quedado como hipnotizado mirándome. ¡Oh, venga ya! ¡Aquello no podía estar sucediéndome a mí…! Resoplé y coloqué mis brazos en posición de jarra. “Sólo soy una cara bonita, no un cuadro que contemplar. Deja de mirarme” ordené mentalmente. Pero tampoco sirvió de nada… bueno, ¿qué me pensaba? ¿Qué la gente podía leerme la mente? Puse los ojos en blanco por mis propios pensamientos y me di la vuelta, divisando a lo lejos al jefe de empleados con una bandeja en la mano.

- ¡Hey, Jack! ¡Encárgate de esto, por favor…! – exclamé, intentando no perder los nervios.

Dicho esto y, algo más tranquila, volví manos a la obra. Me coloqué detrás de la barra y atendí a unos cuantos clientes que pedían comida para llevar. Unas cuantas hamburguesas, algunas pizzas. Aquello era lo que más se pedía. Cuando los pedidos por fin acabaron, apoyé los codos en la barra y me quedé mirando el local, a esas horas ya casi vacío. La gente solía venir para cenar a las diez, diez y media y solía irse sobre las doce, la una… Después ya solo venían pocos clientes que pedían copas. Aquella era la parte más divertida de mi trabajo: echar a los borrachos del local a las tantas de la madrugada. No. En 25 degrees no se consentía ningún tipo de ebriedad. No, porque eso haría que la imagen del restaurante se fuera al traste.

Pensé en mamá. ¿Qué estaría haciendo en aquellos momentos? Seguramente estaría cenando en un restaurante caro con papá. Él le regalaría un collar de perlas para que ella le perdonara por la reciente pelea. Ella aceptaría y volverían a ser una pareja feliz… hasta el próximo berrinche de mamá. Alcé una ceja. Sí. Una vida fácil, ¿Eh? No para mí, que había renunciado todo tipo de dinero proveniente de mis padres para costearme los estudios. Y por eso me encontraba allí, trabajando cuando no me hacía falta, pero en cambio, aquello me ayudaba a ser más humilde.

Desaparecí de tras la barra y me quité el delantal, cambiándolo por una plaquita metálica de color dorado dónde ponía mi nombre: Annelysse Monroe. Agarré un bloc de notas recién empezado y un bolígrafo al cual tenías que soplarle para que la tinta saliera… porque realmente quedaba más bien poca. Me crucé en el camino de Jack y le sonreí levemente. Hora de cambiar turnos. Ahora me tocaba a mí pedir nota. Me acerqué a una mesa, distraída con el boli. ¿Qué maldiciones tenía que hacer para que saliera tinta de ese cacharro estropeado? Mientras dibujaba garabatos en una de las páginas del bloc para verificar que fuera bien, me planté frente a la mesa mencionada anteriormente.

- ¿Qué tomará? – pregunté, apartándome un mechón de flequillo rubio de los ojos.




Última edición por Annelysse K. Monroe el Lun Ene 23, 2012 5:39 am, editado 1 vez
avatar
Annelysse K. Monroe
Neutros
Neutros

Mensajes : 113
Fecha de inscripción : 19/01/2012
Edad : 21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Ene 23, 2012 4:19 am






AND WHEN YOU'RE CLOSE I FEEL LIKE COMING UNDONE
Annelysse K. Monroe

0

11:20 PM 25 DEGREES DESPEJADO

Necesité unos segundos para volver a abrir los ojos y unos cuantos más para hacerme a la idea de que tenía que volver al trabajo: por desgracia, aún no habían inventado nada que te ahorrara hacer análisis de carga por metro de viga o que hiciera más entretenidos los diagramas de esfuerzos de corte, así que estaba clarísimo que en algún momento iba a tener que decirle adiós al sofá y volver al escritorio si quería tener aquellas hojas de problemas listas. No obstante, al despertar me encontré un panorama que sinceramente no era el que yo había esperado. Las 11.10 pm según el reloj del equipo de música. - Mierda, joder... - Murmuré mientras me ponía en pie de un salto, ¿por qué coño no había sonado la alarma? Cogí la BB para comprobar que efectivamente la había puesto antes de echarme la siesta para que sonara a las cinco como muy tarde, y así era, sólo que no había caído en la cuenta de que estaba puesta sólo para ciertos días de la semana y ése, concretamente, no era uno de ellos. "De puta madre" pensé, dejándome caer de nuevo en el sofá, desde luego a las once de la noche no iba a ponerme a hacer nada, ni de coña; además, tenía mucha hambre y muy pocas ganas de cocinar, necesitaba salir a la calle para despejarme un poco y volver a contactar con el mundo real, me sentía como una mierda después de haberme pasado toda la tarde tirado en el sofá.

Fui al baño y me duché en cinco minutos, tenía algo de prisa por salir de allí; me puse unos tejanos gastados y ajustados, la camiseta morada de MGMT que rozaba la genialidad y sí, estaba entre mis preferidas, y las Nike altas de color morado también. Me eché un último vistazo al espejo antes de coger la cartera, la BB y las llaves: perfecto, bueno, como siempre. Salí de casa sospesando mis opciones y el 25 Degrees era el que más puntos tenía, tanto por la comida como por la hora que era; las otra opciones eran McDonald's, pero me pillaba más lejos de casa y era un sitio bastante más cutre, y una pizzería de la que no recordaba el nombre siquiera y no estaba muy seguro de si iba a saber llegar hasta allí... Bah, definitvamente el 25 Degrees era mi mejor baza. Me puse el casco, me subí a la moto y pisé a fondo el acelerador porque necesitaba un poco de acción después de haber estado todo el puñetero día hibernando, así que en cinco o diez minutos llegué al sitio.

Empujé la puerta del local y le eché un vistazo, como siempre hacía: era un sitio curioso, agradable, el típico sitio que siempre recomiendas a un amigo cuando te pide que le digas un sitio adonde llevar a no sé quién a comer. Había gente, aunque ni estaba lleno ni todas la mesas estaban ocupadas, de hecho había más gente esperando en la barra para hacer pedidos para llevar que no para tomarse allí mismo lo que fuera que habían pedido. Fiché una mesa con un par de sillas y me senté, dejando el abrigo y el casco en el asiento que quedaba libre; cogí la carta que tenía frente a mí y la ojeé hasta que encontré algo que sonaba bien y tenía buena pinta: hamburguesa de ternera con pasas, confitura de frambuesa, cebolla frita y queso Camembert, eso tenía que estar bueno por cojones. Tuve que esperar un rato, ni cinco minutos siquiera, hasta que una de las camareras se acercó a mi mesa para tomarme nota. - ¿Qué tomará? - Alcé la mirada a tiempo para ver como se apartaba un mechón de pelo de los ojos y sonreí con picardía. Vaya, vaya, vaya, ¿a quién teníamos ahí? - Una hamburguesa número doce, con ensalada y agua mineral, fría. - Le señalé lo que quería en la carta sin borrar la sonrisa de la cara, si es que en realidad ir a aquel sitio había sido lo mejor que había podido hacer. - ¿Vienes de regalo o hay que pedirte aparte, Anne? - Solté con sorna, echándole una mirada de arriba a abajo sin disimulo alguno y deteniéndome un segundo a leer lo que ponía en su placa. ¿Cómo podía ser tan estrecha una tía que estaba tan buena? Y era maja, porque nos conocíamos y éramos amigos, pero meterle la mano por debajo de la camiseta era algo así como impensable, vamos, era todo un reto... De todas formas, ésa era la mejor parte: si había algo que a mí me motivaba era precisamente eso, los retos, y sabía que tarde o temprano la rubia iba a caer.






Última edición por Sylvan A. Tarski el Lun Ene 23, 2012 5:53 am, editado 1 vez
avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Lun Ene 23, 2012 5:40 am


And when you're close I feel like coming undone#.

25 degrees 23:14 p.m. Noche despejada Trabajando


Dibujé un garabato más en la hoja del bloc de notas, llena de rallajos. Por fin el bolígrafo se dignó a escribir y yo sonreí triunfante. Al final, todo lo que querías lo tenías… aunque supongo que el precio que tenía que pagar para que unas cosas me fueran bien, era que otras me fueran… fatal. Lo supe en cuanto alcé la mirada, que aquel no era mi día. Se me escapó un resoplido de exasperación y el bloc de notas cayó al suelo, rebotando un par de veces. Carraspeé y me agaché a recogerla. Me quedé mirando las piernas del chico bajo la mesa… ¿Qué pasaba si le clavaba un tenedor en el pie? Nadie se daría cuenta… nunca nadie sabría que había sido yo. “Venga, Anne, ahora que no mira nadie” me dije. Lo malo es que no había ningún cubierto a mano, así que tuve que dejarlo pasar. De todas formas, nunca sería capaz de hacerlo.

Me levanté con elegancia, como sin notar que sabía de quién se trataba. Porque, realmente, lo sabía muy bien. Aquel muchacho que me miraba con una sonrisa entre socarrona y divertida en los labios era ni más ni menos que Sylvan Tarski, un compañero de universidad. A ojos de cualquiera era un chico normal… incluso podía parecer del tipo de chico que seria amable contigo y jamás intentaría meterte mano. Pero, en cambio, era todo lo contrario. Parecía ser que su reto era meterle la mano por debajo de la falda a todas las chicas del campus como le fuera posible. Como si se tratara de una competición. Sin embargo, se había topado conmigo. Yo no solía hablar mucho y me daba que en las pocas conversaciones que habíamos mantenido yo me había mostrado muy callada, como siempre. Pero eso no quitaba el hecho de que al chico le gustaba lo que le veía y yo no podía hacer nada por cambiarlo. Por mucho que insistiera en taparme el cabello con gorros, en no llevar escotes o en ir siempre plana, él no pararía hasta que consiguiera lo que quería. Pero yo también tenía muy claro que no pensaba juntarme de esa forma con tipos de su calaña.

Apunté su pedido en mi bloc de notas, sin decir ni una palabra. Pues, ¿qué se suponía que debía decir? Si se tratara de un cliente cualquiera, hubiera sonreído sonrojada y le hubiera dado las gracias por confiar en la calidad del 25 degrees para ir a cenar. Sin embargo, se trataba de Sylvan de quien hablábamos. Y claro estaba… no me podía dejar ir tranquila.

Escuché su siguiente comentario y volví a echarme el flequillo hacia atrás, parpadeando deprisa. ¿Había entendido bien o es que ya me imaginaba comentarios pervertidos?

- Me temo que esto no es el McDonald’s, Syl. – susurré, carraspeando para aclararme la voz, ronca. – Si querías un muñeco de regalo, haber ido allí. – asentí justo después de mi comentario, como para darle veracidad a mis palabras.

A continuación, giré en redondo, dirigiéndome a la cocina. Le pasé el papelito del bloc de notas al cocinero y me apoyé en la barra con los codos, mirando a Sylvan a lo lejos. Me daba la impresión de que el chico venía demasiado juguetón, pero no quería acabar chillándole. No en mi trabajo. Podrían despedirme y… eso haría que tuviera que aceptar el dinero que me ofrecían mis padres, convirtiéndome así en su marioneta. En su muñeca Nenuco. O peor, en su Nancy. Hice una mueca de asco al imaginarmelo.

- Maldito patán – insulté al joven, aún sin apartar la vista de él.

La voz del cocinero avisándome de que el pedido ya estaba me hizo salir de mi ensimismamiento. Había poca gente y una hamburguesa no tardaba mucho en hacerse. Coloqué el plato en la bandeja de metal, junto a la botella de agua mineral fría. Me armé de valor y volví a acercarme a la mesa, dejando el pedido frente a mi maldito patán. Sonreí con dulzura sin poder evitarlo: ser amable me salía solo. Hice una inclinación de cabeza y di media vuelta para largarme de allí. Sería mejor no darle oportunidad para hablarme, pues eso solo nos causaría problemas.

Pero entonces me choqué con Jack. Abrí mucho los ojos, algo asustada, pues le había tirado el pedido de una mesa de cuatro personas al suelo. Me llevé ambas manos a la boca. ¡Oh, Dios, ahora sí que me despedían! El estrépito hizo callar a medio local y las miradas se fijaron en mí. Yo estaba ya más roja que una señal de stop y no pude más que agachar la cabeza y pedir disculpas en silencio. Sabía que Jack no me iba a echar la bronca, pues le caía bien. El que sí que me iba a gritar delante de los clientes iba a ser mi jefe, que salía en esos momentos de la cocina. Puso los brazos en jarra y se me quedó mirando, aunque yo prefería no observar su cara de mala leche.

- ¡Monroe! ¡¿Qué es todo esto?! – exclamó, notablemente enfadado. Yo volví a inclinarme en un gesto de disculpa.

Lo peor… sí, lo peor, ¿sabéis que era? Que aquello después sería motivo de risa para Sylvan. En esos momentos le tenía envidia… yo también quería comerme una hamburguesa tranquilamente mientras veía como echaban a otro y no a mí. Ajena a todo.



avatar
Annelysse K. Monroe
Neutros
Neutros

Mensajes : 113
Fecha de inscripción : 19/01/2012
Edad : 21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Ene 23, 2012 7:39 am






AND WHEN YOU'RE CLOSE I FEEL LIKE COMING UNDONE
Annelysse K. Monroe

0

11:20 PM 25 DEGREES DESPEJADO

Me gustaba pensar que en el fondo - y quizás muy muy muy en el fondo - a Annelysse mi presencia no le desagradaba tanto como ella pretendía; de hecho no sólo me gustaba pensarlo, es que lo creía y estaba seguro de ello porque era la única explicación posible por la que seguía dirigiéndome la palabra en lugar de, no sé, ignorarme completamente o yo qué sé, cualquier cosa que realmente me hiciera pensar que no tenía ninguna oportunidad. Sonreí satisfecho cuando se le cayó el bloc de notas al suelo, al parecer no sólo no le desagradaba mi presencia sino que, además, la ponía nerviosa. Interesante. Tomó nota de mi pedido en silencio, y si no fuera porque justo antes había resoplado como un caballo y porque me resultaba difícil de creer que hubiera alguien en esta ciudad que no se fijara en mí, hubiera dicho que no me conocía o ignoraba quién era. Fue mi segundo comentario el que la hizo reaccionar. – Me temo que esto no es el McDonald’s, Syl. – Su voz sonaba un poco ronca, quizás era cosa del efecto Tarski también. – Si querías un muñeco de regalo, haber ido allí. – Torcí los labios sin dejar de sonreír, mirándola como si fuera una broma con patas y un par de tetas, aunque en realidad me caía bien. Abrí la boca para contestarle, pero sus pies fueron más rápidos que mi lengua y me tuve que conformar con ver cómo se alejaba de la mesa, en silencio, rezando para que fuera ella misma la que me trajera el pedido y pudiera divertirme un poco más.

Mientras esperaba, me dediqué a juguetear con los dedos sobre la mesa y a ojear de nuevo la carta, aunque esta vez pasé directamente a la sección de los postres. El brownie de chocolate con helado de vainilla tenía buena pinta, aunque era una lástima que Anne se tomara las cosas tan en serio porque ella con helado de vainilla también tendría una pinta deliciosa. Pasaron, no sé, ¿cinco o diez minutos, tal vez? Desde luego no muchos más, de todas formas el tiempo pasaba muy deprisa cuando juntabas rubias, chocolate y helado de vainilla. Vi a la rubia acercándose a la mesa con lo que había pedido, dejándolo allí con una sonrisa tan dulce en la cara que cualquiera diría que, si me odiaba, o se le daba muy bien fingir o es que realmente no le molestaba tanto mi presencia. – Gracias. – Dije, guiñándole un ojo y volviendo a esbozar una sonrisa socarrona cuando ella giró rápidamente sobre sus talones para marcharse; si dejara de ser tan estrecha quizás sabría apreciar un poco más mis piropos. Lo que pasó a continuación fue muy rápido y muy gracioso, aunque sentí pena por Anne: le dio un hostión impresionante al otro camarero y lo tiró absolutamente todo al suelo, así que la gente - yo incluido - al escuchar aquel estruendo metálico y el cristal haciéndose añicos se volvió a ver qué coño pasaba y bueno, allí estaba ella roja como un tomate y disculpándose como si le fuera la vida en ello.

No me reí porque conocía a Anne y me caía bien, incluso la apreciaba aunque ella no se lo quisiera creer, pero si hubiera sido otra persona probablemente me hubiera sido casi imposible contener la risa; de hecho, estaba casi seguro de que al recordar aquello al día siguiente también me reiría, pero en fin, en aquel momento lo único que se me ocurrió fue torcer los morros y soltar un "JO-DER" que no escuché ni yo. Luego apareció un tipo con cara de mala hostia que no tenía pinta de camarero y que por la forma en que le habló a Anne debía ser el jefe o el encargado del 25 Degrees. Me sentía un poco culpable por lo que había pasado porque era de mí de quién trataba de huir cuando se llevó por delante al otro tío, pero por otra parte era ella la que debía haber sido un poco más profesional en su trabajo: estaba algo más que seguro de que yo no era la peor pesadilla de ninguna camarera. Vaya mierda, ¿qué se suponía que tenía que hacer?¿Comer como si no pasara nada?¿Intervenir? Lo primero me pareció un poco de mal gusto porque en parte era yo el que había estado chinchando a Anne y molestándola; lo segundo me pareció más adecuado, aunque no tenía ni puta idea de qué coño iba a decirlo yo a ese tipo...

Me levanté de la mesa con fastidio y me acerqué a él, de todas formas las cosas ya no se podían poner peor para la rubia y el que se iba a arrepentir de aquello era yo porque no iba a poder volver a ese sitio en una buena temporada. – Disculpe, señor. – Los formalismos se me daban bien, suele pasar cuando tu padre es el dueño de una prestigiosa agencia de modelos y tienes que lidiar con señoras que tienen diamantes incrustados hasta en el culo. – La culpa ha sido mía, yo estaba molestando a la señorita... – Me giré un segundo para leer la placa de Anne, la idea era que ella no me conocía a mí ni yo a ella y yo era un tipo asqueroso que se dedicaba a acosar a sus camareras y a joder su negocio. – ...Monroe. Ése caballero estaba presente. – Señalé con la cabeza al otro tío, al que Anne le había tirado la bandeja, con la esperanza de que no fuera un cagado y dijera que sí. De todas formas, se me daba bien persuadir a la gente, me era relativamente fácil convencer a los demás de algo y hasta el momento sólo había un par de excepciones, un par con nombre y apellidos. – Si me acompaña a la barra le extenderé un cheque y me iré de su local. – Lo dicho, que me iba a arrepentir, porque iba a salir de ahí sin cenar, pagando por cosas que no había pedido ni había tirado y además no iba a poder pisar ese sitio en un tiempo. Cojonudo, vamos, aunque quizás así Barbie se convencía de que no era tan mal tipo.







Última edición por Sylvan A. Tarski el Lun Ene 23, 2012 9:26 am, editado 1 vez
avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Lun Ene 23, 2012 8:15 am


And when you're close I feel like coming undone#.

25 degrees 23:14 p.m. Noche despejada Trabajando


Poco a poco, alcé la cabeza para enfrentarme al encargado de 25 degrees. Al parecer estaba más enfadado de lo que yo creía, lo que hizo que un escalofrío me recorriera de pies a cabeza. Había pocas cosas que me dieran miedo en aquella vida, pero mi jefe era una de ellas. Si me echaban, estaba perdida. ¿Cómo iba a costearme entonces la carrera en la universidad? Sería más que humillante tener que pedirle a mis padres dinero después de haberlo rechazado abiertamente… también estaba la opción de buscar otro puesto de trabajo, sin embargo eso llevaba tiempo y, tal y como estaban las cosas últimamente, no me cogerían por mi cara bonita. Eso estaba claro.

Mientras pensaba en todas estas cosas, el hombre continuaba gritándome. Como ya me lo veía venir, con todos los clientes delante… y ahora venía el punto final: echarme para quedar bien ante la clientela. Pues, claro, a los de la mesa que habían pedido la comida que yo había tirado al suelo no les tendría que hacer mucha gracia. Bueno, pues si eso era lo que quería, estaba bien. Intenté quitarme la chapita de la camisa, pero mis manos teblaban tanto que me fue imposible. Estaba roja de rabia y tenía ganas de chillarle a todo el mundo que dejara de murmurar. Pobre de mí… no, mejor dicho, pobre de todo el que se encontrara cerca cuando estallara, cabreada.

Pero fue cuando yo abrí la boca y apreté los puños para, por fin, dignarme a hablar, cuando escuché la voz de Sylvan a mis espaldas. Eso me desconcertó mucho, pues nunca hubiera esperado que se metiera en aquello… me quedé mirándole confusa. Sería mejor que no dijera nada que pudiera estropear la situación, porque sino, lo tendría crucificado hasta final de curso. En cambio, no fue eso lo que hizo, sino todo lo contrario.

Me defendió.

- Escucha, no… - susurré en voz muy baja. Tanto, que creo que casi ni se me escuchó. En ese momento, todos se callaron, observando la escena que se había montado en solo dos minutos.

Y yo también callé, más que nada porque Sylvan estaba hablando y quería saber qué tenía planeado. Al parecer quería ayudarme, pero, ¿por qué? Estaba claro que después me pediría algo a cambio… algo que no le daría. Pero, si él sabía que no se lo daría, ¿para qué insistía? Además, él estaba en las de perder. Gastaría dinero, no cenaría y además se iría de patitas a la calle. Pero no dije nada, pues al menos a él no le despedían si hablaba.

Sylvan quería hacer como que no me conocía. Lo comprendí en cuanto se giró para leer mi placa dorada. Me relamí los labios con nerviosismo. No sabía qué hacer en esos momentos… ni qué haría después. Enseguida le propuso a mi jefe el darle un cheque, y, claro, a él le cambió la cara. Sonrió con amplitud, le dio una palmada en la espalda a mi amigo y lo acompañó hasta la barra. Yo, con los hombros caídos, me quedé dónde estaba. ¿Y ahora qué hacía yo? Ya no tenía ganas de atender más mesas… con la vergüenza que acababa de pasar… Me quedé mirando como el moreno hablaba con mi jefe, llegando a un acuerdo. Suspiré y mi mirada se encontró con la de Jack.

- Ten. Vete ya, anda… - el chico llevaba entre las manos mi bolso, que seguramente había ido a coger antes, cuando se había armado el escándalo. Yo asentí. De todas formas, aquella noche había poca clientela. Giré sobre mis talones y salí corriendo del local. - ¡…pero no te olvides de que mañana abrimos a las nueve! – exclamó tras de mí.

Una vez fuera, respiré hondo, manteniendo el aire en mis pulmones durante mucho rato… hasta que finalmente no pude más y lo dejé salir todo de golpe. Me apoyé sobre mis rodillas, jadeando. Y ahora… ahora iría a casa, me daría una ducha y me iría a dormir. Sí, eso mismo haría. Pero antes necesitaba hablar con Sylvan.

Observé el local desde afuera y caminé a su alrededor, hasta llegar a un banco que había en la misma calle, pero algo más apartado y escondido. Me mordí el labio inferior. Esperaría a que el joven saliera de 25 degrees para hablar con él. ¿Por qué, si se podía saber, había hecho aquella estupidez?

avatar
Annelysse K. Monroe
Neutros
Neutros

Mensajes : 113
Fecha de inscripción : 19/01/2012
Edad : 21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Lun Ene 23, 2012 11:01 am






AND WHEN YOU'RE CLOSE I FEEL LIKE COMING UNDONE
Annelysse K. Monroe

0

11:20 PM 25 DEGREES DESPEJADO

Hay gente en este mundo que vive por y para el dinero, y no importa si ya tienen una mansión en Beverly Hills, tres o cuatro Porsche en un garaje casi tan grande como la casa y unos cuantos millones de dólares en el banco, quieren más. Realmente no conocía al dueño del 25 Degrees, suponía que tenía dinero porque era dueño de un local muy conocido que casi siempre estaba lleno de gente, aunque tampoco creía que estuviera tan forrado como mi padre, ni de coña; de todas formas, al tío se le iluminó la cara en cuanto escuchó la palabra "cheque", y no sólo eso, incluso se tomó la libertad de darme una palmadita en la espalda - como si fuéramos colegas o algo parecido - y escoltarme hasta la barra. No me volví para ver qué estaba pasando con Anne porque supuestamente no nos conocíamos y no quería fastidiarla justo cuando tenía a aquel tío en el bote. – A ver... – Saqué el talonario del bolsillo trasero de mi pantalón, lo dejé encima de la barra y no me dio tiempo siquiera a pedirle a aquel tipo que me prestara un bolígrafo o una pluma porque ya la tenía en la mano. Joder, cualquiera diría que le había tocado la puta lotería conmigo. – Sesenta dólares por la comida, sesenta dólares por las molestias y treinta dolares por haber sido usted tan comprensivo. – Rellené el cheque, estampé mi firma en él y le dediqué una sonrisa cordial mientras se lo acercaba en la barra.

El muy cabrón ya podía estar contento, ya... Le acababa de soltar doscientos cincuenta dólares cuando él no había perdido ni cien, así que en lugar de echarle otra bronca a Anne iba a tener que ascenderla o algo porque se había llevado más de cien pavos por toda la cara. Y sí, a aquel señor sólo le faltó subirse a la barra y bailar porque él sabía perfectamente que le acaba de dar mucho más de lo que debía. En resumen, iba a salir de aquel sitio sin cenar, con doscientos cincuenta dólares menos en el bolsillo y Anne iba a seguir siendo igual de estirada, estrecha y antipática conmigo, a eso se le llama ser un gilipollas con buenas intenciones. Me dio un apretón de manos y se perdió por una puerta tras la barra, y como yo ya no pintaba nada más allí, giré sobre mis talones y me dirigí sin prisa hacia la salida; por el camino me encontré al camarero con el que había chocado la chica y aproveché para preguntarle qué había sido de ella. Me dijo que hacía poco que había salido y que no sabía dónde había ido, pero que suponía que a su casa, así que simplemente le di las gracias por la información y por haberme seguido el rollo, me despedí de él antes de coger mi casco y mi abrigo y en unos segundos volvía a estar en las calles de L.A. con hambre y sin ganas de volver a casa. ¿Dónde estaba Anne? Ni idea, pero en el restaurante no estaba, así que probablemente se había marchado a casa o algo. En fin, a tomar por culo.

Eché a andar calle abajo hacia el lugar donde había dejado aparcada la moto, quizás aún estaba a tiempo de pasar por el McDonald's para pillar algo y tomármelo en casa, o quizás podría llamar a Walcott para que me invitara a cenar a su casa y salir después de fiesta por ahí con él y Novalee y no sé, cualquiera que se apuntara. No había dado ni treinta pasos siquiera cuando me detuve frente al banco en el que Anne estaba sentada. ¿Qué coño hacía ahí?¿No tenía casa o qué? No es que hiciera mucho frío, pero estar en la calle haciendo nada a las doce de la noche no era ni normal ni divertido ni nada de nada. – Eh, ¿estás bien? – Sí, en realidad era una pregunta un poco estúpida porque es imposible que alguien esté bien después de montarla en el sitio donde trabaja, que le griten en público y ser el centro de atención por algo tan humillante como eso, pero bueno, por algo había que empezar ¿no? Antes de que pudiera decir nada, añadí: – ¿Qué haces aquí? – Fruncí el ceño y me quedé mirándola a la espera de una respuesta, sólo esperaba que no fuera para echarme la bronca o insultarme o empezar a discutir conmigo porque, sinceramente, no me apetecía, no cuando le acaba de salvar el culo.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Mar Ene 24, 2012 12:19 am


And when you're close I feel like coming undone#.

25 degrees 23:14 p.m. Noche despejada Trabajando


Abrí mi bolso y verifiqué que estaba todo, pues a veces –sí, en el propio trabajo- faltaba algo, como por ejemplo algún billete de diez dólares o el teléfono móvil. Pero todo estaba allí… Mi cartera peluda (le llamaba así porque tenía pelo blanco alrededor, cosa que hacía que tuviera que lavarla una vez por semana, pues se ensuciaba con rapidez), mi BlackBerry negra (regalo de mis padres por mi último cumpleaños), un paquete de pañuelos (creo que para esto no hace falta explicación) y un set de maquillaje. Esto último no lo llevaría a no ser que madre me mirara el bolso todas las mañanas. Ella decía que la base de toda mujer era la belleza y que, por lo tanto, una mujer fea no tenía probabilidades en el mundo tal y como lo conocemos. Decía, también, que aunque mi rostro fuera perfecto (tal y como el suyo, éramos exactamente iguales, cosa que me fastidiaba), un toque de polvos no me sobraría nunca. Y que, si podía añadir un toque de rojo a mis pómulos y a mis labios, mejor que mejor. Era obvio que no soportaba las sesiones de cosmética con mi madre, ¿pero que le iba a hacer si ella era modelo? Su vida era eso: colonias, maquillaje y vestimenta.

Recuerdo que para cuando cumplí trece años, me regaló mi primer sujetador. Yo siempre había estado delgada y por esa edad no es que tuviera muchos pechos, por ello me asusté al ver el sujetador que me regaló: era uno de lencería negra (exactamente, fuera dibujos de Doraemon o similar), con aro y relleno. Mucho relleno. Yo me había quedado mirándola con una ceja levantada, como si mi propia madre me estuviera tomando el pelo. Al día siguiente, la obligué a descambiarlo por uno deportivo y ella me llamó desagradecida. Desde entonces, fui la niña que nunca quiso tener (aunque, según ella, lo decía con todo el cariño y el amor del mundo), la niña que no se merecía la belleza que había heredado. Y quizá tenía razón. ¿Para qué quería yo ese pelo tan bonito y esos ojos que hasta a mí me hipnotizaban cuando me miraba en el espejo? Si madre me dejara usar lentillas, lo haría. Y si ya pudiera ponerme peluca, ¡mejor! O teñírmelo de negro o…

- Eh, ¿estás bien? – preguntó una voz enfrente de mí. Metí corriendo y deprisa mis cosas en el bolso, quedándome con la BlackBerry en la mano. Eché un pequeño vistazo a los mensajes y a las llamadas perdidas, pero nadie se había acordado de mí en exactamente dos horas. Suspiré y alcé la mirada, observando a Sylvan. Parecía verdaderamente preocupado, como si de verdad le importara si me echaban o no me echaban o el efecto psicológico que pudiera tener en mí aquel tipo de humillación. De todas formas, aunque no me lo creyera del todo, me era imposible no ser amable con quien lo era conmigo, así que sonreí casi imperceptiblemente. - ¿Qué haces aquí? – me mordí el labio inferior.

Buena pregunta.

Me levanté de mi asiento y me sacudí los pantalones, como si me los hubiera manchado por detrás, aunque simplemente era por precaución, pues quizá el banco estaba manchado. A continuación, y sin pensármelo mucho, me acerqué a él y le planté un bofetón en todo el lado derecho de la cara. Me incliné sobre los talones, acercando mucho mi rostro al suyo, mirándole fijamente.

- Eso por hacerme tropezar – susurré, porque en parte había sido culpa suya el ponerme nerviosa. Y no porque me estuviera halagando, no, sino porque realmente ese tipo de comentarios estaban fuera de lugar. Al menos conmigo. Apreté la mandíbula. Sin embargo, me acababa de salvar el pellejo, así que resoplé, miré a nuestro alrededor y cuando vi que no había nadie cerca, me puse de puntillas para darle un beso en la misma mejilla. Fue algo fugaz, pero supuse que con eso tendría bastante para agradecérselo. – Y eso por arreglarlo – dije, encogiéndome de hombros. Me quedé muy quieta, pensativa, y de golpe agarré mi bolso y saqué mi cartera, abriéndola. - ¿Cuánto has pagado…? Te lo devolveré todo… - saqué un billete de cien. – Tendrás que esperarte a que cobre, de momento solo tengo eso. – alargué la mano para que cogiera el billete.
avatar
Annelysse K. Monroe
Neutros
Neutros

Mensajes : 113
Fecha de inscripción : 19/01/2012
Edad : 21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Mar Ene 24, 2012 6:17 am






AND WHEN YOU'RE CLOSE I FEEL LIKE COMING UNDONE
Annelysse K. Monroe



11:20 PM 25 DEGREES DESPEJADO

La única razón por la que me interesaba hablar con Anne en aquel momento era para decirle que no tenía que preocuparse por su jefe, que iba a estar muy contento al verla mañana y poco más, la verdad es que no esperaba que me diera las gracias porque ni las quería ni las necesitaba. A mi primera pregunta respondió con una simple sonrisa, para la segunda decidió currárselo un poco: se levantó, se sacudió los pantalones y después me dio una bofetada en la cara. – Eso por hacerme tropezar – Chasqueé la lengua y esbocé una sonrisa socarrona, si creía que con esa mierda de bofetada iba a acojonarme o algo parecido es que no me conocía lo suficiente; unos segundos después, quizás porque se arrepentía o porque acababa de percatarse de que era yo el que había salvado aquel culo tan bonito que tenía, me plantó un beso en la mejilla casi a la velocidad de la luz. – Y eso por arreglarlo. – Borré lentamente la sonrisa de mi cara e intenté darle algún sentido a lo que acaba de pasar, porque por mucho que mi presencia la hubiera alterado, precisamente cuando se llevó a su compañero por delante yo sólo había dicho "Gracias", ni siquiera "Gracias, rubia" o "Gracias, guapa" ni nada por el estilo, probablemente había sido lo más normal que le había dicho en el rato que había estado en el restaurante.

Antes de que pudiera preguntarle que qué coño le pasaba, que si es que era bipolar o algo por el estilo, se puso a rebuscar en el bolso como una loca y pregunto: – ¿Cuánto has pagado…? Te lo devolveré todo… – Sacó cien dólares de la cartera y yo los miré con indiferencia, no necesitaba que me devolviera nada de nada. – Tendrás que esperarte a que cobre, de momento solo tengo eso. – Alargó la mano en la que tenía el billete hacia a mí, pero si no los había cogido antes no sé por qué esperaba que los fuera a coger entonces. – Paso, no necesito que me devuelvas nada. – Negué con la cabeza y le aparté la mano con suavidad. – Y no insistas, Anne. – Me encogí de hombros, sonreí con malicia y añadí: – Si vas a gastar saliva conmigo al menos que sea en algo más interesante. – Me ponía las cosas tan fáciles que era difícil no aprovecharse de ello, joder. Además, yo me había acercado a ella con buenas intenciones, sin ganas de hacerla enfadar o de molestarla, y había sido ella la que me había dado un guantazo en la cara... Si es que parecía tonta... ¿Para qué coño creía que iba yo a molestarme en ayudarla si no la apreciara lo más mínimo? Me gustaba hacerla enfadar, picarla, pero por otra parte me apetecía conocerla un poco más y ella no dejaba que eso ocurriera porque se lo tomaba todo demasiado en serio.

Suspiré ruidosamente mientras me alborotaba un poco el pelo, de todas formas iba a acabar mucho peor en cuanto me pusiera el casco y me lo volviera a quitar, así que me daba más o menos igual. Tenía pensado ofrecerme a llevarla a casa, a su casa, para ahorrarle el viaje y de paso para despejarme un poco, sobre todo por esto último, pero igual si le preguntaba me llevaba otro guantazo. ¿Por qué era así? No sé, igual era incapaz de procesar las bromas, de apartarlas para ver lo que se escondía detrás de ellas, pero empezaba a aburrirme aquella actitud que tenía... Con veinte años y amargada, en el fondo me daba pena. – Bueno, ¿tienes algo más que decir o puedo irme ya, Miss Desagradecida? – Giré un poco la cabeza y torcí los morros, sin sonreír, mientras buscaba mi moto con la mirada.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Mar Ene 24, 2012 8:07 am


And when you're close I feel like coming undone#.

25 degrees 23:14 p.m. Noche despejada Trabajando


No quiso mi dinero. Fruncí el ceño y me quedé mirándole fijamente, algo confusa. ¿Por qué no lo cogía? Es decir, le había hecho pagar más de doscientos dólares seguro… eso era porque le sobraba dinero. Le salía hasta por las orejas. Igual que a mí, en cierto modo, pero yo nunca me arrastraría por el suelo para pedirle a mis padres que me dieran algo. Pero, en fin, supuse que en realidad estábamos en igual de condiciones, así que sin darle mucha importancia a que apartara mi mano, guardé el dinero en la cartera. Si él no lo necesitaba, yo sí. Era tarde y aún no había probado bocado, así que seguramente utilizaría aquello para comer algo. Mis tripas sonaron, como verificando el hecho de que tenía hambre. Sin embargo, yo hice como si nada hubiera sucedido y carraspeé, tapando el sonido. Últimamente, todo me parecía demasiado humillante. Entonces escuché su comentario. – Si vas a malgastar saliva conmigo al menos que sea en algo más interesante – dijo, con esa sonrisa socarrona que tanto odiaba.

- Estás como una cabra si piensas que voy a… - señalé mi boca, después la suya e hice un gesto raro de muñeca. - ¡Argh! ¡Oh, Dios…! – exclamé, torciendo el gesto en una mueca de desagrado. Hacía más de un año que no besaba a nadie. Quizá mi problema también residía en que no me imaginaba la cantidad de cosas que se podían hacer con la boca, con la saliva. Seguramente él estaba en cantidad de cosas raras que probar conmigo, pues solo me veía como a una muñeca y en cierto sentido me fastidiaba. Si quería una muñeca, que se comprara una hinchable en los chinos, que tampoco era tan cara, joder.

Pero después su expresión cambió de divertida a… fue una cosa rara, pues expresaba muchas cosas a la vez. Decepción, pena. Resoplé, desviando la mirada. No quería ver como se compadecía de mí por… ¡por yo que sé! Por muchas cosas: por no seguir sus bromas, por no besarle, por no acostarme con él. Por no acostarme con nadie en general. Me relamí los labios mientras observaba de reojo como se revolvía el pelo. Me imaginé a mi madre gritándole y diciéndole que si iba a tocarse el pelo durante el día, que se pusiera gomina. Aquella imagen me resultó tan graciosa que solté una pequeña risilla y algunos rizos rubios cayeron sobre mis ojos, pero no me molesté en apartarlos. La coleta que me había hecho debía estar ya medio desecha, por lo que poco importaba el aspecto que tuviera.

- ¡Hey, espera! He malgastado mi saliva dándote un beso en la mejilla… ¿Es eso para ti ser desagradecida, enserio? – suspiré y me mordí el labio inferior. – No sé porqué has hecho esto por mí, y tampoco te lo voy a preguntar. Agradezco y callo. ¿Por qué no te sirve? A todos les sirve… Tampoco entiendo porqué insistes en enviarme indirectas directas que no comprendo. - me quejé, enfadada, pues eran indirectas que no comprendía ni que comprendería, ya que llevaba más de un año sin juntarme con chicos para mantener más que una relación de un hola y adiós – Además, tienes a un millón de tías tras de ti, babeando por tu culo. Las he visto. Van a tu vera como si fueran zombies sin cerebro, ya sabes, de esos a los que se les sale los sesos… sí, sí, esos que son tan asquerosos - En realidad solo estaba frustrada porque no sabía la razón por la que el muchacho me había ayudado. Todo lo demás era pura palabrería. Alcé la mirada y di una patada al suelo, rezongando como un caballo. O al menos eso me imaginé yo. Vi a Sylvan buscar algo entre los vehículos aparcados en la carretera, así que supuse que buscaba la moto con la que siempre iba. - ¿Vas a pasar con eso por algún restaurante? – pregunté, señalando su moto entre dos coches. Sí, sabía cuál era. No era difícil de divisar, pues a mis ojos era preciosa. De nuevo, quedé encandilada por la belleza del vehículo y sonreí levemente.
avatar
Annelysse K. Monroe
Neutros
Neutros

Mensajes : 113
Fecha de inscripción : 19/01/2012
Edad : 21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Mar Ene 24, 2012 9:27 am






AND WHEN YOU'RE CLOSE I FEEL LIKE COMING UNDONE
Annelysse K. Monroe



11:20 PM 25 DEGREES DESPEJADO

A veces me preguntaba si Anne era lesbiana o, no sé, algo tan raro que quizás fuera ilegal en más de un país, y ya no era sólo una cuestión de autoestima y amor propio, es que simplemente nunca iba con chicos. Tampoco le había preguntado, obviamente, ¿cuándo iba a haberlo hecho? Cada vez que me acercaba a ella se marchaba o me gritaba, y la novedad ya había sido darme una bofetada... Al menos sabía que podía tocarme sin que le saliera un sarpullido ni nada por el estilo, eso ya era todo un paso ¿no? Hice caso omiso de ella cuando me mostró con bastante detalle lo horrible que sería besarme porque no valía la pena discutir, cualquiera diría que era uno de esos tíos que no se duchan y tienen más sarro en los dientes que pelo en la cabeza, joder. De hecho, era más bien todo lo contrario, si había algo que me gustaba era estar decente: ducharme al menos una vez al día, lavarme los dientes, peinarme, lo que hace cualquier ser humano normal y corriente. En fin, esa chica debía ser de otro planeta y al parecer hablamos un idioma distinto porque yo era incapaz de comprender por qué se comportaba de aquella forma.

¡Hey, espera! He malgastado mi saliva dándote un beso en la mejilla… ¿Es eso para ti ser desagradecida, en serio? – Suspiró y se mordió el labio inferior, algo que hacía bastante a menudo y que no había podido evitar notar. Negué lentamente con la cabeza, en silencio, porque cuando dije que había sido una desagradecida me refería al bofetón. De todas formas, la dejé hablar. – No sé porqué has hecho esto por mí, y tampoco te lo voy a preguntar. Agradezco y callo. ¿Por qué no te sirve? A todos les sirve… Tampoco entiendo porqué insistes en enviarme indirectas directas que no comprendo. – Solté una carcajada y puse los ojos en blanco, ¿tenía que hacerle un dibujo o...? "No digas nada, Sylvan, déjala que siga..." pensé, e iba a ser lo mejor porque al menos así podría tratar de entender qué era tan difícil de entender para ella. – Además, tienes a un millón de tías tras de ti, babeando por tu culo. Las he visto. Van a tu vera como si fueran zombies sin cerebro, ya sabes, de esos a los que se les sale los sesos… sí, sí, esos que son tan asquerosos. – Dejé escapar un sonoro suspiro y me tuve que reír, si es que era inevitable, coño... Por lo de los zombies, más que nada. Ahí tenía que darle la razón, aunque yo no iba a quejarme por eso. Abrí la boca para contestarle, quizás aquella era mi oportunidad para demostrarle que no era el anticristo ni nada parecido, que simplemente me gustaba hacerla enfadar y no esperaba que se tomara mis bromas tan a pecho. – Mir... – Me callé, me callé porque ella volvió a hablar, ¿eh? No por otra cosa. – ¿Vas a pasar con eso por algún restaurante? – Señaló mi moto y esbozó una sonrisa, de un momento a otro iba a ponerme a buscar la cámara oculta porque simplemente no era normal lo que estaba pasando.

Primero me abofetea, luego me besa y me echa una charla y ya para rematar la jugada me insinúa básicamente que la lleve a algún sitio para que cene, al menos eso es lo que yo he entendido. Volví la cabeza hacia ella, escrutando su cara para asegurarme de que lo que acababa de soltar por la boca iba en serio. – Debo de estar loco o en Matrix... – Murmuré demasiado bajo para que ella me escuchara, desde luego hablar conmigo mismo no decía mucho de mi estado mental. Subí los brazos, estirándome aún con el abrigo en una mano y el casco en la otra, y pensé que quizás podía darle la vuelta a la situación de forma que ella estuviera contenta y yo también. – Sí, claro, con todo lo que ha pasado no he cenado. – Dije con fastidio, arrugando la nariz y volviendo a torcer los morros durante unos segundos. – Te propongo una cosa y, por favor, considérala ¿vale? – Alcé un poco las cejas y me puse un poco más serio de lo que lo había estado hasta el momento porque esto era más o menos serio. – ¿Por qué no vamos a cenar, juntos, adónde tú quieras porque a mí me da igual, y te contesto a todas esas preguntas? – Hice un gesto con las manos para darle a entender que sólo era eso, que no había ninguna otra intención oculta bajo aquella propuesta. – Sé comportarme, aunque no lo creas.... – Añadí, frunciendo ligeramente el ceño, pero es que era verdad, coño. Me gustaba hacer bromas y hacerla enfadar, sí, pero es que ella sólo conocía esa parte de mí porque nunca me había dejado enseñarle el resto. – Y si no lo hago sólo tienes que decírmelo y te juro que te llevo de vuelta a tu casa. – Sentencié, era una buena oferta ¿no? Cenar, hablar, y cuando realmente mi presencia fuera para ella el infierno en la tierra sólo tenía que decirlo y la devolvía a su castillo.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Miér Ene 25, 2012 1:39 am


And when you're close I feel like coming undone#.

25 degrees 23:14 p.m. Noche despejada Trabajando


Y allí seguía yo, ignorando la presencia de mi compañero de charla, intentando ver todos esos detalles de la moto… realmente me encantaba. Siempre había querido tener una, no de esas, pues cualquiera me servía. Me gustaban todas, incluso las antiguas. Aunque aquella era tan bonita que hacía que perdiera la noción del tiempo. Me llevé una mano a la boca y me mordí las uñas. La gente solía darme un manotazo en la muñeca siempre que me veían hacer eso, pero esperaba que Sylvan no lo hiciera. Al menos parecía que al muchacho le divertían mis comentarios, aunque no sabía que tenían de graciosos. Solo estaba diciendo la verdad… realmente parecían malditos zombies. Quizá es que por aquellos entonces aún era demasiado ingenua como para saber que mis comentarios daban pena y risa a la vez.

Sacudí la cabeza, saliendo de mi ensimismamiento, y volví en mí. Ladeé la cabeza hacia él y clavé los talones en el suelo, colgándome el bolso al hombro. Noté un escalofrío, pero lo disimulé muy bien. Sin embargo, comenzaba a hacer ese típico fresco que siempre aparecía de madrugada y hacia que te diera pereza levantarte hasta para ir al lavabo. Sylvan murmuró algo que no escuché, así que lo dejé pasar. Sí, lo mejor sería no comentar cada cosa que él dijera o me tomaría por una loca. No aparté la mirada cuando se estiró, como si no hubiera delante. Mal educado, pensé. Uno no se estira, no bosteza y casi no parpadea cuando está hablando con otro. O al menos eso decía madre. Ahora que lo pensaba… madre me llenaba la cabeza de cosas inútiles, así que supuse que aquello también lo era. Así que sí que iba a pasar por un restaurante, ¿eh?

- Te propongo una cosa y, por favor, considérala ¿vale? – alcé una ceja. A ver lo que me iba a proponer ahora éste… capaz era de invitarme directamente a su cama. Bueno, si me ofrecía un pavo entero para comer, quizá me dejaba y todo… con el hambre que llevaba encima… mi estómago volvió a rugir y yo me apreté el estómago, intentando escuchar sus palabras a la vez que intentaba reprimir los ruiditos extraños de mis tripas.

Entonces abrí mucho los ojos y me lo quedé mirando. ¿Ir a cenar? ¿Él y yo? ¿Había dicho juntos? Yo solo quería que me dejara en el McDonald’s o similar y, ale, a vivir su vida cada uno. Pero el chico quería ir a cenar conmigo, ¿para qué? Según él, para contestarme a todas esas preguntas que antes le había hecho. En realidad eran retóricas, no hacía falta que las contestara, me hubiera gustado decirle, pero no lo hice. Estaba considerando, como bien él había dicho, las opciones. Dejé escapar una risita cuando alegó que sabía comportarse, porque realmente no lo creía. Su último ofrecimiento me gustó más. Si no me gustaba la velada, siempre podía irme. “Vamos, Anne, no va a pasar nada… solo quiere hablar. ¿Qué tiene de malo que quiera hablar contigo? En todo caso, es bueno”. Pero no sabía si hacerle caso a esa vocecilla que me hablaba en el fondo de mi mente. Entrecerré los ojos y dejé escapar un pequeño resoplido.

- Lo has jurado, eh, que conste – le acusé, señalándole con un dedo. Después lo bajé, porque señalar a la gente también era de mala educación, y armándome de valor, le di un leve empujoncito en el brazo. - ¿Vamos? Si no lo has notado… creo que mi estómago empezará a hablar inglés dentro de poco si no hago algo por evitarlo – mascullé entre dientes. Y, dicho esto, me encaminé hacia su moto, pero una vez delante no la toqué, sino que me quedé algo apartada, con la vista clavada en ella. Nunca me había subido en una moto. Me giré hacia Sylvan. Quise preguntarle como debía hacer para subirme, pero no lo hice. - ¿Sushi o McDonald’s? – pregunté.

avatar
Annelysse K. Monroe
Neutros
Neutros

Mensajes : 113
Fecha de inscripción : 19/01/2012
Edad : 21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Sylvan A. Tarski el Miér Ene 25, 2012 7:04 am






AND WHEN YOU'RE CLOSE I FEEL LIKE COMING UNDONE
Annelysse K. Monroe



11:20 PM 25 DEGREES DESPEJADO

No conocía demasiado a Anne, aunque tampoco necesitaba hacerlo para saber que la probabilidad de que dijera que sí a mi propuesta era bastante más pequeña que la de que dijera que no o me chillara o me volviera a pegar, realmente ya no sabía que esperarme. Pero no sé, tampoco la había invitado a echar un polvo ni nada por el estilo, era sólo cenar y hablar y era algo que hacían millones de personas en el mundo cada día sin compromiso alguno, así que... Además, mis intenciones eran buenas - lo creyera ella o no - y después de lo que había pasado me merecía una oportunidad ¿no? La reacción de la rubia no se hizo esperar demasiado y supuse que además de mirarme como si acabara de desvelarle el ingrediente secreto de la Coca-Cola diría algo al respecto; aunque, claro, como le había hecho mucha gracia que le dijera que sabía comportarme, quizás estaba muy ocupada intentado no morir de risa o algo parecido. Me daba igual, sinceramente, más que nada porque aquella noche lo de que "quien ríe último, ríe mejor" iba a quedar más que demostrado y Anne iba a tener que buscarse otra cosa de la que reírse.

Lo has jurado, eh, que conste – Soltó en tono acusador, y por si no me había dado cuenta, me apuntó con un dedo a lo Miles Kane. Me tomaba eso como un sí, así que esbocé una sonrisa encantadora y torcida, complacido por su respuesta. – Sí, sí, lo sé. – Dije rápidamente, ¿por quién me tomaba? Yo siempre cumplía mi palabra, no iba a ser distinto ahora; además, cuando empezara a no soportarme ella también iba a ponerse insoportable, así que el sentimiento y las ganas de tener muy lejos al otro iba a ser mutuo. Me dio un golpecito en el brazo y dijo entre dientes: – ¿Vamos? Si no lo has notado… creo que mi estómago empezará a hablar inglés dentro de poco si no hago algo por evitarlo – Solté una risita al oír lo de su estómago, Anne era una tía divertida cuando no estaba ocupada gritándome. Pero qué prisas ¿no? Estuve a punto de decirle algo, pero no sabía si bromear en aquel momento era una buena idea: Anne era bastante susceptible y ya había sido un milagro que accediera a cenar conmigo, así que me callé y la seguí hasta mi moto. Se quedó allí parada durante unos segundos, mirando la moto, y después se volvió hacia mí. – ¿Sushi o McDonald’s? – ¿Y para eso había estado ahí embobada con la moto? Si es que a mí me daba igual el sitio, yo sólo quería comer... Entrecerré un poco los ojos, pensativo durante un par de segundos y alargué la mano en la que llevaba el casco hacia ella con una leve sonrisa. – Para empezar, casco. – Y yo también debería ponerme uno, pero el otro estaba en casa porque no había pensado salir de aquel sitio acompañado. – Y no sé, quizás mejor... – Arrugué un poco la nariz, ¿mejor qué? Bueno, en realidad, después del incidente en el 25 Degrees no me apetecía ver más hamburguesas. – Sushi, definitivamente. – Respondí sin dudar un segundo más.

Acto seguido me puse el abrigo y hurgué en los bolsillos de mi pantalón hasta que di con las llaves de la moto, me subí en ella y la arranqué. Oír aquel motor rugiendo era un auténtico placer para los sentidos, aunque aquella moto no necesitaba tener las llaves en el contacto para que la gente volviera la cabeza para mirarla: era una Harley Davidson Dyna Low Rider, negra y prácticamente nueva, no tenía ni cuatro años siquiera, una auténtica preciosidad. Ladeé un poco la cabeza, buscando la mirada de Anne. – ¿Subes o...? – Alcé las cejas y le hice un gesto invitándola a subir, pisé a fondo el embrague e hice rugir el motor un poco más. Era ella la que más prisa tenía, al menos hasta hace unos minutos así era, y yo ya estaba más que listo para largarme, así que sólo faltaba que se montara, se agarrara bien y eso, a volar. – ¿Te ayudo? – No pensé que fuera a necesitar mi ayuda porque, no sé, tampoco hacía falta tener un máster para subirse en una moto; de todas formas, no iba a ser la primera chica a la que le daba pánico o terror o yo qué sé montarse en una, así que yo preguntaba por si acaso.




avatar
Sylvan A. Tarski
Neutros
Neutros

Mensajes : 90
Fecha de inscripción : 16/01/2012
Edad : 25
Localización : L.A, California

Ver perfil de usuario http://callme-back.tumblr.com

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Annelysse K. Monroe el Miér Ene 25, 2012 7:39 am


And when you're close I feel like coming undone#.

25 degrees 23:14 p.m. Noche despejada Trabajando



Tras de mí había escuchado la risita de Sylvan ante mi comentario sobre el estado de mi estómago. Y es que era muy cierto, realmente pensaba que mi barriga se iba a poner a hablar de un momento a otro… y no precisamente a lo ventrílocuo, no, mucho peor. Mientras le miraba, esperando que tomara una decisión sobre ir a comer al McDonald’s o a algún restaurante cercano japonés, continué agarrándome el estómago como si me fuera la vida en ello. Me dolía una barbaridad y cada dos por tres hacia ruiditos extraños, por lo que me puse algo roja. Agradecí que estaba oscuro y que Sylvan no tenía complejo de búho para poder verme sin luz. Cuando habló, pareció más una orden que otra cosa, así que me quedé lo que me ofrecía fijamente.

- Para empezar, casco – dijo, entregándomelo. Parpadeé un par de veces con rapidez y cogí el casco con manos algo temblorosas, pero no porque me diera miedo –vaya tontería, solo era una moto- sino porque estaba bastante nerviosa. Me quedé mirando la superfície negra y suspiré. Me quité la goma del pelo, dejando éste suelto completamente, cayendo libre sobre mis hombros. Después me eché el flequillo hacia atrás y abrí un poco el caso, pasándomelo por la cabeza. Subí la visera y miré a mi alrededor, buscando el casco que utilizaría él, pero no encontré ninguno. – Y no sé, quizás mejor… Sushi, definitivamente – por fin se decidió y yo sonreí levemente, aunque con el casco puesto él no podía ver mi sonrisa, pero sí que podía apreciar como aquello me apretaba las mejillas, creándome arrugas en la punta de los ojos. Finalmente, dejé el intento de sonreír y me dediqué a observar, simplemente, sus movimientos, porque al parecer no había traído otro casco. Primero, no le iba a dar el mío -¿qué tal si teníamos un accidente?- y segundo, él no lo necesitaba, ya estaba acostumbrado a ir en moto. Yo no.

Así que se subió en la preciosidad y la arrancó. Yo me quedé unos segundos quieta, pues no sabía que tenía que hacer… hacía unos años había montado a caballo, si había podido subir a un animal tan alto, a esto seguro que no era mucho más complicado. Entonces, cuando preguntó que si me ayudaba, sacudí la cabeza. Me colgué el bolso, pero esta vez cruzado y me aseguré de que estaban todas las cremalleras cerradas. A continuación, cogí aire y bajé la visera, acercándome al vehículo. Lo que más cosa me daba era tener que apoyarme en el hombro de Sylvan para hacerlo, pero lo hice. Pasé una pierna por encima y finalmente quedé sentada. La moto vibraba mucho. Cerré los ojos con fuerza. En fin… ya no había vuelta atrás. Me miré las manos. ¿A dónde me agarraba? ¿A él?

- Espero que no te moleste – susurré, mientras pasaba mis brazos por su cintura para agarrarme a él. Seguidamente, apoyé mi cabeza en su espalda. – Solo una cosa más: no vayas muy rápido, eh – le avisé, apretando mis piernas contra la moto.

Off: ¿Abrimos en Sushi Samba o cómo lo hacemos? :3 Si quieres el próximo post puede ser ya allí o podemos seguir aquí. Como prefieras ^^
avatar
Annelysse K. Monroe
Neutros
Neutros

Mensajes : 113
Fecha de inscripción : 19/01/2012
Edad : 21

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: And when you're close I feel like coming undone [Sylvan]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.