¿Existe algo peor que una vida superficial entre belleza, playa y rumores durante todo el año? Pensarás que no. Pero en California, más concretamente, en L.A, la cosa se puede empeorar. Y mucho. Están aquellos que gozan de una vida totalmente al estilo propaganda hollister, y están esos otros que su vida es un constante viene y va de conflictos, peleas callejeras y otros problemas sociales y personales. Pero cuando esta armonía se rompe y algo interfiere en la vida del otro, aparece esto, una bonita guerra de sociedad en bandeja de buffet. Suena típico, sí, sin embargo, no sabes lo interesante que puede ser y lo atractivas que son estas historias. Y los secretos que hay detrás de cada uno de ellos, es la guinda del pastel.
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You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

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You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Isabel P. Kendrick el Miér Ene 18, 2012 11:00 am

21:00 Horas – Primavera – 2012


Su jornada de trabajo se completo hace ya más de treinta minutos, sin embargo, Isabel continuaba en el escritorio que representaba su lugar de trabajo sentada frente al computador. Ethan se despidió cerca de unos veinte minutos atrás, pasaron la mayor parte del día realizando una sesión de fotos para una reconocida revista del lugar que estaba pronta a lanzar una nueva edición, renovándose por completo. La locación esta vez no fue el estudio, sino que en diferentes lugares de la ciudad por lo que habían estado yendo de un lado a otro durante todo el día. A Isabel le gustaba aquel trabajo, mismo que no consideraba como tal pues pasar horas y horas metida en una sesión fotográfica, claramente detrás de la cámara era lo suyo, aunque ahora fuera tan solo la asistente de Ethan.

Continúo clickeando por un par de minutos el mouse con uno de sus índices, pasando de foto en foto, observando cada una de ellas. Desde que había llegado a Los Ángeles, volcarse en su trabajo y en los estudios que llevaba, era todo lo que hacía, aunque de repente se daba algún tiempo libre para salir por allí, a bailar y divertirse, no era común que lo hiciera. Ethan le había dicho que se marchara, pero ella insistió en que se quedaría por un rato mas adelantando trabajo, siempre iba al día o estaba adelantando sus deberes. Nunca se retrasaba, eso le mantenía la mente ocupada lejos de los fantasmas que todas las noches la visitaban.

Alzo una de sus manos y se las llevo hasta el rostro para refregarse su ojos, el sueño estaba siendo evidente, incluso dio hasta un bostezo. Estaba claro que el agotamiento estaba llegando a ella y fue entonces cuando decidió que era momento de irse. Echo el asiento hacia atrás y antes de marcharse ordeno sus cosas, dio un ultimo vistazo a las ventanas del lugar, asegurándose que todas estuvieran cerradas, además de cerciorarse que todo estuviera en su lugar. Finalmente dando un último vistazo apago la luz y cerro la puerta del estudio, asegurándola con la llave.

Tener que llegar a su casa y la soledad de la misma, no era algo agradable ni a lo que estuviera acostumbrada, aunque ya estaba pronta a cumplir cerca de dos años jamás lo lograría. Por otra parte, la ausencia de Helen nunca la iba a abandonar, y aquel espacio estaba bastante muy lejos de ser ocupado. Cuando acababa de bajar la escalera que accesaba hacia la oficina del estudio se dio cuenta que algo había olvidado. -¡Mierda!- Dando un giro rápido sobre si misma, Isabel corrió escalera arriba para volver al lugar, una vez su bolso estuvo en sus manos volvió a salir. ¿Dónde estaba su cabeza? Dando un suspiro la chica volvió a activar la seguridad del lugar y se dirigió hacia su auto.

Cruzo hacia el estacionamiento para dirigirse al coche que logro adquirir hace algunos meses atrás, introduzco su diestra en el interior de su bolso para buscar las llaves del mismo y a solo unos metros de este le dio click, haciendo sonar el pitido característico cuando noto, gracias además a las luz que prendieron en el auto tras su acciones, que alguien se encontraba en el lugar. Lejos de asustarse, la rubia continuó su camino, el muchacho se apoyaba justamente en la puerta del conductor, así que le fue imposible meterse al auto. -¿Aarōn? ¿Qué estas haciendo aquí?- Pregunto, frente al muchacho, sosteniendo entre sus manos las llaves y tirando del bolso hacia su espalda.

Isabel P. Kendrick
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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Aarōn F. Stahlneck el Miér Ene 18, 2012 2:15 pm

Otro día más en el famoso país de las oportunidades.
Otro día más de sol, playa, fiestas, alcohol, sexo, drogas y chicas guapas.


La voz del locutor se proyectaba desde los parlantes del grandioso equipo de música adquirido recientemente en la casa que Aarōn y sus amigos vivían; voz que parecía retumbar en las paredes del lugar para volver a entrar a su cabeza. Otro día más de la misma rutina que para algunos podía llegar a ser lo más interesante del mundo cuando tenías una vida ajetreada y llena de trabajo que lo único que te interesaba a esas alturas era tirarte en la playa, bajo una palmera y simplemente respirar en paz. respondió de inmediato la vocecilla en su interior que curiosamente adquirió el mismo tono de voz que el del tipo que se encontraba seguramente en una inmensa oficina en las dependencias de la radio correspondiente. Sacudió la cabeza y se preguntó quién demonios la habría dejado encendida a todo volumen, eran las cinco de la tarde y se había despertado tan solo unos cincuenta minutos antes. Si, la noche anterior fue tal cual el tipo de la emisora con su tan típico acento de Yankee Californiano describía como sería otro día más en aquel rincón del mundo.

La rutina ya comenzaba a agobiarle, el hecho de que su agente llamase cada dos por tres para cerciorarse de que seguían en casa y no cometiendo locuras en cualquier momento le haría perder la cabeza y, como no comenzaban con el proceso creativo de su nuevo disco hasta en tres días más, Aarōn decidió aprovechar el tiempo libre que le quedaba antes de enclaustrarse, literalmente, en ello. Hasta ese momento se encontraba sentado sobre el barandal de la terraza de la vivienda a la cual se habían mudado hacía no más de un mes una vez estuvo lista, la habían mandado a construir e implementar especialmente para ellos, proveyéndoles de esa manera cada cosa que pudiesen necesitar en cualquier momento del día así no les era necesario salir de la residencia y ser acosados por los flashes o lo que fuera que les molestase.

Se dio una ducha rápida, con agua fría para espabilarse y quitar de su mente todo rastro de sustancia ilegal que consumió la noche anterior, y luego se vistió con lo primero que cogieron sus manos desde el armario: jeans desgatados, botas militares y una camiseta azul oscuro. No se molestó en mirarse al espejo como usualmente lo hacía el vanidoso de su mejor amigo, simplemente cogió su chaqueta de cuero y salió de la casa sin avisarle a nadie dónde demonios se dirigía.

El aire tibio le golpeó el rostro anda más cerrar la puerta tras de sí, le costó bastante acostumbrarse la temperatura en Los Angeles, Suiza tenía sus días en que la temperatura sobrepasaba le media habitual y había sobrevivido a ellos diecisiete años de su vida pero nada de eso era comparable con el calor o condición ambiental de California. Si la comparabas con Zürich parecía un verdadero horno. Aarōn se llevó la mano al cabello y lo revolvió, dejándolo aún más desordenado de lo que usualmente solía llevarlo y se encaminó hacia el garaje para coger su motocicleta pero a último momento decidió dejarla ahí mismo, seguramente bebería y no quería que nadie le hiciera daño a su ‘bebe’, mucho menos él producto de alguna imprudencia tras manejar bajo los efectos del alcohol, así que se encamino hacia la salida con las manos en los bolsillos de sus jeans y su chaqueta colgando de uno de sus hombros.

No tardó demasiado en aparecer un taxi así que lo cogió sin dudar y le dio la dirección de la primera parada de la noche. El estudio fotográfico del mejor artista en esa área de todo California. No estaba exagerando, Aarōn sabía bastante de fotografía y admiró por años el trabajo de Ethan por lo que ahora, después de trabajar unas cuantas veces con él, se sentía completamente orgulloso de trabajar con él. Y con ella también

La idea de visitarle venía dándole vueltas en la cabeza desde ya un par de días antes pero cada vez que estaba a punto de dar el paso e ir a dar una vuelta por el estudio se le presentaba algún imprevisto, imprevisto que usualmente lucía algún sexy y pequeño vestido además de tacones altísimo y vamos, que su apellido y su sobrenombre podrían ser Stahl, pero claramente Aarōn no era de hierro. Le sorprendió ver su automóvil aparcado en el estacionamiento, tenía entendido que trabajaba más de lo que debería, pero normalmente una chica de su edad un jueves en la noche se encontraba en cualquier otro sitio más atractivo que en donde trabajaba a diario. Apoyándose en el auto en miniatura del que la rubia era dueña esperó ¿A qué? A que cualquier cosa interesante sucediera mientras ella aparecía.

Aburrido, se dedicó a observar minuciosamente cada cosa que se cruzaba por su rango de visión hasta que el auto emitió un leve sonido que le hizo dar un respingo antes de largarse a reír ante su reacción. Aquel era signo de que la rubia estaba cerca. Volteó a mirarle y alzó las cejas, adoptando así su mejor cara de seriedad. -¿Yo? No me digas que te olvidaste- rodó los ojos de forma exagerada y volvió a posar su mirada en ella. -Me enviaste un mensaje diciendo que pasara por ti hoy, sin chaperones, porque tenías una sorpresa para mí- mentira, aquello jamás había sucedido pero a él le gustaba jugar y ya era el turno que Isabel entrase al Juego. -Y bien… ¿Cuál es mi sorpresa?- con fingido entusiasmo, pero bastante real para cualquier persona que lo viese, volteó, mirando en todas direcciones haciendo como que buscaba algo.


Aarōn F. Stahlneck
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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Isabel P. Kendrick el Jue Ene 19, 2012 6:20 am

No le sorprendía del todo el verlo apoyado contra su auto, no era la primera vez que lo hacía, desde la vez en que se hubieran encontrado en el estudio donde la rubia trabajaba y conversado por un rato, habían terminado por intercambiar sus teléfonos, mas bien el muchacho había escrito el suyo en una de las puntas del contrato que en ese momento la chica imprimiese, dándole el trabajo de volver a tomar una copia de aquella hoja. En ese momento se negó a salir con él, luego de que pasado unos minutos se lo pidiera. Y aunque le parecía un muchacho interesante, agradable y sumamente atractivo, ella estaba tan acostumbrada a negarse que las palabras salieron de su boca sin que ella pudiera pensarlo antes. ¿Se arrepintió luego? Jamás. De todas maneras, grabo el número de su celular en el propio, al cual hasta el momento no había llamado.

Por eso no pudo evitar que una carcajada saliera de sus labios ante las palabras de Aarōn, pues aquello era una mentira del porte de un iceberg, ella paso toda la tarde sentada frente al computador de su escritorio y con suerte toco su celular un par de veces y solo para ver la hora. Sin embargo, no iba a desaprovechar aquella oportunidad, debido a eso no negó las palabras del chico. -El mensaje decía que subieras al estudio, tardaste tanto que supuse que no pensabas venir- Era típico para el chico salir con ese tipo de comentarios, Isabel ya comenzaba a notarlo, se preguntaba porque necesitaba algún tipo de excusa para ir hasta donde ella se encontraba, no comprendía en muchos aspectos su actuar, pero tampoco iba a comenzar a concluir cosas que seguramente no lo eran.

Su mano se alzo de un momento a otro y le lanzo con ella las llaves de su auto al muchacho. -Ahí tienes tu sorpresa, hoy tu manejas- El muchacho se había volteado buscando en el lugar, pero no encontraría nada pues ella no tenia idea que ese día se verían. Le venia bien la compañía, a pesar de ser asidua a la soledad el modo de vida que llevaba le cansaba y agotaba, necesitaba de vez en cuando verse con alguien. Rodeo su automóvil por la parte delantera hasta llegar al asiento del copiloto, abrió la puerta, dejo caer su bolso y luego observo a Aarōn. -Ven, vamos por algo de comer- Exclamo haciendo un gesto con su cabeza para que el muchacho entrara.

Isabel se acomodo en el asiento, el que pocas veces solía usar y en las contadas ocasiones en que el castaño la acompañaba, lo albergaba a él precisamente. -Es tu turno de sorprenderme- Dejo escapar una risilla, ella no le había dado ninguna sorpresa, sin embargo iba a pedir la suya hasta conseguirla, si él pretendía venir con esa clase de juegos a buscarla, lo iba a obtener. Mientras el automóvil avanzaba por el lugar, la rubia observaba a través del vidrio la ciudad, las calles abarrotadas de personas, siempre en compañía, añorando tener lo que ellas tenían. Su mirada permaneció por algunos segundos, perdida. No obstante, no se permitió quedarse así por el resto de la noche.

-Supongo que ya habrás maquinado donde llevarme, con esa cabecita pensante que te gastas- Sabia que el no actuaba sin pensarlo, y mas de alguna vez le había sorprendido con sus conocimientos. Inclinándose hacia su costado izquierdo, en lo que el cinturón de seguridad le permitía y presionó su índice contra una de las sienes del muchacho. No dio tiempo a que el hiciera algún gesto volvió a su lugar, no sin antes prender la radio, algo que pocas veces hacia debido a que lo que mas oía lo llevaba en su reproductor, pero estando acompañada prefería algo mas general y de paso podía conocer un poco mas al muchacho. El locutor de la radio anunciaba uno de los éxitos de una conocida banda, la que se hacia llamar AK-47. -Parecen buenos- Exclamo como si nada, no los conocía.

Isabel P. Kendrick
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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Aarōn F. Stahlneck el Jue Ene 19, 2012 8:26 am

Aarōn abrió los ojos de par en par ante su comentario porque la rubia claramente al seguir su juego y no mandarle a volar en la misma dirección en que había aparecido al llegar. Nadie le había mandado a volar antes, todo lo contrario, lo que el castaño decía el resto parecía estar completamente complacido en cumplir, sobre todo las chicas que a la más mínima insinuación de cualquier cosa se entusiasmaban de sobremanera. Lo que realmente le había impresionado al chico era que, siendo Isabel, ésta vez hubiese cedido porque desde que le conocía ella jamás le llamó pese a que él mismo había anotado su número en una absurda hoja de papel garabateada quién sabía con qué cosas. Por ende, era imposible que dicho mensaje que inventó a último minuto ser el receptor existiese. Ambos lo sabían y sin embargo continuaron con el juego.

Frunciendo los labios en una mueca bastante graciosa el castaño negó con la cabeza -No, no recuerdo haber leído eso- de inmediato se llevó la mano al bolsillo derecho de sus jeans para buscar su teléfono y osadamente comprobar en su inexistente mensaje que jamás había escrito que debía subir hasta el lugar de trabajo de la rubia y de Ethan, pero no había teléfono alguno en su bolsillo. -Demonios…- maldijo en voz baja llevando su mano izquierda al bolsillo del mismo lado y luego a los mismos en su chaqueta de cuero buscando el dichoso aparato, pero nada. -He dejado el móvil en casa, pero estoy completamente seguro que todo esto del estudio es una invención tuya- asintió un par de veces para sí mismo mientras colgaba su chaqueta del espejo de la puerta del piloto. -Además, no era necesario venir antes, sé que prácticamente vives en este sitio, me lo ha dicho Ethan. Afortunadamente para ti, llegó tu salvación- haciendo una reverencia bastante exagerada e infantil se mordió el labio inferior para no soltar la carcajada que estaba a punto de escapársele.

Las llaves del auto de Isabel de un momento a otro parecieron volar directamente en la dirección en que él aún se encontraba apoyado en la puerta del mismo en búsqueda de su supuesta sorpresa. Las cogió al vuelo, agradeciendo mentalmente no haber tomado unas cuantas pastillas antes de salir, de lo contrario, las llaves le habrían dado de lleno en el rostro e ido a parar al piso porque sus reflejos estaban en cualquier sitio menos listos para la acción. El chico le miró con una expresión que dejaba en claro que esperaba cualquier tipo de sorpresa menos esa y esbozó una pequeña sonrisa antes de abrir la puerta trasera del auto para dejar su chaqueta colgada en el respaldo del asiento del conductor –una manía que había heredado de su padre y que por mucho que lo intentaba no podía quitar- luego de cogerla desde el espejo. Una vez la chaqueta estuvo en el sitio correspondiente, cerró la puerta y abrió la del piloto para sentarse en la miniatura de vehículo que Isabel poseía. -Eres como un Hobbit ¿Sabias?- dejó escapar una risilla antes de acomodarse y buscar la palanca correspondiente para echar un poco el asiento hacia atrás, de lo contrario le daba la impresión de que en cualquier momento saldría disparado contra el parabrisas al frenar. No se puso el cinturón de seguridad, no era los suyo así que solo se limitó a bajar en vidrio un poco para que entrase algo de aire y metiendo las llaves donde correspondían, encendió el motor. -A comer será entonces, Madamme- le dio un golpe bastante rítmico al volante y arrancó en dirección al Este.

-¿Mi turno?- alzó una de sus cejas y le miró de reojo una vez dio con una luz roja. -No esperes gran cosa, te daré justo el equivalente a dejarme conducir tu auto de Barbie Malibú- claramente el vehículo de Isabel no era de la clase de automóviles que usaba la gente en aquella zona de California pero superaba en estilo y clase a la media de la población femenina entre dieciocho y veintidós años, así que no veía problema alguno en considerarlo como tal. -No me sobreestimes, luego te puedes decepcionar- sus palabras eran sinceras y su rostro adquirió un tono serio al mencionarlas que desapareció en el mismo instante en que el dedo de la rubia tocó su piel. Nunca le había tocado antes, no de esa manera tan espontánea porque estrechar su mano un par de veces para saludarle cuando Ethan le hacía pasar a su oficina parecía más bien un acto de pura obligación.

Se quedó en silencio el tiempo que faltaba para que la luz diera nuevamente en verde pero en el momento justo en que lo hizo la radio fue encendida y la voz del locutor del programa anunció cual sería la próxima canción. Underground, de AK-47.

Inevitablemente un escalofrío recorrió su espina dorsal ¿Qué pasaría si Isabel se enterase de quién era Aarōn realmente?. -Eso es lo que dicen todos, pero a mí no me terminan de convencer- se sentía extraño oír su propia voz siendo proyectada por una radioemisora. Si era sincero y completamente objetivo debía admitir que sonaban bastante bien, mejor de lo que pensaba él y el resto de los miembros de AK-47, su banda. Pero Stahl era inconformista o perfeccionista, como le llamaban los menos pesimistas, por lo que sentía que aún no eran lo suficientemente geniales como él y Viktor siempre habían querido. Quizás soñaban muy alto, jamás una banda de música sería perfecta, pero ellos querían ser los primeros en lograr el mayor grado de perfección musical, aunque tuviesen que pasar años trabajando para conseguirlo.

Sus manos hicieron que el volante girara hacia la izquierda mientras su propia voz inundaba cada rincón del automóvil al ritmo de la melodía de las guitarras, bajo y por sobre todas las cosas al compás de la batería. Sacudió la cabeza e intentó pensar en un sitio agradable y tranquilo para invitar a Isabel a cenar, un lugar donde no le reconocieran o si lo hacían, al menos no armaran escándalo y lo publicaran a viva voz. Pudo llevarle a Blowfish Sushi, House of Blues, Ivy o The Viper Room pero; sin embargo, se decantó por uno de sus lugares favoritos. Solo tardaron un par de minutos en llegar a él y cuando se estacionó en el primer parking vacío que encontró pudo notar que la decisión era la correcta, el simple letrero del restaurante tenía estilo y era acogedor. -Bienvenida a Cinnamon. Me disculpo por adelantado si es que no llega a agradarte el menú, pero es uno de los pocos lugares que realmente puedo comer sin esperar que intenten camuflar un trozo de carne entre la comida.- eso y el hecho de que estaba prohibido que las fans o papparazzis se lanzaran sobre los famosos era la principal razón por la que le encantaba el sitio.


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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Isabel P. Kendrick el Jue Ene 19, 2012 11:37 am

Isabel llevo uno de sus índices hasta sus labios, donde lo poso y observo a Aarōn. Si el quería juego lo iba a conseguir, se lo esperase o no, y ella tenia la sensación de que no se esperaba la forma en que le respondiese. -Que raro- Observo al chico, la manera en que buscaba en el bolsillo de su pantalón, sin lograrlo, pero insistiendo luego en cada uno de los bolsillos que en su vestimenta encontrara. -Tan invención no me parece, de lo contrario no estarías aquí. ¿No crees?- Inquirió con una sonrisa mas que satisfecha en sus labios. Claramente el mensaje era una invención por donde lo miraras, y la muchacha lo tenia bastante claro, y si el quería dar la excusa de que ella le buscaba, lo podía hacer, no le importaba. Pues ella sabia que no era así. -Ese Ethan, siempre hablando de más- Exclamo con un disgusto fingido, aunque era bastante reservada, estaba ya mas que acostumbrada al trato de su compañero de trabajo, al que no tan solo consideraba solo su jefe.

¿Su salvación? Que no la hiciera reír, no era salvación lo que buscaba, mucho menos algún tipo de redención, la chica lo único que necesitaba era la forma de sentirse libre, pero mientras mantuviera tantas cosas dentro de su mente, no se lo permitían. -No seas payaso y ya súbete al auto, Aarōn- Dijo esbozando una sonrisa en sus labios mientras se dirigía hasta el asiento de continuo. Una vez dentro espero paciente mientras el muchacho se tomaba todo el tiempo del mundo para acomodar su ropa. El castaño al parecer era extremadamente lento, por suerte Isabel venía de un país en que la paciencia era una virtud en excelencia, por lo que supo esperar los siguientes minutos en que el muchacho finalmente decidió subir al coche. -Y tú pareces un caracol- Observo la forma en que el se hiciera espacio en el coche, a ella no le parecía tan pequeño, pero claramente para el no era cómodo, y antes de que el muchacho partiera se alzo por sobre su asiento, tomo el cinturón de seguridad, atrapando al muchacho contra el asiento. -En este coche siempre se usa- Exclamo, sin ninguna expresión en su rostro y volvió a su lugar, donde ella ya estaba asegurada. -Si por favor, muero de hambre- Frunció los labios y poso su vista a través de la ventana.

Asintió con su rostro. -Exacto, te he dado la tuya, te toca darme la mía- Dijo de la forma mas naturalmente posible, como si aquello hubiera sido un mutuo acuerdo pactado entre ambos cuando se conocieran. Si alguien le hubiera advertido que se iría por allí a comer, en algún lugar de Los Ángeles con una persona que conocía desde hace algunos meses atrás, todo por un mensaje de texto inventado, no lo creería. Una carcajada salió de sus labios ante la mención que hiciera sobre su auto y aquella muñeca tan reconocida en el mundo, Barbie. -Nunca me gustó esa muñeca- Completamente verdaderas eran sus palabras, a la que le gustaban era a Helen, y Aarōn no estaba tan lejano en cuanto al modelo del coche, aunque claramente el no tenia idea de eso, ni estaba pronto a enterarse. Porque si, el auto en el que ambos iban sentados era casi una copia exacta del de su hermana. -¿Decepción?- No creía que aquello fuera posible, después de las cosas que habían pasado, no creía que algo así pasara. -Lo tendré en cuenta, no sobreestimarte- Y claro que no lo haría, desde hace mucho tiempo que dejaba de esperar.

El silencio se apodero del lugar, motivo por el que la muchacha encendió la radio del panel. -Mmmm no les había escuchado antes- Negó con la cabeza y dejo que el tema continuara, se acerco hasta la puerta bajando el vidrio de la ventana, la luz verde había aparecido en el semáforo, por lo que el auto volvió a estar en marcha. Si había algo que a Isabel le agradaba era la brisa del viento en su rostro, cada vez que le daba lo disfrutaba bastante, cerro los ojos y se asomo algunos centímetros fueras del auto y dejo que el viento le diera de lleno. Aquello la llevaba a otro lugar, que era justamente lo que muchas veces buscaba y lo que quería lograr con haber salido de Inglaterra. Fue entonces que volvió a su lugar, acomodándose nuevamente y subiendo el vidrio y en un intento de conversación comentó lo primero que se le vino a la cabeza. -Al parecer tú si sabes sobre ellos- mientras el resto de la canción se escuchaba en el automóvil.

El viaje continuo para luego de unos cuantos minutos finalmente llegar al destino que el muchacho tenia en su mente, uno de los restaurantes del lugar. La rubia observo por el vidrio delantero el lugar, se veía bastante simple, pero eso no quitaba el aspecto agradable que tenia el lugar, al contrario lo acrecentaba y eso a la muchacha le agrado. ¿Cinnamon? ¿Cinnamon? No, no le parecía conocido, mas en cuanto oyó nuevamente al muchacho volteo su mirar hacia el. -¿Carne? Descuida, no la como- El lugar capto su interés por completo al escuchar las palabras del castaño, Isabel venia siendo vegetariana desde hace ya varios años atrás, por lo que aquel sitio era idóneo para que alguien como ella fuera a comer, le sorprendió eso si el hecho de que el tampoco comiera. La sensación de que a cada momento descubría algo nuevo de Aarōn que le agradaba, lejos de solo agradarle también le daba algo de temor. Lo encontraba interesante, claramente se divertía estando con él, la especie de amistad que entre ambos mantenían era una de las pocas que tenia en el país americano, y además no podía negar que a pesar de toda la negativa ante sus invitaciones, algo en el le atraía.

-Ok, creo que me estas sorprendiendo- Exclamo luego de bajarse del automóvil, caminar hacia la parte delantera del mismo y observar el lugar. Acogedor y tranquilo, justo como a ella le gustaban. -Veamos cuantas sorpresas mas tienes para entregar- Dicho y hecho, entro en el lugar observando todo a su paso, no, no había acudido al lugar antes. No se preocupo de cerciorarse si el muchacho venia tras ella y se dirigió hasta una de las mesas mas alejadas de la entrada principal, pero cercana a una de las ventanas en la cual se acomodo mientras esperaba por Aarōn, a la vez que tomaba el menú entre sus manos para echarle un vistazo.

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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Aarōn F. Stahlneck el Jue Ene 19, 2012 12:49 pm

Una de las frases pronunciadas recientemente por la rubia continuaba retumbando en su cerebro sin querer desaparecer del todo de él.“Al parecer tu sí sabes sobre ellos”. Si tan solo ella supiera cuánto sabía Aarōn acerca de AK-47 seguramente no le volvería a hablar alegando que le mintió deliberadamente por meses pero las cosas no eran tan así. No le había mentido, desde su punto de vista mentirle habría sido inventarse una nueva identidad pero eso no era exactamente lo que el castaño había hecho. El omitió ciertas cosas sobre su vida que tarde o temprano estaba consciente de que saldrían a la luz, pero mientras tanto, se dedicaría a disfrutar por completo el anonimato.

A él no le gustaba la fama, muy por el contrario de otros músicos o bandas reconocidas que lo único que querían era aparecer en portadas de revistas o sitios de internet con tal de vender más y más discos o que la gente viese más películas de ellos o asistieran a sus conciertos, a Aarōn lo único que le importaba era la música y que la gente le reconociera por eso, por la calidad musical que su banda proyectaba con cada una de sus canciones. Su vida privada era otro asunto y ésta, tal como el adjetivo que le calificada, se quedaba en la privacidad de su casa, bajo siete llaves y sin posibilidad alguna de salir de allí aunque muchos últimamente hicieran hasta lo imposible por sacar algo de la nada y adjudicárselo para así armar más polémica.

Aarōn no emitió comentario alguno acerca de si sabía o no de la banda ya que estaba consciente de que, si comenzaba a hablar de ella, el famoso bicho de la curiosidad picaría a Isabel y probablemente nada más llegar a su casa entraría a internet para buscar algo referente a ellos y eso sería fatal porque lo primero que encontraría sería una foro de él mismo. Pocas veces el ojiazul se interesaba verdaderamente en alguna chica pues, en el medio en que vivían, usualmente eran las féminas quienes andaban tras ellos con tal de conseguir algo pero, ahora si estaba interesado en una, una que no le había dado la menor atención hasta hacía unos cuantos minutos atrás y no pensaba arruinar lo que había conseguido hasta ahora. Se sentía tan bien tener una amiga que no se hubiese acercado a él por mero interés que no estaba dispuesto a perderla bajo ningún motivo, razón o circunstancia.

-¿No?- de inmediato volteó hacia la rubia y le miró con evidente sorpresa en su rostro. Si bien le conocía desde un par de meses atrás, no era mucho lo que habían hablado acerca de gustos que no fuesen estrictamente ligados al arte de la fotografía, labor que Isabel ejercía trabajando como asistente en el estudio de Ethan y que él mismo había ido hasta allá a mostrarte una que otra fotografía de su propia autoría para ver qué tal le parecían, si había captado bien los ángulos y tal. -Pues yo tampoco, es por eso que estamos aquí- dedicándole una pequeña y sincera sonrisa se enfrascó en otro arte, el de desabrochar el bendito cinturón de seguridad el cual ella misma le había colocado una vez notó que él no tenía intención alguna de utilizarlo.

Decir que odiaba los cinturones de seguridad era poco y era por eso que no los utilizaba pero una parte dentro de él continuaba repitiéndole, cada vez que conducía un automóvil que debía utilizarlo, sobre todo después del accidente que fueron protagonistas en Londres hacía ya unos tres años atrás. El punto era que pocas veces Aarōn iba al volante, tenía chofer –sobre todo para las noches en que la fiesta era interminable- y de lo contrario, cuando no habían fiestas, él mismo conducía su motocicleta la cual, como bien todo el mundo sabía, no poseía cinturón de seguridad. Pulsó con calma el broche y una vez se liberó de su prisión bajó del automóvil, dejando su chaqueta dentro de él, en el mismo sitio donde le había dejado al subirse ya que no le serviría de mucho dentro del restaurante, después de todo el aire estaba fresco y ni siquiera llevaba su celular consigo.

-¿Sorprendiendo? No es tan así- cerró la puerta y metió las llaves del mini automóvil en el bolsillo de sus jeans antes de seguir a Isabel hacia la entrada. -La verdad es que si no aclarabas que tampoco comías carne me habría sentido completamente culpable toda la cena por imponer un restaurante que no fuese de tu agrado- le explicó a la vez que observaba curiosamente a su alrededor, esperando no encontrarse con alguien indeseado. -Así que gracias por liberarme de una velada culposa- soltando una carcajada ante sus palabras se adentró en el sitio en que cenarían en aquella oportunidad.

No siguió los pasos de Isabel, solo le observó acercarse a una mesa extremadamente cerca de la ventana así que volteó hacia donde se encontraba el dueño del local. No se podía decir que eran amigos de toda la vida pero sus amigos y él habían visitado tantas veces el restaurante que mantenían una relación estrecha; el tipo sabía exactamente que a Stahl no le gustaban las interrupciones, que era un chico de bajo perfil así que todo lo que sucedía en aquel sitio, allí se quedaba. -Ya sabes, Pete…lo de siempre- le dio unas palmaditas en el hombro de manera bastante amistosa. -No tienes idea cuánto te agradezco que tengas un sitio completamente alejado de las cámaras- le comentó con una pequeña sonrisa antes de voltear en dirección a la rubia y acercarse a ella a paso lento, esquivando mesas a su paso y saludando con un guiño de ojo bastante simpático a cada camarera que se le cruzaba.

-Y bien, Frodo ¿Ya pensaste qué vas a pedir de cenar?- bromeó con el sobrenombre y cogió con su mano izquierda la otra carta que había allí para echarle un vistazo. -¿Te gustan los tacos? aquí los preparan realmente deliciosos- dio vuelta la hoja distraídamente por si encontraba algo más interesante que los tacos aunque dudaba que ocurriera, hacían días que tenía ganas de comerlos así que iba a quitarse el antojo de una vez por todas.

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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Isabel P. Kendrick el Jue Ene 19, 2012 1:41 pm

Fue realmente complicado reprimir la sonrisa que se alojo en sus labios al notar la forma en que el se deshacía del cinturón de seguridad, ahora le daba risa muy a pesar de que hace varios minutos atrás, cuando ambos se subieron al coche de la chica, fuera ella misma quien se lo colocara, no iba a permitir que alguien, cualquier persona que se subiera al coche lo hiciera sin cinturón de seguridad, aquello le preocupaba y siempre seria así, sus vivencias a esa altura de la vida le decían que aquello era sumamente primordial para evitar todo tipo de accidentes. Si le preguntaban porque era tan jodidamente estricta respecto a esa regla se limitaba a decir que era mucho mejor perder un minuto en la vida que la vida en un minuto, nada menos que todo un cliché, pero uno de los mas ciertos del planeta.

Un minuto había sido suficiente para que la vida de su hermana, de su familia y sobre todo la propia cambiara dando un giro en trescientos sesenta grados. Aun así la muchacha sabia que tomar aquella medida de seguridad no bastaba para que los accidentes no ocurrieran, pues su hermana era una de las pocas personas que solían usarlo y aun así, el cinturón no la salvo, simplemente retardo su muerte y alargo la agonía no solo de ella, sino de una familia completa. Negó con la cabeza a la pregunta de Aarōn, tanto como para responderle como para también despejar su cabeza de los pensamientos que la embargaban cuando pensaba en su hermana. Aun escapando no lograba sentirse libre del todo. Y estaba segura que no seria tan fácil de lograr. ¿Cuántos años habían pasado ya desde aquel día? Dio un suspiro y entonces se preocupo en prestar algo mas de atención a su acompañante, no iba a arruinar la primera vez que accedía a salir con el aguando la noche con sus tormentos.

-De haberlo sabido, hubiera aceptado antes venir contigo- Bromeó, sabiendo que era poco lo que conocía del muchacho, ya que todas las ocasiones en las que se hubieran encontrado era porque este o iba a ver el trabajo de Ethan al estudio o iba a mostrarle las propias al jefe de Isabel, pero terminaba mostrándoselas a ella, entablando conversación por horas porque casualmente Ethan tenia algo mas que hacer. La rubia estaba seguro que aquello no tenia nada de casual, Ethan varias veces le había comentado que estar sola y volcarse tanto en su trabajo no era lo mejor que podía hacer, que aun era joven, que debía salir mas, conocer gente, divertirse e incluso se había atrevido a insinuar que conocer a Aarōn seria un buen comienzo, insistiendo además que cada vez que iba a el estudio no era precisamente por el gran trabajo que el ejercía, eso frente a una chica rubia y joven como ella las llevaba todas de perder. Isabel siempre que su compañero lanzaba una de esas indirectas muy directas lanzaba una carcajada, encontraba demasiado gracioso que Ethan la empujara de alguna forma hacia el chico, si tan solo el supiera que eso no era para nada necesario, seria el quien lanzaría la carcajada.

Una vez se adueño de la mesa escogida noto que Aarōn no la había seguido, se dedico a observarlo mientras jugueteaba con la carta entre sus dedos, ya le había echado un vistazo y la verdad es que todo sonaba bastante apetitoso y la rubia tenia un apetito que muchos denominarían feroz, no era de las típicas chicas que solían comer una hoja de lechuga al día, para su suerte, gozaba de un metabolismo mas rápido que la media de las personas, lo que le proporcionaba una excelente herramienta para mantenerse en forma, aun así, nunca rompía la rutina de ejercicios que realizaba cada mañana. Llamo su atención la forma tan cordial en que Aarōn saludaba al dependiente del lugar, estaba tan lejos que las palabras que ellos intercambiaron no llegaron hasta sus oídos, pero aun así, se notaba que se conocían. Sus cejas se alzaron de forma espontanea al momento de ver la forma en que coqueteaba con las chicas, específicamente las meseras, que se cruzaban por su camino, descarado. Dejo escapar una sonrisa de sus labios en cuanto vio lo siguiente.

-Pensaba que eras quien debía sorprenderme, Sam- Le llamo sin importancia como el camarada de Frodo que había seguido a su amigo en todo el camino hacia la montaña de fuego en Mordor. Aunque claramente ellos estaban lejos de ser los mejores amigos y la chica no sabia si el hubiera sido capaz de seguirla de esa manera, pésima analogía era la que se formo en su mente. Se inclino hacia un costado cuando noto que las camareras cuchilleaban detrás de ellos, casi tan cercanas al lugar donde se encontraba la persona con la que el hubiera mantenido una especie de conversación. -Por lo que veo eres un asiduo a este lugar- Exclamo haciéndole un gesto con el rostro e indicándole detrás de el. -Hubieras visto la cara con la que te miro luego de que le guiñases el ojo, seguro ahora están alardeando de aquello- Se preguntaba porque, ella no iba a negar que Aarōn era atractivo, que su figura y porte no podía pasar desapercibido donde quiera que entrase, para ella misma no había pasado desapercibido, pero aun así tenia la sensación de que aquellas muchachas eran demasiado exageradas, una casi daba saltitos tirando de la camiseta de la otra mientras seguía indicando hacia ellos.

Cuando noto que una de las miradas de las chicas se posaba en ella, y su expresión cambiaba ligeramente, una expresión de molestia y algo mas que la chica no era capaz de identificar se abrió paso en los ojos de la mesera, la que la miraba fijamente, fue en ese instante en que Isabel decidió volver a su puesto. -Si las miradas mataran, tendrías que cargar con mi muerte- Comento bastante divertida, siempre le había parecido gracioso la forma en que algunas chicas le miraban solo por encontrarse con algún chico que era de alguna manera atractivo, sobretodo cuando muchos de ellos tan solo eran sus amigos. -Creo que eres bastante famoso en este lugar- Indico nuevamente a las muchachas sin reparo alguno, dejando escapar una sonrisa cuando una de ellas, la que daba un par de saltitos se sonrojaba ligeramente y volvía, torpemente, a sus labores. Llevo nuevamente su mirar hacia la carta cuando el mencionara los tacos, observando. -Mmm… quiero probar todo. Empezar con los tacos no me parece mal- Dijo tan tranquilamente como si ella fuera la que cancelaria, pero con un deje de broma en su voz. Por otro lado, los hobbits tenian un apetito enorme ¿No?.

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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Aarōn F. Stahlneck el Vie Ene 20, 2012 7:57 am

Estuvo tentado a pedirles que se cambiaran de mesa a una menos cercana a la ventana, pero una vez se acomodó en su silla correspondiente y hubo recorrido minuciosamente con sus ojos tres páginas de la carta del restaurante que él mismo había tomado de la mesa contigua sin esperar a que una de las meseras viniera a atenderle, se dio cuenta de que nuevamente la decisión había sido la acertada, aunque claramente ésta no había sido ejecutada por él.

La vista desde el sitio en el que se encontraba sentado era realmente maravillosa y si bien, internamente estaba más que satisfecho y feliz por haber olvidado su móvil en casa en ese momento una oleada de arrepentimiento le embargó pues de llevarlo con él habría podido hacer un par de fotos a la gente caminando por el borde costero mientras el cielo se tornaba de azul y púrpura, de rojo y anaranjado. Sin embargo, un par de bonitas fotos no tenían comparación con la tranquilidad que sentía en ese momento al no tener el aparato aquel sonando o vibrando cada dos segundos para que alguien del otro lado de la línea le preguntase reiteradamente si estaba bien, a qué hora pensaba volver, dónde estaba o con quién.

A Aarōn no le gustaba que intentasen controlar su vida por todos los medios existentes y las cosas no iban a cambiar pronto, así que sacudió su cabeza de un lado a otro mientras reía ante las palabras de la rubia que se encontraba sentada frente a él. Sus ojos hasta el momento se encontraban fijos en la ventana, aún perdido en sus propios pensamientos pero de inmediato giró su cabeza para observar a su guapa acompañante.

-¿No que ya lo había hecho al traerte hasta aquí?- frunció el ceño y los labios, adoptando así una actitud pensativa bastante graciosa. -Toma la sorpresa de conocer un fantástico restaurante como éste, y conmigo como anfitrión, por paga a dejarme conducir tu auto- para él había sido lo justo, no habían tardado más de diez minutos en que se hubieron montado en él hasta llegar al sitio donde estacionaron, además, la cara de asombro que había puesto Isabel al procesar que él tampoco comía carne y que le llevó a un restaurante vegano a comer denotaba sorpresa suficiente como para seguir intentando asombrarle. -Además, tú fuiste la del mensaje que decía me sorprenderías, así que… es nuevamente tu turno- mencionó con una seguridad que cualquiera que no supiese que aquel mensaje jamás existió, se lo habría creído. Es más, sabía que si alguien le oyese hablar de esa manera en ese momento estaría convencido de que la chica probablemente era una más de sus acosadoras.

Pero no lo era. Isabel estaba muy lejos de serlo.

Sus ojos volvieron a posarse sobre la carta, examinando ahora el apartado de los postres. El castaño no era de aquellos chicos fanático de las cosas dulces, todo lo contrario, si no eran directamente relacionadas con chocolate se podría decir que prácticamente no les veía gracia alguna pues le hostigaban demasiado rápido. -Ajá, pero es solo porque sé que aquí atienden de maravilla y cocinan como los Dioses… y ya sabes, no siempre los restaurantes veganos son lo que dicen ser- encogiéndose de hombros alzó por una milésima de segundo su vista desde las letras que formaban la palabra vegan truffe torte que se encontraban bajo una imagen bastante tentadora de un trozo de pastel de chocolate con nueces. -¿Alardeando?- chasqueó la lengua divertido ante las palabras de la chica. -No lo creo- quiso volver su mirada a la carta pero su cabeza inevitablemente giró en dirección a donde Isabel se refería y sonrió ante la escena: la chica en cuestión tomaba de la ropa a la otra y le indicaba con la cabeza hacia donde ellos se encontraban ahora.

Su sonrisa no se debía a que fuese ególatra y disfrutase ver a las chicas de esa forma cuando se cruzaban con él, sino más bien era de amabilidad, y de tranquilidad porque sabía que ninguna de ellas haría más que eso, no se acercarían a pedir que les firmase algo, que posara para una foto o cualquier otro símil. -No sé si la palabra correcta es famoso, se me hace que nunca antes le había guiñado un ojo y simplemente se emocionó- se encogió de hombros y luego llevó su mano izquierda a la manga derecha de su camiseta y la arremangó hasta la altura de sus codos, acto seguido, hizo lo mismo con la otra, adoptando una postura bastante más relajada de la que tenía hasta el momento, sintiéndose así en completa sincronización con el ambiente. -Creo que es nueva, nunca le había visto antes- apoyando sus antebrazos en la mesa Aarōn se inclinó hacia Isabel para mencionarle aquello casi en un susurro.

Se echó a reír y dejándose caer hacia atrás hasta que su espalda nuevamente quedó por completo apoyada en el respaldo de la silla, negó con la cabeza. -Las miradas no te mataron pero de todos modos tendré que cargarte de vuelta a tu auto si es que piensas probarlo todo, a menos claro, que prefieras ir rodando- sonriendo ampliamente se mordió la lengua pues su mente procesó de inmediato otro tipo de respuesta, una que era completamente en doble sentido cuando ella mencionó que quería probar todo. -De acuerdo, entonces partiremos con los tacos- asintió levemente un par de veces antes de alzar su mano para llamar a la mesera que les correspondía.

La misma chica que según la rubia podría haberle matado con la mirada apareció sonriente al costado derecho del ojiazul y le sonrió amablemente. Él, de forma bastante cortés y amistosa le devolvió la sonrisa. -Quiero…- hojeo por última vez la carta antes de completar su pedido. -… la tabla completa de tacos, un vaso grande de zumo de naranja y… ¿Qué me dijiste que beberías, Frodo?- miró a Isabel con una sonrisa algo burlesca al mencionar aquella especie de apodo frente a la chica que esperaba su pedido. -Espero que no sea alcohol, porque en este lugar te quedarías con las ganas- por muy curioso que pareciera, a Aarōn le gustaba aquello, no estaba en sus planes beber alcohol veinticuatro horas los siete días de la semana.


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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Isabel P. Kendrick el Vie Ene 20, 2012 11:18 am

Intentar evitar la sonrisa que se comenzó a alojar en su rostro no le era posible en ese momento, le causaba mucha gracia la forma en que le miraban por estar allí sentada junto a Aarōn, ni que fuera una celebridad. Para ella, las meseras del lugar solo eran como aquellas típicas chicas que se emocionaban con cualquier gesto de un muchacho, pensar que un guiño había sido suficiente para que ahora continuaran murmurando en el lado contrario al que ahora ellos se encontraban le parecia demasiado. Por suerte la rubia opto por sentarse mas alejada de la gente, no era muy asidua a los lugares concurridos, y sabiendo que Los Ángeles era una zona del país con alta población, agradecía el poder contar un momento con algo mas de tranquilidad. Alzo su vista hacia el muchacho, quien miraba distraídamente hacia el exterior por la ventana que se encontraba continua a la mesa en la que se aprontaban a comer.

Sin ser consciente de que entonces el rostro del muchacho giro para de esa manera observarla, pues antes de que sucediera ella ya tenía nuevamente su mirar sobre la carta para buscar algo más que comer esa noche. Negó con un gesto de cabeza, sonriendo de manera picara. -No. Además, me gustan las sorpresas- Mentira, mas que las sorpresas le gustaba la espontaneidad que se podía denotar de actos tan simples como los que aquella decidiera llevar a cabo cuando lanzo sus llaves al muchacho hace ya varios minutos atrás, como lo que el mismo Aarōn hizo con tan solo ir a buscarla. Eso era lo que mas le gustaba de las personas, la manera de mostrarse espontaneas sin planear nada en la vida, sino que viviendo el día a día. Su hermana era del otro tipo de personas, las que planeaba toda su vida, y finalmente sus planes se habían acabado en el momento en que alguien hizo una mala maniobra en su automóvil. Entonces, ¿De que servía planear tu vida si en cualquier momento hasta el más mínimo descuido podía acabar con ello?.

Volvió a reír ante las palabras de Aarōn, entrecerrando sus ojos y soltando finalmente la carta sobre la mesa para hacer un gesto con sus manos, simulando una reverencia. -Oh si, es la mejor sorpresa que podías darme, gracias por concederme tal honor- Dijo con un tono un tanto pomposo al decir sus ultimas palabras, incluso enfatizando las mismas, para luego dejar escapar una risa cantarina, un minuto después la risa acabo, sosegándose al notar que ahora no era al castaño a quien observaban sino a ella, no le gustaba que aquello sucediera, nunca podría acostumbrarse aun así las personas continuaran haciéndolo. -Ajam, mismo mensaje en el que te pedí me sorprendieras- Enarco una de sus cejas y se mordió su labio inferior, para entonces esbozar una sonrisa. Era interesante la forma en que Aarōn decía las cosas, con una seguridad que para cualquier persona le seria creíble. ¿Para que más usaría aquella capacidad?

Observo al muchacho justamente cuando sus ojos se volcaron nuevamente hacia la carta, no había tenido la oportunidad de observarlo detenidamente, y su curiosidad se vio saciada en esos minutos en que Aarōn se mantuvo concentrado sobre los distintos postres por los que sus ojos se deslizaban. -Hasta el momento, no hay nada de lo que pudiera quejarme- Exclamo, la rubia solía ser objetiva, y solo opinaría del restaurante una vez hubiera probado su comida, sin embargo, el lugar le daba una buena impresión. El tenía razón, pues las locales de ese estilo escasearon por un tiempo pero de pronto algo despertó un boom, y muchos no eran lo que decían ser, esperaba que esta vez las cosas fueran como el muchacho ya había mencionado. Sin ningún reparo, Isabel echo un nuevo vistazo hacia las chicas. -Créeme, no me extrañaría que mas tarde intente darte su numero telefónico- Comento asintiendo con su cabeza, sabia como actuaban las chicas, era una de ellas, pero gracias a Dios, una completamente distinta, a la que alardear de esa manera no era algo que ella hiciera.

Noto la sonrisa en los labios de Aarōn luego de que volteara nuevamente hacia ella, ¿Estaba disfrutando de su minuto de fama? Negó con un movimiento sutil de su rostro, con una sonrisa en los labios. -Procura no pasar junto a ella y rozarle la mano, podrías causarle un infarto- Bromeo, exagerando evidentemente cualquier efecto que Aarōn pudiera causar en las chicas, no había notado aquello, pues nunca tuvo la oportunidad de hacerlo, las pocas veces que se encontraron en el estudio no habían muchachas locas que se emocionaran por su presencia, dándose cuenta de ello un cosquilleo extraño se alojo en la zona de su abdomen. Se apoyo de la misma forma en que el lo hizo para oír su comentario acerca de la muchacha y aquel susurro quedara entre ellos. Acompaño su risa con una propia para luego exclamar. -Nada de rodar. Luego de comer un buen baile, ya sabes cuan de animados somos los hobbits- Si pensaba que un apodo como ese le iba a molestar estaba lejos de que fuera así, porque había sucedido todo lo contrario, además recordaba el final de aquella triología y después de todo, ellos no lo pasaban mal.

Lentamente volvió a sentarse cómodamente sobre la silla antes de que el llamara a una de las mismas chicas que con anterioridad le hubieran estado mirando. No hizo comentario alguno ante el suyo, pues ya había anunciado que comenzar por los tacos seria su opción, no había necesidad de volver a decirlo. Sin embargo cuando fue la chica que intentaba matarla con la mirada la que se acerco hasta su mesa, algo paso por su mente. Dejo que el pidiera su orden tranquilamente, y una vez se dirigiera hacia ella, su mente hizo click, la rubia actuaba sin pensar, era espontanea, natural, y las palabras que menciono fueron de la misma forma. No solo Aarōn parecía convencer a los demás que lo que decía era cierto con su forma de hablar, ella también podía hacerlo. Observo hojeando la carta por un momento. -Mmmm… quisiera la tabla de tacos también y un vaso de zumo de piña- Luego deslizo una de sus manos hacia Aarōn, la que poso sobre una de sus masculinas manos. -Mi amor. ¿Cuántas veces te he dicho que no me llames Frodo?- Quería sorpresa, la rubia siempre las daba. Consciente de la expresión que el rostro de la mesera adoptaba, tomo la mano del castaño entre sus dedos y deslizo su pulgar sobre ellos. -Además, sabes que no bebo- Entonces, aun manteniendo aquella cercanía entre ellos alzo su rostro hasta la chica. -Eso sería por el momento, gracias- Le sonrió amablemente y espero que la chica se fuera, una vez sucedió, quito su mano y la apoyo sobre la mesa, con una sonrisa que ahora se apoderaba de toda su cara. -Me parece que se la creyó- Observo nuevamente sobre los hombros de Aarōn y pudo notar la sorpresa en la cara del resto de las chicas. Así de fácil era decepcionarlas, tanto como había sido emocionarlas. E Isabel bien que sabia de eso.

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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Aarōn F. Stahlneck el Vie Ene 20, 2012 1:37 pm

¿No? Aarōn ladeó la cabeza para observarle fijamente e intentar deducir el real significado de aquel monosílabo calificado como negación pero por más que su cerebro le daba vueltas y vueltas al asunto, no era capaz de obtener una respuesta lo suficientemente lógica que le dejase al menos medianamente satisfecho. -¿No?- vociferó su anterior pensamiento y volvió a mover su cabeza, ésta vez dejándola en su posición normal. -Ya veo… no quieres más sorpresas de mi parte- fingiendo una especie de puchero el castaño se encogió de hombros con aire despreocupado, intentando por todos los medios no largarse a reír tal como lo estaba haciendo en su interior en ese momento. -Pues tú te lo pierdes, rubia-.

No estaba seguro en qué momento comenzó con aquella manía de intentar encontrarle la lógica a cada cosa que las personas decían y que no entendía del todo, él suponía que desde pequeño, con eso de que su padre era el científico con más renombre a nivel mundial y que desgraciadamente para él, y más tarde para su padre aunque por circunstancias completamente distintas, el mismo Aarōn había heredado su alto coeficiente intelectual e incluso lo hubo superado por unos cuantos puntos más. Lo que sea que fuere, no tenía ganas de seguir cuestionándolo, al menos no en ese momento.

-¿La mejor? ¿En serio? Y yo que había pensado en un sinfín de otras sorpresas bastante más interesantes que traerte al mejor restaurante del estado- con aire dubitativo su mirada se perdió por un par de segundos en los patrones del mantel que cubría la mesa en que se encontraban y que era distinto al de las mesas que habían del otro lado del restaurante, en el área de fumadores que se encontraba al aire libre para no importunar al resto de los clientes. -Y con el cual me entusiasmaste con una sorpresa contundente que aún espero con paciencia… aunque te advierto, ya se me está acabando- sus intentos por permanecer serio todo el tiempo parecían no surtir efecto cuando se encontraba frente a Isabel, la chica tenía la capacidad de hacerle sonreír aún en sus peores días, lo que según las estadísticas decían, era la mayor parte de ellos.

Las luces le daban a toda a la estancia un aire bastante acogedor, las mesas estaban perfectamente alineadas y la música no hacía más que relajarte. No era un lugar austero, Cinnamon era el mejor restaurante de la zona y al que asistían muchísimos famosos que habían adoptado más por moda que por iniciativa propia y estilo de vida el vegetarianismo, pero eso era lo de menos, lo que importaba allí o más bien, lo que le importaba al castaño era que por más que el lugar se llenase de estrellas de Hollywood la gente que ahí trabajaba o frecuentaba seguí siendo la misma, nada de prepotencia, orgullo y petulancia. Así daba gusto salir a cenar lejos de casa. -Tampoco vas a tenerlos, eso lo aseguro. No te he develado mi restaurante favorito en todo el mundo por nada, lo elegí casi con pinzas- sus palabras no tenían una pizca de seriedad, pero una vez la rubia probase la comida que allí ofrecían se daría cuenta de que Aarōn estaba en lo cierto.

-Una lástima entonces que no traiga el mío para anotarlo y que odie llevar papeles en los bolsillos- rodó sus ojos con aire divertido antes de fingir extrema seriedad al oír las nuevas palabras de Isabel. Seriedad que no duró más de tres segundos al imaginar el caos que se armaría si la chica terminase desmayada por un simple roce de manos, un contacto tan básico que él pensaba que jamás le podría ocasionar nada a nadie aunque él hubiese experimentado lo contrario la primera vez que estrechó la mano de, justamente, la misma chica que ahora aseguraba que podría suceder algo con la mesera en el caso hipotético de que sus manos se rozaran. -Me han dado ganas de comprobarlo así que, si algo le pasa a la colorada esa, la culpa no te dejará dormir por la noche- observó de reojo a la chica en cuestión y negó con la cabeza, más que nada para sí mismo , no creyendo lo que acababa de planear.

Una sonora carcajada escapo de sus labios. -Mira a tu alrededor, Isabel. ¿Crees que éste es sitio para bailar?- alzó ambas cejas de manera bastante burlesca antes de continuar hablando. -No, ¿Verdad? Así que de todos modos me toca hacerte rodar hasta el auto- volvió a reír más que nada por el comentario que hizo acerca de los hobbits que de pensarla rodando en dirección al auto.

Esperó pacientemente a que Isabel hiciera su pedido y negó con la cabeza cuando le oyó ¿Es que acaso no le oía? -Lo dicho, tendré que llevarte rodando…- rió consciente de que la pelirroja mesera les miraba con una mezcla de curiosidad y sorpresa ante las palabras de ambos. -Solo una tabla, guapa, con eso es suficiente para los dos- aquello no iba dirigido a Isabel, sino a la mesera. Aarōn iba a agregar algo más pero la mano de la rubia se posó sobre la suya y le dejó con las palabras literalmente estancadas en la punta de la lengua. Respiró hondo, haciendo un trabajo realmente espectacular al hacer pasar aquello como un simple suspiro cansino y rodó los ojos, listo para dejar salir a la luz sus dotes de actor. -Cientos, pero no puedo evitarlo, te describe a la perfección- se mordió el labio inferior y luego fingió una especie de puchero mientras disfrutaba inconscientemente del tacto de la chica sobre su mano.

No fue capaz de notar el momento en que su mano pareció cobrar vida propia y tomó la que estaba sobre la misma para darle un leve apretoncito, haciendo que el roce entre ambas se intensificara pero no fue capaz de disfrutar de aquel contacto del todo porque las nuevas palabras de la chica que sostenía su mano le sacaron de un jalón de su estado de ensoñación. -Cierto… en fin, solo una tabla de tacos y los jugos, gracias por tu paciencia- le dedicó una amplia sonrisa la mesera y una vez ésta desapareció en dirección a la cocina Aarōn volteo a observar de lleno a Isabel. -¡¿Por qué hiciste eso?!- las palabras se le escaparon antes de que pudiese contenerlas pero aún así salieron en un susurro para no llamar la atención del resto. -Debo admitirlo, hasta yo me lo creí pero me has arruinado el plan de probar si se desmayaba o no cuando le tocase- rió antes de acomodarse en la silla y mirar otra vez en dirección a la pelirroja quien no dejaba de mirarles. -No estoy seguro del todo si se lo creyó, sigue mirando, quizás deberías hacerlo más real…y- no lo pensó, simplemente se levantó de la silla y se acercó a la rubia para rozar casi imperceptiblemente sus labios con los propios. Luego, volvió a sentarse y acomodándose en su asiento volvió a hablar mientras fijaba su vista en la mesera, evitando mirar a la rubia -Ahora sí que se lo creyó- ya no le interesaba ver la reacción de la chica como consecuencia de si le tocaba o no, solo quería su comida rápido, de un momento a otro sintió ansias y hambre, más de lo que las sentía antes.


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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Isabel P. Kendrick el Sáb Ene 21, 2012 12:52 pm

Observo las reacciones del muchacho, la forma graciosa en que ladeaba la cabeza observándole, parecía que se debatía entre el significado que sus simples palabas significaban, como si las palabras de la chica fueran mas allá de lo que intentaba o hubiera dicho. Pero generalmente no era así, Isabel siempre decía lo que pensaba y no le daba demasiadas vueltas al asunto. Asintió con un gesto de cabeza a su reiterada pregunta, para esbozar una sonrisa cuando nuevamente el movió su cabeza de manera tan graciosa, pero la sonrisa se fue tan rápidamente como apareció. Sus codos fueron apoyados en la mesa y sin esperar sus palabras salieron de sus labios. -¡Ey! Yo no he dicho que no quiera- Al contrario, la muchacha acababa de darle pie para que aquellas siguieran, y de alguna forma estaba cediendo ante el, pero al parecer Aarōn no lo lograba asimilar. Sus cejas se curvaron, al igual que sus labios ante la especie de puchero que el alojo en su rostro. -Aarōn no me pongas esa cara- Hizo un gesto con una de sus manos y dejo caer su vista para no verle, y ceder ante eso. -Bien, si tu no quieres ver mi cara de sorpresa… tendré que perdérmelos- Encogió su hombros mientras volvía a mirarle.

Dudaba que las sorpresas hubieran llegado a termino, partiendo principalmente porque el momento que estaban viviendo era de por si, una sorpresa. La que le genero en el momento de verlo apoyado con aquella pose de artista musical, toda una superestrella, sobre su automóvil, habían sido días desde la ultima vez que le viera e Isabel no se lo esperaba. -Claro, la mejor…- confirmo la rubia pero antes de que el pudiera decir otra cosa, agrego. -…hasta el momento. Así que no decaigas, sigo esperando mas- Isabel era una muchacha que esperaba sorpresas porque le gustaban, dejarse sorprender era algo que siempre hacia, le gustaba la forma en que los demás reaccionaban al verla. Uno de sus dedos se deslizo por los trazos del mantel de la mesa en la que se encontraban, de forma bastante concentrada. Concentración que fue rota por la afirmación del muchacho, ante ello Isabel se echo a reír como reacción ante sus palabras. -¡Eres increíble!- Sus risas se hacían escuchar, pero hacia dificultoso el que sus palabras se entendieran -Quisiera saber cuanto me salió enviarte semejante mensaje- Enuncio, en un evidente todo de broma, y ante la situación de que a cada respuesta que le daba uno al otro, el mensaje aumentaba en extensión. -Dichoso el momento en que decidí enviarlo- Exclamo y entonces observo a Aarōn fijamente, sonriendo, de una forma en que hasta ese momento no lo había echo y luego desvió la mirada como si allí no pasara nada. -Paciencia hombre, paciencia, que esta noche es noche de sorpresas- Estaba segura, pues ya lo estaba siendo.

-Eso espero- Asintió y le echo un vistazo al local, para entonces posar su rostro sobre sus manos y observar a Aarōn. -Por tu bien que sea así- Sonrió y rodo los ojos, de manera bastante traviesa. No sabia desde cuando Aarōn logro cruzar la línea que la muchacha delimitara entre ella y las personas, una línea que pocas personas podían cruzar, la que escondía a la muchacha del resto de los mortales, la separaba, ocultando a la Isabel real, la que ahora mismo se estaba dejando ver frente a el. Una que hace bastante tiempo no se dejaba ver, y que lo hacia de manera inconsciente. Porque claramente aquello no lo hubo planeado jamás, dicen que las paredes las alza uno mismo, pero el momento en que estas se derrumban, llega así de repente y no te das cuenta hasta ya muy tarde. Se giro sobre si misma para tomar el bolso que colgaba desde la silla en la que ella se encontraba. -Oh no te preocupes por eso- Puso el bolso sobre la mesa y casi se metió en el mismo buscando algo, cuando ya su cabeza estuvo fuera alzo sus manos, evidenciando un bolígrafo y una libreta en cada una de ellas. -Siempre puedes anotarlo en mi libreta- Se aguanto la risa que le generaba aquello, esperando la reacción del muchacho, mientras pensaba que cara pondría si fuera ella misma quien lo anotara por el.

Poso el bolígrafo y la libreta sobre la mesa, para volver de esa manera a dejar su bolso colgando del respaldo de la silla. Cuando su vista se poso nuevamente sobre el muchacho, no pudo evitar desviarla hasta la colorada que el mencionaba y llevo una de las manos al mentón, mostrando de esa manera que algo debatía en su mente. -Tócale la pierna, seguro causas un efecto mas rápido- Observo por un momento mas y luego se acomodo sobre su silla nuevamente -Si, de seguro no falla- Bromear de esa manera le agradaba, sentirse en tal confianza para hacerlo, mucho mas. No pudo evitarlo, simplemente luego de enunciarle aquellas palabras a su acompañante se echo a reír, mantenerse seria por mucho rato no era lo suyo, y estaba bastante lejos de serlo. Alzo ambas cejas y miro alrededor, tal como el le pidiera. -Pon atención a mis palabras, Aarōn. Nadie dijo que fuera aquí- se quedo observándolo fijo unos cuantos segundos para agregar de manera bastante normal. -La próxima vez te invitare a bailar por mensaje de texto- dejo caer como quien no quería la cosa.

Negó con la cabeza cuando volvió a mencionar que tendría que llevarla rodando hasta su propio automóvil. -Sam, ¿Se te olvida el apetito enorme del que gozamos los hobbits?- Pregunto inocentemente, mientras le llamaba de la misma forma a el. Le parecía graciosa la escena, e imaginaba lo que pensaría en ese momento la mesera, seguramente que eran un par de locos que hablaban idioteces y se llamaban de manera bastante estúpidas el uno al otro. No dijo nada cuando solo pidió una tabla, pues la verdad, su apetito no era el de un hobbit, y agradeció que el muchacho lo notara, muy a su pesar de que le comparaba con uno. Sus manos aun continuaban en contacto mientras la mesera tomaba el pedido, y ella continuaba echándole una mirada al chico que ella llamara ‘mi amor’, sin duda la chica actuaba sin pensar. El contacto incremente, y esta vez no fue de su parte, por el contrario, fue Aarōn quien dio un apretoncito a la propia, intensificando una sensación que la rubia no sabría describir, pero que se asemejaba al cosquilleo anterior.

Fue lo mismo, aquella rara sensación, lo que hizo que la muchacha retirara su mano de un momento a otro, quizás siendo algo brusca, pero sin pensarlo. Asintió a la mesera ante las palabras de Aarōn, una tabla iba a bastar y ella ya había pedido el jugo que tomaría, humedeció sus labios con su lengua, y se encogió de hombros. -Quería ver su reacción- dijo mientras sus ojos se dirigían hasta la colorada quien ya se había alejado de ellos pero de vez en cuando volvía a echarles una que otra miradita. Su risa volvió a salir de sus labios, llenando casi el local, y una vez lo noto intento acallarla. -Descuida, aun puedes hacerlo- Intento pasar por alto el hecho de que el mencionara que hasta el lo creyó, pero le estaba costando. ¿Qué significaba para Aarōn las acciones que la rubia acababa de tomar con el? Era claramente un misterio, pero ahora no se iba a preocupar en averiguarlo. -Luego podemos simular una ruptura, te muestras desconsolado y la tocas, solucionado- Dijo intentando sonar mas seria de lo que ella lo era, y entonces observo al castaño ante sus últimas palabras. -¿Mas real? ¿A que te refie…- No fue capaz de terminar la frase, y no porque no haya querido, sino porque el se lo impidió. Decir que aquello no le sorprendió seria mentir, pues todo su rostro demostraba que acababa de hacerlo, no se sonrojo, sino que cerro sus ojos ante el contacto de sus labios con los del muchacho, el que no era del todo imperceptible, trajo saliva al pensar hasta que situación la llevarían sus acciones de ese día. Pero el contacto fue tan corto y rápido que le pareció como si hubiera sido nulo y ni siquiera se le permitió sentir algo mas, quizás si hubiera podido le hubiera retenido, pero el muchacho no la dejo, no una vez que hubiera vuelto a su posición, ya que seria raro ella se lanzara sobre la mesa para de esa forma si besarle. Si, seria raro. Parpadeo un par de veces antes de hablar. -Ok, has empatado. Aarōn 1 – Isabel 1- agregado pasado unos segundos. -Eso ha sido sorpresivo- No se dio la tarea de saber si aquello le parecía creíble a la mesera, ya no le importaba.

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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Aarōn F. Stahlneck el Sáb Ene 28, 2012 6:46 am

-Ni yo dije que no quería ver tu cara de sorpresa- le miró esbozando una pequeña sonrisa que intentó por todos los medios reprimir. Ya conocía bastante la cara que ponía Isabel cuando estaba sorprendida, la primera vez que se vieron la hubo puesto y le pareció bastante gracioso ver que lo hiciera cuando Ethan prácticamente les obligó a saludarse calurosamente como si se conocieran casi de toda la vida. Aarōn pensaba que el fotógrafo definitivamente estaba loco –en el buen sentido de la palabra- todos los artistas lo estaban de alguna manera para así ser capaces de crear grandes obras pero no sabía que era tal el grado de ésta. Chasqueó la lengua mientras reía ante la petición de la rubia, la de cambiar su expresión porque de lo contrario terminaría cediendo lo quisiera o no; le parecía bastante adorable que no fuese capaz de mantener firme su decisión ante los gestos que el mismo expresaba.

Aarōn sentía que con el mero hecho de llevarle a cenar a Cinnamon había traspasado todos los límites de sorprenderle porque claro, una invitación a cualquier sitio superaba la sorpresa de que le dejasen conducir por unos cuantos minutos el fantástico y excéntrico automóvil de Barbie Malibú. Quizás habían muchas chicas que quisieran montarse en uno de esos, pero para un chico era tremendamente incómodo, sobre todo porque al parecer el vehículo estaba diseñado especialmente para Hobbits. Estaba exagerando, si, pero no iba a comenzar a discutir con su vocecilla interior, era más divertido de la forma en que estaba pensando las cosas en ese momento y ya. -¿Yo? ¿Increíble?- su mirada se desvió hacia la ventana y en ésta pudo ver su propio reflejo así como también el de unas cuantas personas que miraban en dirección a la mesa en que ellos se encontraban. -Tienes razón, lo soy- asintió aún mirando al cristal que ahora además de gente reflejaba colores anaranjados en su superficie debido a los distintos tipos de luz que chocaban contra la misma provenientes de distintas direcciones. -Aunque aún no has visto lo increíble que puedo llegar a ser- murmuró lo suficientemente alto como para que ella le escuchase a la perfección.

No le puso atención a lo que ocurría a su alrededor más que a su acompañante. Volteó nuevamente para mirar a Isabel y se llevó una mano al mentón con aire bastante pensativo. Observándole unos segundos se dedicó a deleitar su vista con las perfectas facciones de la silueta femenina que tenía enfrente y una vez sintió que si no dejaba de mirarle comenzaría a parecer acosador, volvió a hablar. -Eso deberás preguntárselo a los de tu compañía de celulares, ¿No?- ladeó su cabeza, intentando parecer serio pero todo resultó en vano pues una carcajada no se hizo esperar ante sus propios pensamientos. Si dicho mensaje existiera realmente en definitiva le habría costado un par de dólares como mínimo, porque pensaba seguir agregando unas cuantas cosas más hasta que el límite de lo que podía ser real se topase de lleno con el de su extensa imaginación. -Pero creo que te saldrá carísimo. Se nota que morías por verme y escribiste un sinfín de cosas solo para que aceptara tener una cita contigo- aclarándose la garganta para así hacer pasar desapercibidas sus ganas de reír Aarōn se dejó caer nuevamente en la silla, apoyando su espalda por completo en el respaldo. -No era necesario ¿Sabes?. Pudiste haberme llamado y ya, así te habrías ahorrado tiempo y dinero- aquello era cierto, si alguna vez a Isabel se le cruzaba por la cabeza invitarle a algo lo único que debía hacer era marcar su número, si es que claro, no había tirado la hoja en que él mismo lo apuntó semanas atrás.

El castaño asintió un par de veces sin emitir palabra alguna pero aún con la sonrisa plasmada en el rostro. La rubia tenía toda la razón, aquella sería una noche de sorpresas. Y la noche recién comenzaba.

-¿Pretendes usar ese bolso como tienda de acampar?- Aarōn se mordió la lengua para no decir otra cosa respecto al mismo bolso. Él era uno de aquellos nerds encubiertos fanáticos de la saga de Rowling y por lo mismo, casi se le escapa una referencia respecto a un curioso bolso que contenía literalmente todo lo que te pudieses imaginar en su interior y no era precisamente el del gato Félix. Isabel continuaba hurgando entre sus cosas de forma insistente y él le miraba con curiosidad, intentando adivinar que era lo que sacaría de aquel sitio y que era tan importante como para que prácticamente desapareciera dentro del bolso. Se cruzó de brazos, relajándose en la silla pero aquella sensación de relajo duró bastante poco una vez ella apareció con una libreta y bolígrafo, uno en cada mano. -Tienes razón…- apenas la chica hubo dejado las cosas sobre la mesa Aarōn las tomó entre las propias y abrió la libreta en una página en blanco. -De no ser porque sé que te mueres por salir conmigo pensaría que te quieres deshacer de mi- dijo sin una pizca de broma pero con una pequeña sonrisa evidentemente de picardía en sus labios mientras ahora le quitaba la tapa al bolígrafo y sin dejar que ella viese, comenzaba a retratarle. Tenía habilidad con el dibujo, con la ciencia y obviamente con la música así que hacer algo referente a cualquiera de las tres le era sumamente fácil. -Puede que le toque en otro sitio, quién sabe- se encogió de hombros, concentradísimo en las líneas que trazaba con el lápiz sobre el papel.

Pensó que ya no serían necesarios los mensajes de texto pues de un momento a otro se le vino a la mente dejar anotado su número de teléfono en la libreta que ahora tenía sujeta con una de sus manos, claramente llamarle sería más fácil y rápido que escribir un mensaje de texto aunque claro, si quería jugar a parecer misteriosa un mensaje era la mejor alternativa -Lo sé, pero un apetito enorme no quiere decir que no vayas a engordar y por ende, que no tenga que llevarte rodando- la lógica y el empirismo salieron a flote como solía suceder cuando estaba e completa confianza con alguien, de lo contrario, solía reprimirse para no terminar alejando a las personas con su alto C.I pues cuando lo notaban parecían correr despavoridas en dirección contraria a la que él se encontraba.

Las manera en que Isabel retiró su mano de la suya después de ella misma haberla tomado y de haberle dejado completamente perplejo ahora le produjeron una especie de molestia y por sobre todas las cosas, confusión. ¿Para qué lo habría hecho si luego se alejaría como si él fuese portador de una enfermedad horrible y altamente contagiosa?. Aquella no era la pregunta más importante, si no el hecho de que por qué se había atrevido a besarle luego de presenciar como ella misma se alejaba del él de esa manera. No sabía el por qué además de querer hacer más ‘real’ lo que ella había dicho ante la mesera, pero estaba seguro de que había algo más detrás de todo eso, algo que no tenía interés de descubrir, al menos no de momento. -¿Sorpresivo? Y eso que ni siquiera lo pensé, imagina lo que soy capaz de hacer cuando realmente me lo propongo- bromeó, sacudiendo su cabeza para no pensar en lo que había ocurrido con anterioridad. -Fantástico, ahora que estamos empatados te toca sorprenderme otra vez pero deberías saber que siempre gano, así que deberás esforzarte- golpeteó la mesa rítmicamente con sus dedos como si en vez de un trozo de madera cubierto con un mantel fuese la batería de Viktor.

No tardó mucho en volver la mesera con lo que habían ordenado para cenar y ciertamente Aarōn no sabía si se debía a que él era famoso o porque hoy la cocina era realmente eficiente. Prefería quedarse con la segunda alternativa así que solo le sonrió amablemente a la pelirroja mientras cogía el bolígrafo y la libreta que habían quedado olvidados sobre la mesa cuando Isabel le había tomado de la mano. -Estaba pensando…- se quedó en silencio por un par de segundos esperando que la chica le prestase atención una vez hubo colocado los jugos y la tabla en el centro de la mesa y la acomodó para que quedase todo perfecto. -¿Me darías tu número de teléfono? Quizás podríamos salir por ahí algún día- puso su mejor sonrisa cuando vio la cara de asombro de la mesera quien tomó la libreta con manos temblorosas y anotó algo en ella antes de regresársela. El castaño leyó lo que allí había escrito y arrancó la hoja para meterla en su bolsillo. -Me han dado números equivocados en más de alguna oportunidad, así que espero que éste si sea el tuyo, Anna- bromeó, guiñándole un ojo y viendo como se alejaba hacia la cocina otra vez.




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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

Mensaje por Isabel P. Kendrick el Lun Ene 30, 2012 7:52 am

A Isabel le pareció que entre los dimes y diretes en los que se estaban enfrascando poco a poco se volverían una inmensa bola que rodaría cuesta abajo haciéndose cada vez mas enorme, como las de nieve, que empiezan en una inocente bola que puedes aplastar con un pie y terminan siendo una gigante, que es muy posible que sea ella la que te aplaste a ti. Que el no dijo, que ella dijo esto, que no fue eso lo que quiso decir, que ella tampoco dijo eso. Fue por eso que tomo una de las servilletas entre sus manos y la alzo, moviéndola de un lado a otro, como si de una bandera de paz se tratara. Digamos que nadie dijo nada y sigamos disfrutando de las sorpresas que me tienes preparadas- Sonrió, y desvió su mirar, aguantando las ganas que tenia de reír en ese momento. Afirmó. No se tomo la molestia siquiera de hacerle una pregunta al muchacho, pues a pesar de que eran pocos los días que habían pasado juntos, este había dejado entrever que no se dejaba ganar tan fácilmente, sabia con certeza que el muchacho se valdría de si para obtener alguna sorpresa más de parte de ella. Algo que no era tan extremadamente difícil.

Mas, siendo sincera, la mayor parte de las sorpresas se las estaba llevando ella esta noche. Primero; le había sorprendido encontrarlo fuera del estudio, luego que tomara las llaves de su auto y sin rezongar condujera el mismo, cuando ya en ocasiones anteriores se había reído del mismo. Y así, la lista continuaba. -Si, tú- Le llamaba bastante la atención la forma en que Aarōn se desenvolvía con ella, nadie creería que aquellas dos personas que estaban a punto de compartir una cena se conocían de tan poco tiempo, se veía camarería entre ellos, confianza y hasta quizás una especie de complicidad. ¿Qué clase de chica se comportaría como ella lo estaba haciendo en esa especie de… cita? No tenia idea alguna de quien, pero si de que ella actuaba como se le diera la gana, muchas veces había ganado reproches por su forma tan disparatada de relacionarse con los demás, su misma madre una de ellas, le hizo saber que la cordialidad, confianza y un sinfín de cosas mas se ganaban, y no se daban a cualquier persona. -Y modesto. ¿Quién lo diría?- Lo observó negando con un movimiento de su cabeza. -Cierto, aún te falta demostrarlo- Exclamo sin darle mucha importancia tanto a sus palabras como a las propias.

Alzo su rostro en el momento justo para que sus miradas se cruzaran, manteniéndola por espacio de algunos segundos, la rubia parpadeo un par de veces y entonces, comenzó a doblar la servilleta, que para entonces aun mantenía en sus manos. Cada vez que daba un doblez, se preocupaba de que este quedara perfectamente realizado, deslizando con suavidad pero con firmeza la uña de su pulgar por sobre el mismo. -Sería lo mas apropiado- Señaló, aun concentradísima en lo que sus dedos realizaban, mas escuchando lo que el castaño le decía, y respondiendo lo primero que se pasaba por su mente. Sin embargo, la carcajada que Aarōn dejo escapar de sus labios hizo que la muchacha volviera a mirarlo, dejando de lado hasta entonces aquella figura de papel a medio terminar. Y como cada vez que la risa del muchacho aparecía, ella no pudo evitar sonreír. -Como me cueste un ojo de la cara y termine tuerta, será tu culpa- Arrugo los labios, poniendo una morisqueta graciosa, simulando molestia, algo completamente alejado de lo que en verdad sentía. -¿Una llamada? No, prefiero los mensajes atrevidos y directos- rio, sabiendo que el mensaje no fue para nada atrevido, directo ni mucho menos real. Por lo que tendría en cuenta desde ahora lo de llamarlo, claro que lo tendría.

Isabel solo rio ante las palabras que el expresara, si bien no tenia pensado darle el uso que planeaba, tenia claro que la forma en que casi se acababa de meter dentro de su bolso debía de dar una imagen bastante graciosa, no era que trajera muchas cosas en el, pero si un revoltijo gigante de cosas que cada vez costaba mas encontrar lo que buscaba, y por mucho que ella no fuera una chica común, aquello era algo que compartía con su genero. Segundos después, que la muchacha encontrara lo que buscara y lo posicionara sobre la mesa, las manos de Aarōn no demoraron nada en posarse sobre ellas. -¿Sabes? No lo había visto de esa manera. Parece una buena idea- Siempre y cuando deshacerse de él estuviera entre sus intenciones, algo que sencillamente no era así. Noto la forma en que luego de tomar la libreta y el bolígrafo, el muchacho se posiciono de tal forma que para ella no fuera posible observar lo que el había comenzado a escribir, quizás que estaba escribiendo, tal vez un par de obscenidades, pero sea lo que sea ya tendría tiempo de averiguarlo así que no le dio mayor importancia. Paso por alto el comentario de tocarle en otro lado, pues fuera donde fuera, la chiquilla iba a emocionarse de todas formas, algo que no comprendía del todo, porque al parecer todas las meseras del lugar estaban vueltas locas con Aarōn, y eso la intrigaba.

Se encogió de hombros, aun observando al resto de chicas que estaban pendientes de los pasos de la colorada que había atendido su mesa y recogido su pedido. -Para las personas que contamos con un metabolismo acelerado, engordar y rodar es nuestra menor preocupación- Su apetito siempre fue enorme, al menos desde que ella lo recordarse o que las evidencias fotográficas así lo demostraran, pero a pesar de todo lo que pudiese llegar a comer, se mantenía bastante en forma. Por una parte se lo debía a lo recién mencionado, mientras que por otra la muchacha además de mantener una rutina de ejercicios, hacer deporte también se cuidaba sobre lo que comía, lo que permitía que se mantuviera de tal manera hasta el día de hoy. Por suerte, porque por mucho que no lo dijera, la idea de que Aarōn la llevara rodando hasta su automóvil no le agradaba, a pesar de que el solo pensarlo fuera gracioso.

El contacto que entre sus manos la rubia propiciara ceso en el mismo momento en que ella quitara la propia. Al parecer el objetivo había sido logrado, pero no tan solo con la mesera que les miraba como con bochorno por la simple acción de mirar más de la cuenta al muchacho, sino que también al mismo que alojo una expresión de confusión en su rostro. Quien ni lento ni perezoso, opto por ir mas allá del juego que hasta entonces mantenían, y posado sus labios sobre los de la chica, sorprendiéndola por enésima vez desde el momento en que la recogiera en el estudio. -Las mejores sorpresas son las cosas que no planeas- Confeso algo que estaba pensando desde hace varios minutos atrás, en si había afirmado que Aarōn le sorprendió en ya varias cosas al pasar la noche, pero en realidad la sorpresa misma era estar con él allí, que la hubiese buscado. Dejo escapar una carcajada al escucharlo, sabia que esto pasaría, que no se iba a quedar tranquilo sobre las sorpresas, y aquello comenzaba a tomar el rumbo de un reto. Si uno sorprendía al otro, el otro debía responder con una nueva sorpresa, que al parecer, a medida que pasaba el tiempo, aumentaba en si, por lo que no tan solo ella debía esforzarse si quería sorprenderle, pues si lo lograba, significaba que el debía esforzarse mas y así sucesivamente. Tal como las bolas de nieve. -Haré mi mejor esfuerzo. Lo prometo- Exclamo un tanto pomposa mientras alzaba su mano derecha y hacia el juramento, como si de una girl scout se tratara.

-¡Que eficiencia!- Comento la rubia al ver llegar a la mesera nuevamente hasta la mesa en que se encontraban, eso no le sorprendía, pero si daba puntos a favor del restaurante para volver a cenar allí en otra ocasión. No eran muchos los sitios que, a pesar de estar algo concurridos, atendían tan rapidamente. La muchacha observo la comida, para entonces tomar el jugo que le correspondía entre sus manos y atraerlo hacia ella, dando un sorbo de inmediato. Lo que sucedió entonces hizo que su rostro se alzara, para observar la escena que comenzaba a ocurrir delante de su nariz. Observo con atención tanto las expresiones de Aarōn, como las reacciones de la mesera. Sinceramente, aunque le hubiera incitado a ello, no era algo que esperaba que finalmente hiciera, dejo escapar una sonrisa ladina y lo mas natural posible espetó, mientras miraba a la mesera. -Aarōn. Te dije que aceptaba el trío siempre y cuando no viera a la muchacha hasta el acto, ya sabes, me gusta mantener el misterio- Le dedico una sonrisa a la muchacha -Descuida, consideraremos el llamarte- y sin palabra alguna, tomo un taco para darle una mordida. -Buenísimo- Exclamo y continuo comiendo como si nada.

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Re: You gotta fire and it's burning in the rain || Aarōn

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