¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
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Dom Feb 19, 2012 2:25 am por Oklahoma A. Holmes




































+ She behaves like she's on fire, on her tiptoes reach up higher. // Nathaniel.

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+ She behaves like she's on fire, on her tiptoes reach up higher. // Nathaniel.

Mensaje por Carrie J. Penticoost el Jue Ene 19, 2012 6:36 am



blood gets thin



Abrir los ojos, despertar, iniciar un nuevo día en ese basural que más o menos podía llamar hogar, todas las noches me iba a la cama esperando como una niña pequeña que al despertar al día siguiente, en vez de ver una casa sucia y pobre, ver una casa preciosa en una habitación grande y bonita. Claro que era un sueño ridículo y por más que lo deseara sabía que nunca iba a hacerse realidad. Suspiré a la vez que me levantaba de la gastada y sonora cama para rápidamente dirigirme a la cocina y revisar de arriba abajo buscando comida como un ratón buscaba su queso pero no había nada, nada de nada además de mi tarro de café y un kilo de azúcar aún sellado, claro que había café y azúcar es lo único con lo que no puedo vivir, en cuanto a la comida ya comería en la cafetería pues el jefe sabía de mi condición y nunca se le pasaba por alto invitarme un sandwich o algo por el estilo, cuando andaba de buenas incluso me daba un pastel que sobrara. Obvio que no siempre era así, solía tener comida en la alacena pero no me había llegado mi paga y no había ido al supermercado, si tenía muy mala suerte el jefe andaría de malas y como máximo me quedaba todo el día sin comer pero podía vivir así, no sería la primera vez. Mientras el agua se hervía en la tetera me dirigí a la habitación para vestirme con lo primero que encontré, unos shorts de jeans gastados, una sudadera blanca y para evitar el posible frío que el viento me provocaría un jersey celeste encima. Me serví agua en el instante propio en que la tetera sonó chillonamente anuncio que ya hirvió y salí al porche descalza para sentarme en la escalera y mirar la pobreza en vivo y en directo, quien diría que Los Angeles tenía un lado malo también, no era lo que mi madre me contaba cuando era pequeña. Ella me decía: ''Carrie, algún día iras a Los Ángeles, allá todo es perfecto y hermoso.'' Puras mentiras, las madres mienten, momentos en los que pienso en lo mala madre que era la mía son momentos en los que me siento bien por no haber tenido a mi bebé cuando tuve la oportunidad, igual no hubiese podido mantenerlo e íbamos a terminar los dos muertos. Del bolsillo de mi jersey a saqué una cajetilla de cigarrillos mentolados, tomé uno y lo encendí sintiendo como todos los días el placer que me daba sentir el humo de la menta mezclada con nicotina y quien sabe que otros químicos por mi garganta. Había bastante gente en la calle en ese momento, unos adolescente con pinta de delincuentes y un par de niños jugando con una pelota hace de papel, si hubiese llegado al barrio hace poco me habría dado miedo sentarme en ese porche tan sola, me habría dado miedo incluso estar sentada en el sofá del living porque recuerdo que cuando llegué solo me sentaba ahí a esperar que las horas pasaran sin queme asaltaran y me robaran, ahora y no le temía a andar por ahí porque ya estaba acostumbrada y conocía prácticamente a toda la calle, eran buena gente solo que no conocían el significado de la palabra decencia y de todas formas yo no tenía nada que decir, no podía limpiarme las manos de esa forma si yo igual había robado. Suspiré una vez más dispersa en la estupidez de mis pensamientos.

Rodé los ojos aburrida y bufé como una niña pequeña, era como si esperara a que algo interesante pasara cuando sabía a mis adentros que por más que deseara nada más interesante que presenciar un asalto o una balacera sucedería, con un mal movimiento de muñeca la taza calló a mis pies vertiendo todo el café caliente sobre mis piernas haciendo que mi rostro se convirtiera con una mueca de dolor, sin contar que la taza se hizo pedazos en la escalera de madera. Me levanté rápidamente y tiré el cigarrillo lejos para sacudirme el café de las piernas con ambas manos.-¡Diablos!- Chillé para mi misma atrayendo algunas miradas, pero no presté atención y una vez que el café dejó de escuecer en mi piel me dediqué a recoger uno por uno los pedazos de la taza, no quería que nadie terminase herido por la culpa de mi idiotez. Un sonido fuerte de a lo lejos me hizo levantar la mirada logrando que así con otro mal movimiento de muñeca cortara la palma de mi mano. Gemí suavemente de dolor y dejé car todos los pedazos de la taza haciendo aún más escándalo y atrayendo más miradas a mi porche, trate de mirar bien la herida para saber si era profunda pero la abundante sangre no me dejaba ver bien.''definitivamente no es mi día'', pensé empeñada en limpiar la herida con la manga de mi jersey...




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Carrie J. Penticoost
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Re: + She behaves like she's on fire, on her tiptoes reach up higher. // Nathaniel.

Mensaje por Nathaniel D. Friedmann el Sáb Ene 21, 2012 3:45 am






Corría. Nathaniel corría lo máximo que sus piernas ansiosas de un buen descanso le permitían, confundiéndose entre la gente que paseaba a esas horas por las calles de Los Ángeles. Era una escena típica en Nate, ser perseguido por el dueño de una cartera que recientemente había robado para poder comprar algo que llevarse a la boca. Cuando creyó considerable que el tío había parado de perseguirle dado que los insultos se camuflaron en el sonido ambiente, se permitió entonces tomar un respiro mientras apoyaba la espalda en las húmedas paredes de un callejón. Caminó observando la cartera de cuero color beige, y tras sacar el dinero que había en ella, dejó la cartera sobre un banco por no tirarla, al menos podría recuperar las fotos y las tarjetas que se encontraban ahí metidas. A menos que otro ladronzuelo aprovechase antes la oportunidad. Llegó Oackwood, ese lugar en el que los ricachones no se atrevían a pisar dado que si lo hacían, podían dar todas sus pertenencias por perdidas. Ahí no existía mucha moralidad, y eran pocas las personas que como él, preferían hacer hurtos sin violencia. Vale que posiblemente no estaba bien hacerlo, pero no le quedaba más remedio que hacerlo si deseaba comer todos los días.

Se guardó el dinero en el bolsillo de sus desgastados vaqueros, y fue entonces cuando palpó un cigarrillo que había pasado inadvertido. Prendió el cigarro con el mechero que siempre llevaba a mano, era una buena manera de distracción. Había pasado una mala noche, una noche pésima en la que no pudo pegar ojo. Intentó hacerlo en la cocina de un bar, colándose por la ventana haciendo el menor ruido posible, pero ese intento quedó abortado cuando descubrió que dentro se encontraba un cocinero que estaba recogiendo sus cosas para irse. ¿Resultado? Escapar como si fuera una rata, igual que siempre. Después vagó por las calles desiertas hasta encontrar un banco, pero los ruidos y sus pensamientos internos que resonaban en su cabeza le impidieron conciliar el sueño, por lo que se quedó toda la noche sentado el banco, bebiéndose él solo una botella de ron que había comprado para poder entrar en calor, ya que hacía un frío de los mil demonios. Había pasado de tenerlo todo a no tener nada de un plumazo, y parecía ser una broma que comenzó siendo una inocentada y que acabó saliéndose de las manos del responsable. Era por eso que había aprendido a valorar las cosas, que el mundo a sus ojos era ahora mismo una fantasía, y no idílica precisamente. Era pues eso, una broma de mal gusto.

Escuchó el sonido de porcelana rompiéndose, lo supo porque ese sonido le era realmente conocido, su madre era una mujer a la que le encantaba tomar té, aunque también era algo torpe, de ahí la de tazas que se tuvo que comprar tras romper la última. Giró la vista a pesar de estar aún algo adormilado, y observó que se trataba de una joven pelirroja que había logrado captar la atención de varias personas, algo que no era muy conveniente hacer teniendo en cuenta el tipo de sitio en el que se encontraban. Pudo distinguir la sangre abundante cayendo por la palma de su mano aun a pesar de la distancia en la que se encontraban, y estaba seguro de que ninguno de los caminantes estaban dispuestos a acercarse a brindarle su ayuda. Sin embargo Nathaniel se sintió en la obligación ética de acercarse para asegurarse de que la joven estaba bien. Subió las escaleras de madera que les separaban, con el cuidado de no ser lo suficientemente brusco como para suponerle una amenaza a la joven. Hay una fuente a no mucha distancia de aquí, creo que deberías ir a lavarte la herida antes de que se te infectesu voz sonó grave, debido al tiempo que llevaba sin mediar palabra con nadie. Se desabrochó la chaqueta para rasgar su camiseta con bastante facilidad debido a la mala calidad de la tela, sin preocuparse en ningún momento, ya que esa misma tarde iría a comprarse ropa nueva con el dinero que le había robado al chico de hace unos minutos. Abrochó de nuevo su chaqueta para no quedar tan expuesto y justo después, se agachó hasta quedar a la altura de la joven. Si me permites…murmuró agarrando la mano de la chica con suavidad, envolviendo cuidadosamente la venda sobre su palma en una especie de torniquete que aguantaría lo suficiente antes de lavar la herida.



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Re: + She behaves like she's on fire, on her tiptoes reach up higher. // Nathaniel.

Mensaje por Carrie J. Penticoost el Lun Ene 23, 2012 7:31 am



blood gets thin



Levanté la mirada rápidamente al oír los lentos pasos en mi dirección para encontrarme con un rosto agradable pero no por eso menos peligroso que cualquiera que caminara por ahí, pestañeé un par de veces rápidamente mientras sentís como se me congelaba la respiración, debía admitir que me daba un poco de miedo porque no lo conocía y por muchas otras razones. Cuando finalmente las palabras salieron por su boca graves y ásperas me relaje porque podía sentir su tono de preocupación y auxilio que no cualquiera en el barrio me daría pero no podía confiarme, mis labios de abrieron levemente tratando de emitir una palabra pero nada salió, solo me quedé como idiota mirándolo mientras la sangre se me escapaba del cuerpo a través de mi mano. En ese momento me sentí más preocupada por cualquier cosa que pudiese pasar que por mi herida, si tenía muchas malas experiencias en oackwood y no podía terminar de fiarme de su gente y si él no era de aquí entonces tuvo una muy mala idea en venir a meterse a tales partes, yo no podía esperar a salir de ahí en cuanto tuviese la oportunidad y otra gente seguía viniendo, no tenía sentido alguno aunque se notaba que él no era de ningún otro barrio mejor, no tenía mejores pintas que las mías e incluso se veía un poco arruinado, no tenía nada que envidiarle y de seguro él a mi tampoco.

Al ver como se rasgaba la camiseta abrí los ojos de par en par sorprendida pensando que el tipo estaba totalmente ido, gente como él, como yo... no desperdiciamos una camiseta así como así o al menos eso era lo que yo veía día a día como lo mucho que a algunos les costaba conseguírselas pero me hizo pensar que al menos, tal vez, no tenía malas intenciones y de verdad me quería ayudar pero la mirada desconfiada por mi parte seguía ahí latente y no se iría hasta quien sabe cuando, no hay muchas formas de saber cuando alguien te quiere dañar o no, muchas veces ni te das cuenta cuando ya estás dañada. El contacto de su piel con la mía hizo que me sobresalte minimamente y un escalofrío recorriera mi espalda pero aún asustada y todo me dejé hacer por sus hábiles manos que envolvían mi herida con su trozo de tela. Me mordí el labio nerviosa por todo y por nada a la vez hasta que terminó lo que sea que estuviese haciendo con mi mano.-Gracias- Dije casi en un susurro pero estaba segura de que lo oiría.

En parte el tenía razón, si se infectaba se iba a poner feo y no quería tener que congelar el trabajo por una estupidez mía, siempre supe que el café me perjudicaría en algún momento de la vida pero no estaba aún preparada para ese momento exacto.- No la conozco- Mencioné refiriéndome a la fuente, me encogí de hombro y agregué.-No sé donde está la fuente.- Confesé tímidamente y un poco avergonzada de no conocer el propio lugar en el que vivía pero no era tan vergonzoso si lo pensaba de cierta forma, no era conveniente para nadie salir a recorrer oackwood. Vivir ahí me hacía igual de miserable que todos ellos, pero no igual de fuerte ni ruda, seguía siendo la misma chica cobarde y débil, totalmente fácil de dañar que era cuando tenía cinco años y sabía que era un blanco fácil para todo quien caminara a mi lado con malas intenciones.

De pronto sentí cierta curiosidad inmensa por él chico, por saber que hacía ahí, como llegó y por qué entre todas las personas se decidió a ayudarme en vez de ignorarme. Era un instinto que no podía reprimir ese de querer saber todo sobre todo en todo momento, podía estar segura de que nunca lo había visto en mi vida entera y eso era lo que más me intrigaba porque si que veía a la gente del barrio todos los días, si es que el era de ahí entonces si se me haría raro. En mi mente se formaban un montón de preguntas y comentarios para mi misma que no eran más que un desagradable producto de mi tensión en ese momento, respiré hondo y me mordí el labio nuevamente, como solía hacerlo.




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